El Gobernador Ron DeSantis
El Gobernador Ron DeSantis
Foto: AP/John Raoux
¿El movimiento MAGA pierde popularidad entre los judíos republicanos? Donald Trump

Trump enfrenta una batalla cuesta arriba para mantener los votos de los judíos republicanos

Análisis. La imagen de Trump cayó ante los republicanos y el apoyo parece estar cada vez más cerca de Ron DeSantis, gobernador de Florida con un tono discursivo más refinado.

Mike Wagenheim, i24NEWS, Adaptado por Mark Mysler |
Published: 21.11.22, 13:32
La semana pasada, en dos eventos separados, la comunidad judía estadounidense conservadora llenó de elogios y gratitud al expresidente Donald Trump. Las diferencias, sin embargo, eran claras y reveladoras.
En la gala de la Organización Sionista de América del domingo pasado en la ciudad de Nueva York, Trump recibió una bienvenida de héroe, ya que reclamó el mayor honor del grupo, el medallón Teodoro Herzl, que rara vez se otorga. Incluso antes de ingresar al salón de eventos, Trump recibió una ovación de pie cada vez que se mencionaba su nombre.
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¿El movimiento MAGA pierde popularidad entre los judíos republicanos? Donald Trump
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¿El movimiento MAGA pierde popularidad entre los judíos republicanos? Donald Trump
(Foto: AP)
A su llegada, los asistentes lucharon por posicionarse para asegurar el ángulo para una selfie con Trump en el fondo, con cánticos de “cuatro años más” resonando en voz alta en el salón de baile. Trump parecía tranquilo, mostrando una naturaleza afable, relajada y humorística que rara vez se ve mientras disfrutaba del resplandor de la adoración de sus votantes. Tenía el 100 por ciento de la atención para sí mismo.
Compare eso con su aparición vía satélite en las Reuniones del liderazgo de la Coalición Judía Republicana este sábado. Tras rechazar inicialmente una invitación, Trump supuestamente vio la larga lista de opositores de alto perfil programados para hablar, y aparentemente decidió que necesitaba establecer el tono, días después de anunciar nuevamente su candidatura a la presidencia.
Sí, la multitud fue cálida y receptiva con él. Sí, hablaron de su inmensa gratitud por sus políticas pro-Israel. Sí, algunos incluso se entregaron a sus fantasías sobre una corona robada. Pero sus ojos estaban mirando hacia otro lugar.
Su exvicepresidente, secretario de estado y embajador de las Naciones Unidas, junto con senadores y gobernadores muy respetados, fueron consistentes en sus mensajes: dijeron que los resultados de los últimos tres ciclos electorales, incluida la derrota de Trump, candidatos respaldados por él sufrieron derrotas críticas en todo el país, lo que significaba que para que el partido sobreviviera necesitaba pasar página.
Mike Pompeo, Nikki Haley, el gobernador de Maryland Larry Hogan, el senador de Florida Rick Scott, el gobernador de New Hampshire Chris Sununu y otros, ya sea a través de críticas directas o indirectas más sutiles, dijeron que era hora de devolver al partido republicano a un enfoque en políticas, en lugar de uno de culto a la personalidad y las promesas de lealtad. El Liderazgo de la Coalición Judía Republicana dijo que era un momento para "salir a mirar vidrieras".
No se habló de la inevitable coronación de Trump, sino de lo rápido y doloroso que sería para el partido unirse en torno a uno o dos retadores, sabiendo que, en teoría, Trump todavía podría asegurar la nominación con una pluralidad de votos en un campo abarrotado.
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(Foto: AP/John Raoux)
Luego vino el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien notablemente encabezó el evento: el último orador de la última noche. Recién salido de una campaña impresionante en la que no sólo aseguró la reelección fácilmente, sino que llevó al resto de la boleta a ganancias históricas en un ciclo brutal para los republicanos, DeSantis brilló en el escenario mientras los fanáticos corrían hasta el borde de la plataforma para escuchar.
DeSantis no permitiría que Trump eclipsara su propia buena fe proisraelí, promocionando sus misiones comerciales a Israel como gobernador, su apoyo como congresista, su uso del agua del Mar de Galilea para los bautismos de sus hijos, su fuerte afirmación de que Judea y Samaria no es territorio ocupado, sino disputado. Citó su apoyo récord entre los judíos de Florida. Y aun así se las arregló para hablar sobre temas cotidianos en los que el aparato del partido parece tan desesperado por volver a centrarse, mientras criticaba a Trump y exhibía sus logros de mitad de término.
DeSantis recibió, con diferencia, el aplauso más sonoro y sostenido del fin de semana. Sin embargo, al igual que el tamaño de un mitin, el nivel de aplausos no corona a un rey.
Pero la adoración por DeSantis y el aparente consenso de que el partido necesita mirar los desafíos del presente, en lugar de las quejas del pasado, es indicativo de que la carrera por la nominación republicana está en marcha, incluso si Trump es el único que anunció su candidatura. Y que a pesar del agradecimiento de la comunidad judía republicana y pro-israelí hacia Trump, claramente no fue el espectáculo de un solo hombre que fue el evento de la Organización Sionista de América. El hecho de que su tan solo su presencia ya no pueda despejar el campo significa problemas para Trump.
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