Israel podría anexar áreas de Cisjordania a partir de julio.
Israel podría anexar áreas de Cisjordania a partir de julio.
Ynet
Conversación entre el primer ministro Netanyahu y en canciller Ashkenazi, en los días previos a una decisión histórica para Israel.

La anexión será simbólica y no disolverá la Autoridad Palestina

Análisis. Israel evitará medidas que lo haga responsable de la vida de 2,6 millones de palestinos. Preparativos militares, niveles de violencia relativamente bajos, la postura Abbas, los apremios de Hamás en Gaza y la visión de un especialista sobre lo que posiblemente ocurra a partir de julio.

Ron Ben Yshai – Adaptado por Tom Wichter |
Published: 26.06.20 , 16:14
Pronóstico para los próximos días: en julio el primer ministro Benjamín Netanyahu realizará en Cisjordania una anexión simbólica, en asentamientos que no provoquen grandes cambios en la zona y eviten que palestinos se conviertan en ciudadanos israelíes.
Se trata de una visión de exclusiva responsabilidad del autor, pero basada en testimonios actualizados de funcionarios militares o de inteligencia que se preparan en este sentido. Y que persiguen un objetivo claro: que el alcance de la anexión contribuya a la seguridad del Estado de Israel y no afecte la capacidad de funcionamiento de la Autoridad Palestina.
Se estima que la declaración de soberanía israelí no provocará que Mahmoud Abbas y la AP colapsen, que las calles palestinas serán blanco de disturbios no tan importantes y que superada esa etapa de violencia las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aumentarán su presencia en la zona a través de un plan que ya fue pensado y practicado.
Conversación entre el primer ministro Netanyahu y en canciller Ashkenazi, en los días previos a una decisión histórica para Israel.Conversación entre el primer ministro Netanyahu y en canciller Ashkenazi, en los días previos a una decisión histórica para Israel.
Conversación entre el primer ministro Netanyahu y en canciller Ashkenazi, en los días previos a una decisión histórica para Israel.
(Knesset)
El desafío central a partir del 1 de julio, o en los días siguientes, consistirá en evitar incidentes en las rutas y asentamientos judíos de Cisjordania, prevenir ataques terroristas y enfrentar manifestaciones de violencia en “puntos calientes”. Todo eso se hará con sumo cuidado para evitar víctimas mortales entre las protestas, u otras afectaciones a la rutina de los palestinos que pudieran agravar la situación.
Es posible que en Gaza desde Hamás se alienten manifestaciones cerca de la valla de seguridad y que la Yihad Islámica dispare cohetes hacia el sur israelí, un escenario para el cual las FDI ya prepararon para brindar respuestas de disuasión que busquen evitar una escalada mayor. Sin embargo, en caso de que la violencia crezca, el ejército también está listo para una intervención mayor dentro del enclave.
Todo este panorama de relativa calma está subordinado a que pequeños eventos no enciendan el conflicto: una muerte israelí o palestina, o un incidente con tono religioso en el Monte del Templo de Jerusalem, por ejemplo. En ese sentido, a lo que más teme Israel es a una reacción desesperada de Abbas que interrumpa la cooperación civil y disuelva la Autoridad Palestina. Según establece el derecho internacional, en ese caso la seguridad y el bienestar de los 2,6 millones de palestinos de Cisjordania pasaría a ser responsabilidad del gobierno israelí, con la enorme carga financiera que eso implica en plena crisis del coronavirus.
Abbas no es partidario de esta idea, y tampoco el círculo de funcionarios y personal de seguridad que subsisten gracias al aparato de la Autoridad Palestina. Pero la inquietud israelí surge por la decisión de Abbas de frenar el pago de sueldos, el reciente cese parcial en la coordinación de seguridad y el visto bueno a la facción militar de Fatah para que prepare una respuesta a la anexión. “Él no diferencia entre una anexión de pocos metros o el 30% del territorio, pero aún se adhiere a la resistencia no violenta”, asegura una persona cercana al liderazgo palestino. Sin embargo, más allá de que Abbas personalmente no abogue por la violencia, todas estas políticas agitan los ánimos de los palestinos.
Mahmud Abbas, líder de la Autoridad Palestina. Mahmud Abbas, líder de la Autoridad Palestina.
Abbas no adhiere a la resistencia violenta, pero algunas de sus políticas agitan el ánimo de los palestinos.
(Reuters)
El factor interno palestino tampoco contribuye a la calma en Cisjordania: si bien los sucesores potenciales de Abbas tampoco quieren desmantelar la Autoridad Palestina, sí podrían fomentar enfrentamientos con las FDI para ganar prestigio a futuro.
¿Qué harán los palestinos concretamente? En Cisjordania se esperan protestas menores, similares a las que hubo hace dos años cuando el presidente estadounidense Donald Trump decidió trasladar la embajada de EE.UU. a Jerusalem. Pero lo que realmente interesa a los residentes de esta zona es el sustento económico y la libertad de movimiento. Si Israel no afecta a estas cuestiones, es probable que las protestas callejeras disminuyan en poco tiempo.
A su vez, el principal interés en Gaza es aliviar las dificultades económicas de la ciudadanía y por eso se presume que Hamás está dispuesta a realizar acuerdos con Israel. Además, no hay indicios de que la Yihad Islámica implique una gran amenaza en este sentido, ni que desde Irán se haya alentado a esta organización a una escalada de violencia.
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