Mohamad Massad, palestino, ex terrorista y activista por la paz.

“Israel no debe entregar dinero al gobierno dictatorial y corrupto de la Autoridad Palestina”

Mohammad Massad nació en una aldea palestina. Participó de la Primera Intifada cuando era un niño de tan sólo 13 años de edad y dos años después se unió a la agrupación terrorista Pantera Negra. Hoy, transformado en activista por la paz, Massad descree del liderazgo palestino y presentó una petición ante la Corte Suprema para que se controlen los recursos que se envían. Exclusivo de Ynet Español.

Leandro Fleischer |
Published: 04.06.20 , 15:19
En su juventud, Mohammad Massad perteneció a un grupo terrorista palestino cuyo objetivo era asesinar judíos. Después de ser liberado de una cárcel israelí fue perseguido por la Autoridad Palestina debido a su oposición al gobierno. Massad huyó a Israel, donde al poder conocer a su “enemigo” abandonó su postura de odio y se convirtió en un activista por la paz. Recientemente, presentó una petición a la Corte Suprema del Estado judío para exigir que se controlen los recursos enviados por Jerusalem a Ramallah, ya que acusa al liderazgo palestino de “robar” el dinero y utilizarlo para financiar el terrorismo.
Mohamad MassadMohamad Massad
Mohamad Massad, palestino, ex terrorista y activista por la paz.
(Gentileza)
Mohammad Massad nació en la aldea palestina de Burquin, cerca de Jenín, en Judea y Samaria. Participó de la Primera Intifada cuando era un niño de sólo 13 años de edad. Dos años después se unió a la agrupación terrorista Pantera Negra, perteneciente al movimiento Fatah. “Miembros de la organización y yo ingresamos a Israel para secuestrar a un soldado israelí con el fin de intercambiarlo luego por prisioneros palestinos”, comenta Massad sobre sus actividades en la agrupación a la que pertenecía en su juventud. “Nosotros llevábamos a cabo muchos actos violentos contra combatientes israelíes. Las fuerzas de seguridad de Israel me arrestaron, y estuve en una cárcel hasta el acuerdo de paz entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) e Israel, y fui liberado junto a otros palestinos siete años después del arresto”, agrega en referencia a las negociaciones de paz de principios de los años 90.
Cuando se creó la Autoridad Palestina, Massad formó parte de las fuerzas de seguridad del gobierno. Al respecto, señala: “Pude ver toda la corrupción del liderazgo palestino. Llegué a la conclusión de que ese tipo de personas no puede representar a nuestro pueblo, razón por la cual comencé a oponerme a los referentes corruptos de la Autoridad Palestina”. Su oposición al gobierno palestino le costó caro a Massad desde el principio. “Me inventaron una causa en la que se me acusaba de colaborar con Israel. Esto ocurrió en el año 1996, pero sigue sucediendo hasta hoy. Cualquier persona que se oponga, le inventan una causa, lo acusan de ser un traidor que colabora con Israel, lo encarcelan y lo torturan en prisión”, afirma.
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Massad, durante los años en que integraba una organización terrorista palestina.
(Gentileza)
Massad manifiesta que a pesar de que les había demostrado a las autoridades que era inocente de los cargos que le imputaban “me detuvieron de forma ilegal e inhumana. Me torturaron y cometieron todo tipo de abusos contra mi persona”. Si bien Massad fue liberado 23 días después, dice que no podía quedarse en los territorios bajo control de la Autoridad Palestina, por lo que decidió cruzar a Israel para trabajar de forma ilegal en la construcción. Según el activista palestino, fue entonces cuando comenzó su cambio de posición respecto de Israel y el conflicto. “Al tener contacto con los israelíes me di cuenta que ellos son personas como yo, por lo que no se puede permitir que se los asesine. Pero a mí me habían lavado el cerebro las organizaciones terroristas y el liderazgo palestino. Entonces comencé a entablar relaciones con los judíos y mi opinión empezó a cambiar. Comprendí que todos somos humanos y que debemos vivir en paz y seguridad”, recuerda Massad.
De hecho, el activista relató un episodio en el que le salvó la vida a un soldado israelí. “Un terrorista se acercó a él para atacarlo, y yo, que me encontraba en el lugar de casualidad, lo pude salvar. Por esto recibí un reconocimiento por parte del ejército de Israel”, recuerda.
Después de atravesar por duras experiencias bajo el gobierno de la Autoridad Palestina, finalmente pudo establecerse en Israel, donde se casó con una mujer árabe-israelí y recibió la ciudadanía. “Hoy tengo una hermosa familia con siete hijos, trabajo y vivo tranquilo. Y quiero que todos puedan vivir en paz”, comenta.
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Mohamad Massad en familia.
(Gentileza)
Con el fin de avanzar hacia la paz, el activista también escribió un libro durante la Segunda Intifada. “Cuando comenzaron los salvajes atentados terroristas en aquella época escribí un libro en el que demostraba, basándome en el Corán y en la Sunna, que el Islam no avala los atentados suicidas, e incluso se opone a este tipo de crímenes”, explica el activista árabe.
Massad afirma que el libro “tuvo una gran influencia entre los palestinos y logró evitar una gran cantidad de ataques suicidas”. El activista devenido en escritor añade: “De esta manera intenté oponerme a las organizaciones terroristas que les lavaban la cabeza a las personas, a las que les prometían acceder al paraíso si se inmolaban matando gente. En el libro yo me dirigía al potencial suicida, y le aseguraba que si perpetraba el ataque no iba a ir al paraíso”.
“Con sólo un libro, que repartía gratuitamente en bibliotecas, universidades y mezquitas, entre otros lugares de Judea y Samaria y Gaza, pude evitar que se llevaran a cabo el 80% de los atentados suicidas”, asegura Massad.
