No solo las personas mayores sufren la soledad.
No solo las personas mayores sufren la soledad.
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La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

El programa de AMIA para acompañar a las personas durante confinamiento

Desde el inicio de la cuarentena en Argentina, la Asociación Mutual Israelita Argentina readaptó sus actividades de contención para sus socios. Los vínculos que nacieron a través del teléfono y que esperan el encuentro cara a cara .

Ynet Español |
Published: 14.10.20 , 15:25
El extenso confinamiento decretado en la Argentina para controlar las consecuencias de la pandemia produjo múltiples complicaciones. Una de las tantas fue la incapacidad de que las personas puedan encontrarse con otras, conversar, expresarse y sentirse acompañadas.
AMIA.AMIA.
La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).
Ante esta dificultad, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que anteriormente realizaba un trabajo de acompañamiento para sus socios, debió readaptarse y virtualizar el programa. De esta forma, los encuentros pasaron a ser telefónicos. Muchos vínculos comenzaron de cero bajo esta modalidad, y a más de seis meses de comenzada la pandemia, los participantes no ven la hora de que esta situación llegue a su fin y puedan encontrarse personalmente.
“A través de diferentes proyectos que reforzamos o que lanzamos, se conformó una gran red de apoyo que sigue conectando, asistiendo y conteniendo a quienes se encuentran aislados”, aseguró Eliana Epelbaum, coordinadora del área de Voluntariado de AMIA, sobre el interés de las personas que sintieron la necesidad de ayudar.
“La compañía que se brindaba de manera presencial pasó a darse de manera telefónica. En esta nueva versión del proyecto, nos propusimos acompañar a socios de AMIA que forman parte de los diferentes programas sociales de la institución, con el objetivo de crear nuevos lazos a pesar de la distancia”, explica Eliana.
Esther Fedder GreeneEsther Fedder Greene
El programa se dedicó a acompañar a las personas, de manera virtual, durante el encierro.
(Yariv Katz)
El contacto telefónico sostenido en el tiempo permitió la creación de nuevos vínculos. Desde el área de Voluntariado de AMIA indicaron que las conversaciones “se convirtieron en verdaderos puentes” que facilitaron la expresión de emociones y la posibilidad de brindar confianza, sinceridad y una cálida compañía.
“Se trata de un vínculo cuya base es el interés mutuo por nuestras vidas y experiencias”, sostiene la voluntaria Nurit Weksler, quien en esta cuarentena conoció a Luis y Paulina, junto a quienes construyó una relación “honesta y afectuosa”.
“Para mí es un placer escucharlos y construir juntos este intercambio de sentimientos y perspectivas. Espero al finalizar esta situación, poder conocerlos personalmente, abrazo de por medio, leer algún cuento escrito por Paulina o encontrarme con ella en la sede de AMIA, y compartir alguna de las tantas actividades que realiza”, afirma Nurit.
No solo las personas mayores sufren la soledad. No solo las personas mayores sufren la soledad.
No solo las personas mayores sufren la soledad.
(Shutterstock)
María Sol Escandarani también tiene pendiente un encuentro con la persona a quien llama desde el 28 de abril. “Después de varias conversaciones telefónicas con Arnoldo, hicimos una videollamada por WhatsApp para presentarnos las familias. Conocí a su mujer Clara, y él conoció a mi marido y a mis hijos. Ahora nos seguimos comunicando 2 o 3 veces por semana para saber cómo está y conversar de distintos temas”, comenta María Sol. “Espero pronto poder encontrarnos personalmente, compartir el cafecito pendiente y darnos un fuerte abrazo”.

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