Netanyahu Lapid
Netanyahu Lapid
AP
Netanyahu en la Knesset.

A pesar de las repetir elecciones, los israelíes no muestran fatiga electoral

Por quinta vez en tres años y medio, se espera que los israelíes acudan en masa a las urnas y, una vez más, la campaña girará en torno a la capacidad de Netanyahu para dirigir el país.

The Media Line |
Published: 08.07.22, 16:00
Israel se dirige a las urnas. De nuevo. El 1 de noviembre, los israelíes votarán en sus quintas elecciones generales en poco más de tres años y medio.
Las últimas, celebradas en marzo de 2021, siguieron de cerca a otras tres que no hicieron más que reforzar el estancamiento político en lugar de resolverlo, con gobiernos de transición. Después de esas campañas consecutivas, se formó finalmente una improbable coalición, compuesta por ocho partidos de todo el espectro político. Esto dio un respiro al país.
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Netanyahu Knesset
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Netanyahu en la Knesset.
(Yoav Davidkovich)
"El cansancio de los votantes parece equilibrarse con la polarización del sistema político"
Ofer Kenig, investigador del IDI
El 20 de junio, cuando el entonces primer ministro, Naftali Bennett, anunció que convocaría una votación para disolver la Knesset, volvió la preocupación de que los ciudadanos se sintieran defraudados por el sistema y los políticos. Esta vez, podrían expresar su descontento no acudiendo a las urnas el día de las elecciones.
La participación se considera el principal indicador de la fatiga de los votantes, el único que puede medirse con precisión. Sin embargo, al tratarse de una sociedad tan heterogénea, la participación electoral está sujeta a muchos factores de influencia y no refleja necesariamente con exactitud si los votantes están hartos del sistema político. La participación también varía mucho dentro de los distintos sectores de la sociedad.
Cuando comenzó la crisis política con la primera de las cinco elecciones, en abril de 2019, la participación de los votantes fue de casi el 68%. Según los datos publicados por el Comité Electoral Central, aumentó en las dos siguientes rondas, en septiembre de 2019 y marzo de 2020, alcanzando un máximo en esta última con un 71%, para luego bajar en marzo de 2021 a poco más del 67%.
La preocupación por la fatiga de los votantes fue en gran medida infundada durante toda la crisis pero es probable que los israelíes vuelvan a acudir en masa. La participación electoral en Israel se sitúa en la media de los países democráticos, con un descenso en las dos últimas décadas.
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Benny Gantz, Yair Lapid, Naftali Bennett durante la votación para disolver la Knesset el miércoles.
Benny Gantz, Yair Lapid, Naftali Bennett durante la votación para disolver la Knesset el miércoles.
Benny Gantz, Yair Lapid, Naftali Bennett durante la votación para disolver la Knesset.
(Yoav Dudkevitch)
"De elección en elección, los bandos tenían mucho que perder y las emociones estaban a flor de piel. Cuando hay tal polarización, eso empuja a la gente a votar"
Ofer Kenig, investigador del IDI
En el Estado judío es obligatorio votar, pero para animar a los votantes a acudir a las urnas, se les concede un día extra de vacaciones.
No hay posibilidad de votar por correo. Tampoco existe la posibilidad de hacerlo por adelantado, excepto para los israelíes que sirven en el extranjero con carácter oficial y sus familias, los marineros israelíes en barcos israelíes en el mar y los soldados. Los expertos creen que un cambio en este sentido podría aumentar la participación.
Tras un breve paréntesis de un año de parálisis política, el país se encuentra de nuevo en medio de una campaña que volverá a girar en torno al ex primer ministro, Benjamín Netanyahu, y su capacidad para dirigir el país.
Netanyahu, que está siendo juzgado por cargos de corrupción, es considerado por muchos como no apto para el liderazgo. Cuando los miembros de su propio bando derechista también expresaron su oposición a él, nació un enigma político sin solución.
Al frente del Likud, durante mucho tiempo el mayor partido político de Israel, Netanyahu fue incapaz de formar una coalición en repetidas ocasiones. En su lugar, el país fue a elecciones consecutivas hasta que se formó la improbable coalición con Bennett y el actual primer ministro, Yair Lapid, del Yesh Atid.
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Centro de votación en Bnei Brak.
Centro de votación en Bnei Brak.
Centro de votación en Bnei Brak.
(AP)
"Los votantes comprenden la importancia de cada voto, especialmente cuando hay una competencia feroz. En estos casos, vemos un aumento de la participación electoral"
Moti Gigi, sociólogo israelí
Netanyahu niega las acusaciones contra él y, con el respaldo popular, sigue liderando el bloque de la derecha. El debate en torno a Netanyahu es divisivo, pero también contribuye a garantizar unos índices razonables de participación en el proceso democrático.