El éxito del libro de Massad es innegable. De hecho, el activista señala que importantes líderes islámicos se mostraron satisfechos con él. De hecho, Massad recuerda que hace cinco años Yusuf al-Qaradawi, uno de los líderes intelectuales de la organización egipcia Hermanos Musulmanes, que solía apoyar los atentados suicidas de los palestinos, “leyó el libro y emitió un comunicado en el que indicaba que estos ataques están prohibidos por el islam”.
Al ser consultado respecto de cuál es el objetivo de las organizaciones terroristas y los gobiernos que incitan a la población a asesinar judíos, Massad asevera que “ellos pertenecen a entidades extranjeras que los financian. Y a dichas entidades no les importan las vidas de las personas de nuestro pueblo, y a los líderes terroristas tampoco. Sólo les interesan sus propios intereses personales, su posición político-social y el dinero”.
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Mohammad Massad con el expresidente de la Knesset y actual ministro de Salud israelí, Yuli Edelstein.
(Gentileza)
Massad también apunta contra el régimen iraní. “Los iraníes apoyan y financian a las organizaciones terroristas. Y el dinero es enviado por el régimen de Teherán sólo con la condición de que se lleven a cabo ataques contra Israel y de que se desestabilice la región”, expresa.
Respecto de la diferencia que se suele trazar en Occidente entre la organización terrorista Hamás, que gobierna en Gaza, y la Autoridad Palestina, que gobierna en Judea y Samaria, Massad no está de acuerdo en que esta última esté más abierta al diálogo o sea menos extremista que la primera. “El terrorista es terrorista y el corrupto es corrupto”, sentencia, y agrega: “No hay ninguna diferencia entre ellos. Uno basado en el aspecto religioso (Hamás) y otro en el nacional (AP) destruyen a nuestro pueblo para mantenerse en el poder con el fin de llevar a cabo sus actos de corrupción. Lo único que les importa es el dinero”, sostiene.
Massad, con el apoyo del liderazgo de los asentamientos judíos en Judea y Samaria, presentó hace un mes una petición en la Corte Suprema de Justicia para exigir que se controle el dinero enviado por el gobierno israelí a la Autoridad Palestina. Al respecto, dice: “Confiamos en la Justicia y en la ley de Israel. A final de cuentas nosotros venceremos, y el dinero del pueblo palestino no será transferido a un gobierno dictatorial que no fue elegido por los palestinos. No tenemos una Autoridad Palestina, sino una mafia que ocupa el poder por la fuerza. Desde 2006 que no se celebra ninguna elección. Por lo tanto, está prohibido enviarles dinero a los miembros de este régimen para que se lo roben y se lo entreguen a las empresas de sus hijos”.
“Ahora nos encontramos atravesando la crisis de coronavirus, y hay 4 millones de palestinos que no tienen lo que comer. Nosotros necesitamos que esos recursos lleguen a las familias pobres, y que el gobierno palestino deje de robar el dinero del salario de los trabajadores palestinos y de los ingresos de los comerciantes”, agrega Massad.
“El dinero a modo de préstamos o donaciones llega a las manos de los líderes palestinos, que se lo reparten entre ellos y se lo otorgan a las empresas de sus hijos; nada llega al pueblo"
Respecto del uso (o mal uso) de los recursos entregados a la Autoridad Palestina, Massad explica que “el dinero a modo de préstamos o donaciones llega a las manos de los líderes palestinos, que se lo reparten entre ellos y se lo otorgan a las empresas de sus hijos; nada llega al pueblo, que se encuentra debajo de la línea de pobreza. Por este motivo me presenté ante la Corte Suprema, pero también hablaré del asunto con los estadounidenses, la Unión Europea y los países árabes, y les pediré, en nombre de los palestinos, que no le entreguen más dinero al gobierno”.
Massad está al frente de la “Organización de los Trabajadores Palestinos”, que fue establecida hace dos meses y ya cuenta con decenas de miles de integrantes. “Estimamos que pronto alcanzaremos el medio millón de miembros”, dice. Y agrega que es con esta organización que le va a “decir al mundo que no le entreguen más dinero al liderazgo palestino”.
El activista no sólo critica a los palestinos, sino también a parte de la izquierda israelí, que suele responsabilizar a la “ocupación” del conflicto. “Ese no es el problema de los palestinos. Al contrario, durante la ocupación solíamos vivir en mejores condiciones económicas, de seguridad y en todos los aspectos. Vivíamos en democracia. También nuestra salud, nuestra infraestructura y nuestra educación era significativamente mejor que bajo el gobierno corrupto y terrorista de la Autoridad Palestina”, expresa.
Si bien Massad dice que no está interesado en involucrarse en política, manifiesta que quiere ser “el vocero del pueblo palestino, que necesita de alguien que hable en su nombre frente a los israelíes para explicarles que queremos vivir en paz y seguridad, pero que la gente no puede expresarlo porque vive dominada por un gobierno corrupto dispuesto a asesinar a cualquiera que se anime a decirlo”.
Para finalizar, Massad expresa cuál es, según él, el deseo de la la gran mayoría de los palestinos. “Quieren ir de su aldea a Tel Aviv para trabajar y luego regresar a casa. También quieren que los israelíes visiten los territorios palestinos, en lugares como Jenín o Naplusa, como solía suceder antes, sin miedo, que ingresen seguros y se vayan ilesos; que vengan a nuestras casas, que coman en nuestros restaurantes y demás”, sostiene. Y concluye: “Pero el pueblo palestino es débil, porque no hay nadie que se preocupe por él y lo defienda. Por lo tanto, sufre la ocupación de esa pequeña minoría que ostenta el poder”.

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