Salón de nombres del Museo del Holocausto Yad Vashem.
Salón de nombres del Museo del Holocausto Yad Vashem.
EPA
Tova Friedman y su nieto Aaron-Eran Goodman.

Una sobreviviente del Holocausto se convierte en la sensación de TikTok al contar historias de su infancia

Tova Friedman, de 83 años, no sabía nada de las redes sociales hasta que su nieto Eran, de 16, decidió abrirle una cuenta para que pudiera compartir sus recuerdos de vida en Auschwitz.

Ifat Manhardt - Adaptado por Marcos Olivera |
Published: 30.04.22, 11:15
Durante un año y medio, entre los cinco y seis años de edad, Tova Friedman no tuvo un nombre, siendo referida únicamente como la reclusa A27633.
El número fue tatuado en su brazo por una prisionera cuando llegó a Auschwitz. "Las manos de la mujer que me hizo este tatuaje temblaban porque no le gustaba tatuar a niños", contó Friedman en uno de los muchos vídeos que comparte en la aplicación de redes sociales TikTok.
"Me dijo: ¡Ese es tu nombre ahora! Tienes que aprenderlo", recordó. "Aunque hasta entonces no había ido a la escuela y no sabía ningún número, sabía que eso era lo que marcaría la diferencia entre la vida y la muerte", sumó.
Friedman, de 83 años, sobrevivió al campo de concentración y llegó a ser una trabajadora social que vive en Nueva Jersey, Estados Unidos. Es madre de 4 hijos, abuela de 8 y propietaria de una exitosa cuenta de TikTok con más de 360.000 seguidores. En sus vídeos, comparte recuerdos del Holocausto y responde a preguntas sobre el genocidio.
Su nieto, Aaron-Eran Goodman, de 16 años, abrió la cuenta por ella después de que se diera cuenta de que los estudiantes de su instituto no sabían casi nada sobre el Holocausto.
"En Estados Unidos, especialmente entre las generaciones más jóvenes, no hay mucha conciencia del Holocausto", explicó Friedman en una entrevista. "Algunos no creen que ocurriera, otros no comprenden su magnitud", agregó.
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Tova Friedman y su nieto Aaron-Eran Goodman.
Tova Friedman y su nieto Aaron-Eran Goodman.
Tova Friedman y su nieto Aaron-Eran Goodman.
(Cortesía)
Tova nació en 1938 como Tula Grossman en la ciudad de Tomaszów, Polonia. Su padre era el propietario de un exitoso negocio de sastrería y cuando ella tenía un año, la ciudad fue ocupada por los alemanes, colocando a todos los judíos en un gueto.
Más tarde, los alemanes fusilaron y mataron a sus abuelos y se deshicieron de todos los ancianos de la ciudad. Su padre fue enviado al campo de concentración de Dachau, y más tarde, cuando ella tenía cinco años, Friedman y su madre fueron enviadas en un tren a Auschwitz.
"Mi madre nunca me ocultó la verdad", remarcó. "De camino a Auschwitz, me dijo que ésta era nuestra última parada, que moriríamos. Todos los que estaban en Auschwitz lo sabían, sólo que no sabían cuándo".
"Estábamos de pie, uno al lado del otro durante horas sin movernos. Un día, después de más de tres horas, empecé a moverme. Un soldado de las SS me vio, me sacó de la columna y empezó a golpearme en la cara, que se hinchó por completo", contó en otro fragmento.
"En el campo pasaba hambre constantemente, y en mi sexto cumpleaños, mi madre robó un trozo de pan y me lo trajo como regalo. Los oficiales la atraparon in fraganti y la golpearon en la cabeza. El incidente le causó dolores crónicos, y 12 años después de terminada la guerra se quedó dormida en el sofá de nuestra casa, y nunca más se despertó. Sólo tenía 45 años", manifestó.
Al terminar la guerra, Friedman y su madre regresaron a su pueblo natal. Ella no sabía qué había pasado con su padre, pero siete meses después, él regresó y la familia se reencontró. Sin embargo, la vida en Polonia era demasiado difícil de soportar. Sus padres no sólo perdieron todos sus bienes, sino que el antisemitismo estaba en apogeo. Cuando Friedman fue por primera vez a la escuela, los niños la llamaban "sucia judía".
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Tova Friedman.
Tova Friedman.
Tova Friedman.
(Cortesía)
También comentó cuando tenía 12 años y sus padres decidieron emigrar a Estados Unidos. Se licenció en trabajo social y más tarde se casó con Meir Friedman, un bioquímico judío-estadounidense, que murió hace dos años.
Poco antes de cumplir 30 años, ella y su marido hicieron aliá a Israel, pero volvieron a Estados Unidos una década después.
"Mi marido trabajaba en el Centro Médico Hadassah y yo en la Universidad Hebrea de Jerusalem, pero hubo una recesión y nos despidieron a los dos", contó. "En Estados Unidos, sin embargo, nos ofrecieron buenos trabajos".
Cuando su nieto Eran se matriculó en el instituto público, le sorprendió la ignorancia de sus compañeros en lo que respecta a los judíos en general, y al Holocausto en particular, así que decidió abrir una cuenta de TikTok para su abuela superviviente de la Shoá.
"Fue hace aproximadamente un año", aseveró. "Teníamos una clase de historia en el colegio, y nuestro profesor había cubierto todo el Holocausto en dos días. Me preguntaba hasta qué punto los alumnos podían realmente interiorizar algo [en tan poco tiempo]. Empecé a preguntar a todos los que ya habían estudiado el material preguntas como "¿cuántos judíos fueron asesinados en el Holocausto?", "nombra un campo de exterminio". Nadie podía responderme. Cuando pregunté quién era Hitler, se limitaron a decir "un hombre malo"".
Cuando se le preguntó si sabía lo que era TikTok, Friedman respondió: "No tenía ni idea. Me dijo que quería entrevistarme sobre el Holocausto y compartirlo, y por supuesto, dije que sí de inmediato. Tengo 84 años y sigo siendo la más joven de los sobrevivientes. Pronto no quedarán sobrevivientes para contar la historia y lo que realmente ocurrió".
@tovafriedman Thank you for helping us reach this crazy milestone!! 🥳🎉 @israelinusa @thetrueadventures @officialpoa @claims_conference #shoah #milestone #follow ♬ FEEL THE GROOVE - Queens Road, Fabian Graetz
La cuenta de Friedman fue ganando adeptos a marchas forzadas, y descubrió qué es TikTok y cómo funciona.
"Muchos jóvenes me hacían preguntas, muchos no judíos también se ponían en contacto conmigo, y eso también es importante. Siempre menciono lo importante que es que todo el mundo sepa y recuerde. Si no recordamos, todos los que perecieron durante el Holocausto habrían muerto por nada. Y si no se recuerda, también puede volver a ocurrir", recalcó.
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