Marina Rosenberg
Marina Rosenberg
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Marina Rosenberg, embajadora de Israel en Chile

La embajadora que se compromete con el medio ambiente

“En la embajada hemos hecho cambios internos para demostrar que no sólo hablamos de medio ambiente, sino que también actuamos”, señala Marina Rosenbeg, la primera mujer en asumir al frente de la misión diplomática de Israel en Chile. Entrevista exclusiva de Ynet Español.

Barbara Lichtman |
Published: 16.12.19 , 14:49
Es vegana. Como buena argentina, le gusta el fútbol. Y la primera vez que aplicó al curso de ingreso de la cancillería, no logró superarlo. Pero no se rindió, y tres años después lo volvió a intentar hasta situarse donde está actualmente: Marina Rosenberg es la primera embajadora de Israel en Chile. Con ella, nuevos aires llegaron a la embajada. No solo por el aporte renovador de su visión femenina, sino porque su gestión pondrá foco en temas actuales de la agenda mundial que preocupan a las generaciones más jóvenes, como la igualdad de género, la sustentabilidad y la innovación social.
Marina Rosenberg, embajadora de Israel en ChileMarina Rosenberg, embajadora de Israel en Chile
Marina Rosenberg, embajadora de Israel en Chile
(embassies.gov.il)
Marina nació en Buenos Aires y, tras mudarse a los seis años a un kibutz en Galilea con su familia, decidió que se dedicaría a la diplomacia. Desde los doce años ella sabía lo que quería: ser embajadora de Israel en Latinoamérica. Como parte de su carrera, trabajó ante la ONU, orientada a los objetivos de desarrollo social, fue asesora de asuntos exteriores en la embajada de Israel en Berlín y directora del Departamento del Golfo Árabe en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Y desde que llegó a Chile, Marina no paró de moverse, literalmente: además de comenzar su gestión como embajadora con mucha energía y nuevos proyectos, vivió en Santiago el primer temblor de su vida.
Bajo su conducción, la representación diplomática de Israel en Chile hará énfasis en temas como la igualdad de género, la sustentabilidad, la innovación con propósito y distintos proyectos que involucran a la juventud. Además de avanzar en los acuerdos bilaterales que se firmaron meses atrás, luego de la visita de Sebastián Piñera a Israel. Un gran desafío en el marco de la crisis social que atraviesa Chile actualmente.
¿Qué impresión te ha dado la comunidad judía de Chile?
Es muy pequeña, comparada con otros países de Latinoamérica y con Estados Unidos. Pero muy comprometida con Israel, relativamente unida y activa. Me hicieron sentir rápidamente en casa y eso lo aprecio muchísimo. En el país hay también una comunidad palestina grande e influyente. Algunos de sus integrantes son muy activistas contra Israel. Esto implica un gran desafío, tanto para la embajada, como para la misma comunidad judía.
Marina Rosenberg junto a autoridades nacionales y comunatariasMarina Rosenberg junto a autoridades nacionales y comunatarias
Marina Rosenberg junto a autoridades locales y comunitarias
(Embajada de Israel en Chile)
¿En qué estado se encuentran los acuerdos bilaterales que se firmaron en junio entre Israel y Chile?
Firmamos ocho acuerdos y fue un récord. El presidente Piñera se reunió con nuestro primer ministro, Benjamín Netanyahu, con el presidente Reuven Rivlin y visitó el Museo Yad Vashem. Piñera viajó a Israel junto con el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Andrés Couve, que también visitó muchos lugares. Más allá de la importancia de firmar los acuerdos, lo fundamental es incorporar contenido real y proyectos reales a esos acuerdos. Con mi equipo elegimos tres temas que creemos que son los más relevantes en este momento. Uno de ellos es la situación hídrica. Aquí en Chile, la sequía es un desafío, faltan recursos hídricos. El equipo comercial junto con el equipo político, están trabajando mucho en eso. Nos encontramos con todos los ministros relevantes: el de Obras Públicas, de Economía y Agricultura. Y fuera de la labor, a nivel gubernamental, hay muchas empresas israelíes en recursos hídricos que ya están trabajando acá junto a municipalidades, gobiernos regionales o empresas privadas. Semanas atrás se firmó un contrato entre Codelco e IDE para construir en el norte una planta desalinizadora que será las más grande de Latinoamérica. Se comenzará a construir desde el año que viene. Este es un ejemplo muy grande, pero hay varios proyectos más pequeños de plantas desalinizadoras o de agricultura.
Marina RosenbergMarina Rosenberg
Embajadora Marina Rosenberg
(Captura)
¿Cuáles son los otros dos temas en los que se logró avanzar?
En ciberseguridad. Ya hace un par de años que se trabaja en este tema, hoy más importante que nunca, en el que Israel se ve como un líder mundial. Hay empresas israelíes que trabajan en Chile y representantes del gobierno chileno fueron a Israel para fortalecerse frente a este desafío actual.
Y el tercer tema en el que elegimos focalizarnos es el de salud digital. Lo estamos trabajando de gobierno a gobierno o con empresas, clínicas, hospitales y municipalidades. Cuando hablamos de salud digital hablamos de poder prevenir enfermedades en la gente teniendo la información de antemano. Por ejemplo, en la vistita del presidente Piñera a Israel, fuimos al hospital Hadassah donde hay un laboratorio de startups en salud digital. Allí vimos aparatos que el paciente se lleva a su casa, y el doctor, que está en la otra punta del país o en otro país, recibe a través de la tecnología de ese aparato toda la información. Así, el paciente no tiene que ir físicamente al médico para que le digan cómo está. Y esa información puede ayudar a prevenir ataques del corazón u otras enfermedades. También vimos corazones hechos con tecnología 3D. La innovación israelí no tiene límites y por eso elegimos estos tres temas de cooperación.
