Benjamín Netanyahu y Yuli Edelstein
Benjamín Netanyahu y Yuli Edelstein
Noam Moskovitz
La protesta fuera de la Knesset.

La amenaza de la guerra civil israelí

Opinión: Durante crisis anteriores, un sentido de unidad y amenaza externa unieron al país, pero ahora tanto la derecha como la izquierda están atrincheradas en sus posiciones reforzadas por su odio mutuo.

Ron Ben Yishai |
Published: 25.03.20 , 18:35
Mientras que los israelíes luchan con los dos mayores eventos del momento –el coronavirus y el estancamiento político– otra gran crisis emerge.
Con una gran carga emocional, el riesgo de violencia crece. El riego de anarquía con grupos de israelíes ignorando las directivas del gobierno y agitación pública o incluso la erupción de una guerra civil.
La protesta fuera de la Knesset. La protesta fuera de la Knesset.
La protesta fuera de la Knesset.
(Gilad Cohen)
La amenaza es exacerbada por la erosionada confianza pública en el gobierno y su líder y el creciente extremismo y la profundización de la grieta entre el bloque religioso de derecha y la centro-izquierda y los árabes.
Las demostraciones públicas ya han comenzado, con israelíes de centro-izquierda protestando las maniobras políticas de Netanyahu y sus seguidores protestando las de “quien sea menos Bibi”.
Podemos esperar ver un alza en el nivel de violencia en este tipo de demostraciones, deteriorándose en constantes ataques verbales y físicos e incluso el uso de armas.
Estos incidentes nos pondrían firmemente en el camino de una guerra civil.
Benjamín Netanyahu y Yuli EdelsteinBenjamín Netanyahu y Yuli Edelstein
Benjamín Netanyahu y Yuli Edelstein
(Noam Moskovitz)
La historia nos advierte que una pesadilla así puede fácilmente caer sobre nosotros. Fue hace 37 años que el activista Emil Grunzweig fue asesinado en una protesta contra el gobierno en Jerusalem.
En 1983, protestantes se manifestaron en contra de la primera guerra del Líbano, demandando que el primer ministro Menachem Begin adopte las conclusiones del comité de investigación sobre las políticas del gobierno y sobre la responsabilidad de Israel por la masacre perpetrada por milicias cristianas en los campos de refugiados en Sabra y Shatila en Beirut.
Estas protestas pedían por el despido del ministro de defensa de aquel entonces, Ariel Sharon, a quien se encontró responsable por algunos de los percances de la guerra.
Un grupo de derecha se congregó al costado de la calle que llevaba a la oficina del primer ministro. Entre ellos estaba el activista de ultraderecha Yona Avrushmi, sosteniendo una granada de mano que había adquirido de un miembro de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
El asesinato del manifestante de Peace Now Emil Grunzweig en 1983. El asesinato del manifestante de Peace Now Emil Grunzweig en 1983.
El asesinato del manifestante de Peace Now Emil Grunzweig en 1983.
(GPO )
Avrushmi lanzo la granada a los protestantes, matando a Grunzweig e hiriendo a muchos otros. Irónicamente, los heridos incluían al aliado de Netanyahu, Yuval Steinitz, que desde entonces pasó a ser un fuerte derechista.
En su juicio, Avrushmi afirmó que fue afectado por incitamiento tóxico durante su servicio en las FDI, que sugeria que la izquierda estaba evitando que Begin y su gobierno ganen la guerra.
El asesinato de Grunzweig conmocionó a ambos lados de la división política. Tras inicialmente culparse entre sí, ambos bloques comenzaron a tener cuidado de no empeorar más la situacion, entendiendo que la sociedad israeli estaba en una pendiente resbaladiza.
Aun así, este evento indica con cuanta velocidad y facilidad el enojo y la frustración pueden transformarse en violencia.
En nuestra corta historia, hemos estado peligrosamente cerca de una guerra civil algunas veces.
Colonos y soldados se enfrentan durante la retirada israelí de Gaza en 2005. Colonos y soldados se enfrentan durante la retirada israelí de Gaza en 2005.
Colonos y soldados se enfrentan durante la retirada israelí de Gaza en 2005.
(AFP)
Desde los primeros momentos de la independencia, cuando los movimientos clandestinos se desmantelaron y la embarcación Irgun Altalena que llevaba tropas y armas para la milicia fue atacada en las costas de Tel Aviv, hasta el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin por parte de activistas de ultraderecha en una manifestacion de paz en 1995, e incluso en la retirada de los asentamientos de Gaza en 2005.
La unidad entre los israelíes, sumado con el entendimiento de que se debía llegar a un compromiso y la existencia de amenazas externas, previnieron un mayor deterioro.
Pero ahora la moderación, responsabilidad y unidad han sido comprometidas.
El enemigo externo es un virus microscópico, pero la izquierda ve una verdadera amenaza en los ataques a la democracia que la derecha está perpetrando.
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