El israelí Segev Harel recibe un prototipo de vacuna.
Ensayo clínico de la vacuna israelí contra el COVID-19.
Ministerio de Defensa
David Heyd, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem: “La coerción está justificada en el hecho de que la vacuna es una forma de bien público”.

¿Es posible obligar a la sociedad israelí a vacunarse?

La preocupación sobre la forma de lograr una alta tasa de participación en las campañas de vacunación contra el coronavirus, trajo consigo nuevas discusiones. Si obligar no es una opción, ¿es legítimo impedir el ingreso de personas no vacunadas a conciertos o partidos de fútbol? “La coerción está justificada en el hecho de que la vacuna es una forma de bien público”, sostiene un profesor de Filosofía de la Universidad Hebrea de Jerusalem.

Alexandra Lukash - Adaptado por Adrián Olstein |
Published: 19.11.20 , 14:39
Días atrás se dio a conocer la noticia de que Israel buscaba la manera de encontrar una legislación acorde al plan de vacunación contra el coronavirus. El director general del Ministerio de Salud, profesor Hezi Levy, expresó su postura: “Cada persona tiene autonomía sobre su cuerpo”, pero marcó el contrapunto al afirmar que “desafortunadamente, debido a esta epidemia, necesitamos encontrar una manera de obligar a la gente a vacunarse".
El profesor David Heyd, del Departamento de Filosofía de la Universidad Hebrea de Jerusalem, en diálogo con Ynet afirmó: “Por supuesto que es mejor que la población se vacune de manera voluntaria. La coacción es algo malo desde un punto de vista social. Pero en algunas sociedades la gente ya anunció que no quiere vacunarse. En este caso, no queda más remedio que utilizar medidas coercitivas. La coerción está justificada en el hecho de que la vacuna es una forma de bien público, es un bien para toda la población. Quienes no participan del efecto que la vacuna conlleva, ponen en peligro a otras personas”.
David Heyd, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem: “La coerción está justificada en el hecho de que la vacuna es una forma de bien público”. David Heyd, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem: “La coerción está justificada en el hecho de que la vacuna es una forma de bien público”.
David Heyd, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem: “La coerción está justificada en el hecho de que la vacuna es una forma de bien público”.
(AFP)
Según el profesor Heyd, la coerción física es injustificable, pero hay otras formas de generar incentivos. “La coacción implica tomar medidas como que una persona que no está vacunada no pueda enviar a sus hijos al colegio o asistir a determinados eventos masivos, como partidos de fútbol o conciertos, si no presenta el certificado correspondiente. No es coerción física, pero es un incentivo negativo muy fuerte, que muchas personas se niegan a utilizar”, explicó.
Por otra parte, las multas, agregó el profesor Heyd, son una forma menos eficiente. "Es más difícil hacerlas cumplir y no tiene ningún sentido cobrar una multa y que después la persona circule por la calle normalmente”, sostuvo.
El profesor Heyd ofreció como ejemplo un modelo que se adopta en muchos jardines de infantes en Israel, que no tienen permitido admitir a niños sin una libreta donde consten las vacunas colocadas. "Si no hay otra opción, este modelo se puede hacer extensivo. Nunca hasta ahora había sido necesario discutir la cuestión de la inmunización en una población adulta. Así como una persona no entraría hoy a una oficina pública sin usar máscara, tampoco debería poder entrar una persona sin presentar el certificado de vacunación”, concluyó.
Profesor Hezi Levy: "Necesitamos encontrar una manera de obligar a la gente a vacunarse". Profesor Hezi Levy: "Necesitamos encontrar una manera de obligar a la gente a vacunarse".
Profesor Hezi Levy: "Necesitamos encontrar una manera de obligar a la gente a vacunarse".
(Eli Mandelbaum, Avi Chai)
Heyd sostuvo además que: “el coronavirus es un caso muy especial en el que una persona no vacunada pone en peligro la vida de otras personas. La legislación israelí tendrá que lidiar con esta cuestión, porque una vacuna contra el COVID-19 no es lo mismo que una vacuna antitetánica, donde se ve afectada solamente la persona que no decide no vacunarse”.
“La tasa de inmunidad de Israel está entre las más altas del mundo”
Con el anuncio por parte de las empresas Pfizer y Moderna de la efectividad de sus vacunas, se realizó una reunión del equipo del Ministerio de Salud abocado a la lucha contra la pandemia de coronavirus. De ese encuentro surgió un documento en el cual los profesionales expresaron: “Se deben preparar planes tanto de incentivos legales como de procedimiento para que el público (israelí) sea vacunado. La obligatoriedad debe ser examinada en la legislación".
Vacuna coronavirusVacuna coronavirus
Vacuna contra el coronavirus.
(Shutterstock)
El propósito del pedido es superar el miedo a la inmunización por parte de sectores importantes del público. Se trata de la primera vacuna de este tipo y es posible que muchas personas prefieran no vacunarse o duden en hacerlo hasta que sea claro el panorama respecto a las consecuencias y efectos secundarios.
Sin embargo, la propuesta del Ministerio de Salud puede enfrentar una oposición legal. "A nivel de principio, el Estado de Israel hasta el día de hoy se abstiene de exigir la aplicación de vacunas en su legislación", indicó el abogado Adi Niv-Yagoda, experto en políticas de salud y derecho médico. “El estado permite que un ciudadano mantenga su autonomía y no se coloque las vacunas recomendadas por el Ministerio de Salud. En cambio, se llevan a cabo muchas campañas de concientización sobre la importancia de la inmunización. El resultado es que la tasa de inmunidad en Israel es una de las más altas del mundo”, agregó.
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