Aunque las encuestas realizadas por el Instituto de la Democracia de Israel (IDI) a lo largo de las anteriores campañas electorales mostraban un descenso del interés por el proceso, la participación demostró lo contrario.
"El hecho de que haya muchas elecciones en sí mismo no afecta a la participación", comentó el profesor Ofer Kenig, investigador del IDI. "El cansancio de los votantes parece equilibrarse con la polarización del sistema político", agregó.
"De elección en elección, los bandos tenían mucho que perder y las emociones estaban a flor de piel. Cuando hay tal polarización, eso empuja a la gente a votar", añadió.
El Dr. Moti Gigi, sociólogo y director del Departamento de Comunicaciones del Colegio Académico Sapir, cerca de Sderot, planteó que "los votantes comprenden la importancia de cada voto, especialmente cuando hay una competencia feroz. En estos casos, incluso vemos un aumento de la participación electoral".
A lo largo de la historia de Israel, en las campañas en las que el ganador estaba claro, la participación era menor.
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Un centro de votación "al paso" en Jerusalem para personas en cuarentena.
Un centro de votación "al paso" en Jerusalem para personas en cuarentena.
Un centro de votación "al paso" en Jerusalem para personas en cuarentena durante las últimas elecciones.
(AFP)
Muchos creen que si Netanyahu no puede formar una coalición esta vez, puede estar acabado políticamente. Eso podría empujar a sus partidarios y también a sus adversarios a las urnas
Aunque el Likud mantuvo siempre su condición de partido mayoritario, la incapacidad de Netanyahu para formar una coalición pone de manifiesto lo mucho que cuenta cada voto. Según los últimos sondeos, el primer ministro más veterano de Israel está a sólo uno o dos escaños de la Knesset para formar una coalición. Para eso, Benjamín necesitará que aparezcan los votantes que no se presentaron la última vez, de la periferia geográfica.
Muchos creen que si Netanyahu no puede formar una coalición esta vez, puede estar acabado políticamente. Eso podría empujar a sus partidarios y también a sus adversarios a las urnas.
El año pasado, el Likud subió constantemente en las encuestas, mostrando un mayor apoyo a su liderazgo. Sin embargo, su capacidad para reunir una mayoría en la Knesset está lejos de ser segura.
Un interrogante mayor es la participación de los árabes israelíes. Al constituir algo más de una quinta parte de la población, la participación del sector fluctuó y tiene una gran influencia en el resultado final. En las últimas elecciones, el voto árabe cayó en picada.
"La participación de los votantes árabes en las últimas elecciones, que fue inferior al 45%, es una señal de alarma", planteó Kenig, "significa que el 20% de la población de Israel siente que el proceso electoral es irrelevante para ellos y refleja un sentimiento general de alienación hacia el sistema político. No es saludable para Israel que una parte tan grande de su población no participe en el juego", sumó.
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El líder de Ra'am Mansour Abbas.
El líder de Ra'am Mansour Abbas.
El líder de Ra'am Mansour Abbas.
(Oz Mualem)
"La participación de los votantes árabes en las últimas elecciones, que fue inferior al 45%, es una señal de alarma"
Ofer Kenig, investigador del IDI
La histórica participación de Ra'am, un partido islamista, en la coalición de Bennett probablemente tendrá un efecto en esas cifras.
"La sociedad árabe sufrió un proceso importante con la entrada de Ra'am en la coalición", manifestó Gigi. "Esto puede llevar incluso a un fuerte aumento de la participación en las próximas elecciones", remarcó.
Sin embargo, la decepción por el resultado de la participación árabe en el gobierno puede tener el efecto contrario. Aunque el gobierno de Bennett asignó un presupuesto sin precedentes para los ciudadanos árabes, las encuestas realizadas recientemente por el Instituto de Investigación Statnet sugieren que el voto entre los árabes caerá y hay una serie de factores que contribuyen a ello.
"La población árabe no vio logros tangibles como resultado de la presencia de Ra'am en la coalición", dijo Yousef Makladeh, director general de Statnet. "Pero además, la división entre los partidos árabes hace más difícil la identificación de un rival político común y coherente", sumó.
Cuando hay luchas internas entre los partidos árabes, los votantes tienden a quedarse en casa. Sin embargo, la incitación del bloque de la derecha contra los árabes, como se vio en elecciones anteriores, podría animar a la gente a votar.
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Campaña de los diputados Ra'am en la ciudad beduina de Rahat.
Campaña de los diputados Ra'am en la ciudad beduina de Rahat.
Campaña de los diputados Ra'am en la ciudad beduina de Rahat.
(Gentileza)
Cansados de un ciclo electoral interminable que produce parálisis política, los israelíes podrían sorprender con una alta participación.
"Estas son unas elecciones críticas", resaltó Gigi. "La gente quiere ver una decisión clara y no más elecciones. Se sienten comprometidos a votar, cada uno por su bloque", cerró.
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