La crisis del coronavirus ha tenido un impacto mínimo en la estabilidad del sistema financiero israelí debido a diversas medidas tomadas por las autoridades, como aplazamientos de pago de préstamos, expresó el lunes el Banco de Israel.
Israel ha extendido su tercer y último cierre hasta al menos el viernes, ya que persisten los altos niveles de infecciones por COVID-19, a pesar de la exitosa campaña de vacunación en el país.
El Banco Central israelí señaló en su informe semestral de estabilidad financiera que el hecho de haber brindado a los bancos la opción de aplazar los reembolsos de los préstamos por parte de empresas y hogares "impidió el inicio de muchos procedimientos de reestructuración de deuda".
Según los datos de la Autoridad Tributaria, el volumen de cierres de empresas disminuyó notablemente durante la crisis, de acuerdo con el informe, aunque esto podría empeorar ya que muchas compañías recibieron subvenciones estatales.
También manifestó que las provisiones para insolvencias de los proveedores de crédito han aumentado mientras que la rentabilidad de las compañías de seguros se ha visto golpeada, pero la capacidad de las empresas financieras para absorber estas pérdidas se deriva de sus índices de adecuación de capital antes de la crisis.
"El sistema bancario pudo continuar brindando crédito y respaldando la actividad económica, al tiempo que mantuvo índices de capital superiores a los requisitos regulatorios", agregó.
El Banco de Israel sostuvo que medidas como la compra de divisas y bonos gubernamentales y corporativos habían permitido que "el mercado de capitales operara con estabilidad en los índices de activos financieros en relación con los muchos factores de riesgo y respaldara la actividad económica, incluso en condiciones de gran incertidumbre".