El Salón de los Nombres en el Museo del Recuerdo del Holocausto Yad Vashem.
El Salón de los Nombres en el Museo del Recuerdo del Holocausto Yad Vashem.
Yad Vashem
El Salón de los Nombres en el Museo del Recuerdo del Holocausto Yad Vashem.

Envejecidos y con una salud frágil, sobrevivientes del Holocausto buscan respuestas del Estado en Israel

Miles de sobrevivientes viven hoy vidas solitarias incluso cuando tienen familiares que los visitan. Sus hogares a menudo no se adaptan a sus necesidades de movilidad. Cuentan que las escaleras les dificultan las salidas y que extrañan épocas de largas conversaciones.

Hadar Gil-Ad - Adaptado por Adrián Olstein |
Published: 25.04.22, 12:56
A pesar de algunos cambios positivos en los últimos años, los sobrevivientes del Holocausto aún luchan por recibir servicios vitales y vivir el resto de sus vidas con dignidad en medio de una realidad israelí muy desafiante.
Mientras Israel se prepara para conmemorar el Día del Recuerdo del Holocausto a fines de esta semana, es hora de considerar qué más puede hacer el país para ayudar a los sobrevivientes a vivir los días que les quedan sin sufrimientos.
5 צפייה בגלריה
El Salón de los Nombres en el Museo del Recuerdo del Holocausto Yad Vashem.
El Salón de los Nombres en el Museo del Recuerdo del Holocausto Yad Vashem.
El Salón de los Nombres en el Museo del Recuerdo del Holocausto Yad Vashem.
(Yad Vashem)
"La edad promedio de los sobrevivientes del Holocausto es de 85 años", dice Ety Farhi, directora ejecutiva de la Fundación para el Bienestar de las Víctimas del Holocausto. “Esto significa que no les quedan muchos años más de vida. Los traumas del Holocausto se vieron agravados por la pandemia de coronavirus, que junto con su avanzada edad, se ha sumado a su sensación de soledad y ha provocado un deterioro en sus capacidades físicas y cognitivas", agrega.
"Los traumas del Holocausto se vieron agravados por la pandemia de coronavirus"
Ety Farhi, directora Fundación para el Bienestar de las Víctimas del Holocausto
La fundación ayuda a unos 70.000 sobrevivientes y ha mapeado sus necesidades más comunes. “Los ministerios públicos están haciendo todo lo posible para satisfacer las necesidades de los sobrevivientes, pero muchos no tienen tiempo para esperar a que la burocracia trabaje para ellos. Necesitan ayuda ahora”, advierte Farhi.
“Requerimos los recursos para hacer frente a los problemas que les impiden una vida digna”. Según cifras oficiales residen en Israel 7.500 sobrevivientes que viven solos y que luchan con los desafíos del día a día, aunque la fundación cree que ese número puede ser aún mayor.
"Nuestra encuesta muestra que el 10% de los sobrevivientes no tienen familia y están solos", dice Anat Shuster, directora de servicios sociales de la fundación.
“El Seguro Nacional define como persona solitaria a aquella que no tiene hijos vivos, pero nosotros también contamos a aquellos cuyos hijos están lejos o viven fuera de Israel”, relata.
Uno de esos sobrevivientes es Carolina Moshe, que quiere dejar su apartamento del tercer piso por la inaccesibilidad. La sobreviviente del Holocausto, de 86 años, no tiene ascensor y encuentra que las escaleras son demasiado difíciles de subir.
5 צפייה בגלריה
Carolina Moshé.
Carolina Moshé.
Carolina Moshé.
(Yair Sagi)
"No puedo salir a menos que alguien venga conmigo", dice la mujer nacida en Rumania. "Estoy muy sola", agrega. "Ni siquiera puedo decirte en qué temporada estamos. Me encantaría tener a alguien que pudiera ayudarme un poco en casa y salir conmigo", dice.
"La soledad es muy difícil. No tengo familia ni nadie a quien saludar por la mañana o dar las buenas noches al final del día. Mi esposo falleció hace 30 años y estoy sola desde entonces. Tengo un hijo, pero vive lejos y casi no nos vemos", cuenta la mujer.