También me reuní con el ministro Andrés Couve para ver cómo podemos cooperar en innovación en todas las áreas, incluso en lo académico. Una de las cosas en las que Israel se destaca es la cooperación entre academia, gobierno y empresas, que aquí en Chile o en otros países no se ve tanto. Y eso sirve para crear una cultura de innovación, no sólo en las universidades sino también en los colegios.
¿De qué se trata el proyecto que la embajada impulsará con mochileros israelíes que viajan al sur de Chile?
Con los mochileros israelíes, por un lado, tenemos una oportunidad de mostrar la cara linda del joven israelí: ellos vienen cada uno con sus habilidades y puedan donar su tiempo para hacer algún proyecto social. La idea es tratar de organizarlos para que donen su tiempo a escuelas, lugares de adultos mayores o fundaciones sociales. También para que tengan más interacción con la sociedad chilena, los conozcan mejor y así ellos logren ayudar a la población local, muchas veces con grandes necesidades socioeconómicas. Este proyecto busca también luchar contra el antisemitismo que existe en ciertas partes de Chile donde hay poca, o no hay comunidad judía, e impera la ignorancia.
Queremos comenzar este verano. Motivar a los mochileros a través de las redes sociales donde suelen averiguar información sobre Chile y Argentina para que sean parte de este proyecto, y llevarlo adelante con albergues u hoteles chicos que es donde los jóvenes israelíes se quedan en el sur normalmente.
Marina Rosenberg durante el lanzamiento del libro 'Ciudad Verde'Marina Rosenberg durante el lanzamiento del libro 'Ciudad Verde'
Marina Rosenberg durante el lanzamiento del libro 'Ciudad Verde'
(@_MarinaRos)
Hoy Israel se posiciona como un centro de desarrollo y manufactura de más de 300 corporaciones líderes como Google, Amazon, Facebook, Siemens, 3M, entre otras, ubicando al país en un lugar clave para pensar y diseñar el mundo que viene. ¿Cómo impactará este fenómeno a Israel y a otros países a largo plazo?
Hoy en día estamos hablando de “nación de innovación”, ése es el nuevo logo. Porque el 'start-up nation' alude a hacer algo a corto o mediano plazo. Y nación de innovación es algo más a largo plazo. Habla de innovar permanentemente.
Las multinacionales que llegaron a Israel rápidamente entendieron el potencial y el alto nivel de los ingenieros y startupistas israelíes. Y lo entendieron antes que el mismo Israel. Lo más lindo no es cómo Israel va a contribuir a diseñar el mundo en un futuro, sino que ya hoy está contribuyendo para que el mismo modelo, adaptado, ayude a otros países. En los últimos años se ha tendido a poner el énfasis en la innovación con impacto social. Y no sólo en Israel, sino globalmente porque al final estamos todos conectados. Y hubo un cambio grande en las empresas israelíes o multinacionales, donde se habla más que de competencia entre países, de cómo podemos colaborar por un mundo mejor.
¿Cuál iba a ser el rol de la Embajada de Israel en la COP25, que finalmente no se hizo en Chile y se realizó en Madrid?
Como todos los países, íbamos a tener una delegación que finalmente terminó viajando a España. Teníamos planeado tener empresas israelíes para mostrar sus tecnologías en recursos hídricos.
Pero de todo lo planeado, lo que siguió en pie fue nuestro proyecto de convertirnos en una “embajada verde”, algo que ya era tiempo que ocurriera. En la embajada hemos hecho cambios internos para demostrar que no sólo hablamos de medio ambiente, sino que también actuamos. Desde lo más fácil: reciclar, no usar vasos plásticos, no imprimir o hacerlo de los dos lados. Aparte yo soy vegana, serlo es la máxima contribución al medio ambiente.
Embajada verdeEmbajada verde
'Embajada verde', la iniciativa que impulsa la misión diplomática de Israel en Santiago
(@_MarinaRos)
Siendo la primera mujer embajadora de Israel en Chile, así como existen organizaciones que fomentan la inclusión de las mujeres en disciplinas STEAM o que trabajan por la igualdad de género, ¿se impulsarán iniciativas que aborden estos temasdesde la embajada?
El tema de género a mí personalmente me interesa mucho. Al respecto, estamos poniendo y vamos a poner mucho énfasis en todos nuestros proyectos. No importa si se trata de cuestiones comerciales o culturales. La idea es siempre verlas a través de la igualdad de género. Entonces, si traemos expertos de Israel, que no sean todos hombres. Que las delegaciones que vengan a Chile o vayan a Israel tengan un balance de género.
Y fuera de eso, trabajando con fundaciones locales chilenas en temas de género. Hicimos un proyecto muy lindo hace tres meses con el Hogar de Cristo, por ejemplo. Organizamos un desayuno israelí con mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas con niños. Y ahora en Navidad, volveremos hacer un programa con ellas. Además, hace unas semanas me encontré con mujeres del pueblo de Lo Barnechea para pensar directamente con ellas proyectos en común y cómo desde la embajada podríamos aportar a la comuna y al empoderamiento de las mujeres allí. También, hicimos un mapeo básico de otras fundaciones que trabajan la igualdad de género. Por ejemplo, realizamos una actividad con la organización “Ingeniosas” que promueve estudios STEAM en niñas y en mujeres jóvenes. Un asunto muy importante en Israel y que nos lleva directamente al tema innovación.
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