"Recuerdo que cuando era niña siempre estaba a la búsqueda de un poco de pan", dice. "No recuerdo haberme reído nunca porque fui testigo de cosas que los niños no deberían ver. Después de la guerra, huimos a la capital rumana y de allí a Israel", repasa, y agrega que se debe invertir más dinero en ayudar a los sobrevivientes.
A medida que envejecen, las necesidades de los sobrevivientes del Holocausto crecen y sus condiciones de vida deben adaptarse a las situaciones cambiantes. "La mayoría de los departamentos que usan los sobrevivientes no son adecuados", dice Shuster. "No tienen duchas adecuadas que puedan usar si no pueden caminar, y tales adaptaciones cuestan miles de shekels y están fuera del alcance de la mayoría".
Yaakov Katz, de 83 años, que huyó de Odessa cuando tenía cuatro años, encuentra especialmente difícil la reciente guerra en Ucrania.
"En su momento atravesamos Mariúpol. Allí mi hermana murió de hambre. Mi madre nos daba semillas de maíz para comer. Ver la guerra allí es muy difícil para mí", cuenta.
5 צפייה בגלריה
Yaakov Katz.
Yaakov Katz.
Yaakov Katz.
(Sharon Tzur)
A Yaakov le amputaron ambas piernas debido a una enfermedad de la sangre y sufre fuertes dolores. Recibe unas pocas horas de ayuda al día, pero necesita que alguien esté con él todo el tiempo.
"Con los avances tecnológicos y el mundo digital convirtiéndose en una necesidad, los sobrevivientes se quedan atrás"
Anat Shuster, Fundación para el Bienestar de las Víctimas del Holocausto
"Tengo cuatro hijos, nietos y bisnietos y ellos ayudan en todo lo que pueden", dice. “Pero vivo solo y la ayuda que recibo del Seguro Nacional no es suficiente. No puedo cocinar ni limpiar solo y si estoy en la cama y quiero un trago de agua, no puedo ir a la cocina y debo esperar que alguien venga", dice.
"Con los avances tecnológicos y el mundo digital convirtiéndose en una necesidad, los sobrevivientes se quedan atrás", dice Shuster. "No pueden pedir comida en línea, acceder a sus cuentas bancarias, programar citas o comunicarse con las oficinas gubernamentales. Incluso el contacto social en línea está fuera de su alcance", sostiene.
Michaela Shemer nació en Bulgaria y llegó a Israel en 1961. "Trato de aprender sobre la nueva tecnología, pero tengo dificultades", dice. “Necesitaba un documento médico y no podía acceder a él y tuve que esperar a que una mujer que viene solo tres días a la semana me ayudara”, cuenta.
5 צפייה בגלריה
Michaela Shemer.
Michaela Shemer.
Michaela Shemer.
(Dana Kopel)
Después de dos años de la pandemia de coronavirus, los sobrevivientes del Holocausto descubren que han estado cada vez más aislados y les resulta difícil reanudar cualquier contacto con el mundo exterior.
“La pandemia trajo a colación sus traumas pasados”, dice Shuster. "Incluso aquellos que tienen familiares que los visitan un par de veces a la semana, están solos la mayor parte del tiempo". Jenny Rosenstein era muy activa antes de la pandemia de COVID, pero tuvo que dejar de dar conferencias cuando su condición médica se deterioró.
5 צפייה בגלריה
Jenny Rosenstein.
Jenny Rosenstein.
Jenny Rosenstein.
(Yuval Chen)
"Mis días son duros y sufro de dolor. Me siento en casa todo el tiempo, en la cama con una bolsa de agua caliente. No es así como se debe pasar la vejez", evalúa.
“Tengo dos hijos maravillosos que me visitan y me traen lo que necesito. Pero no puedo salir de casa y estoy sola. Cuando tengo visitas recupero la confianza y me siento mucho más feliz. Extraño relacionarme con la gente, tener conversaciones, contar mi historia. Hemos pasado por tanto en la vida, hemos dado tanto al país", concluye.
Comentarios 0