Sever Plocker.
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Nitzan Dror
Mujeres con máscaras de protección en el Aeropuerto Ben Gurion.

La campaña de concientización sobre el coronavirus en Israel sólo difunde el miedo

Opinión. El gobierno de Israel falla en su campaña de concientización al extender la desesperanza en lugar de explicar al público que incluso las restricciones más severas no tendrán lugar por mucho tiempo, ya que la vacuna está a solo unos meses de distancia.

Sever Plocker - Adaptado por Adrián Olstein |
Published: 03.08.20 , 09:49
Alrededor del 90 por ciento de los israelíes usa máscara facial en público, como sucede en países como Taiwán, Singapur y la República Checa. Eso es positivo, pero la diferencia es que otros países promueven la necesidad de usar máscaras como parte de campañas de concientización multimillonarias, con presencia de celebridades, transmisión de mensajes públicos y carteles publicitarios. El gobierno israelí no tomó ninguna de esas acciones.
Algunos ministros y figuras públicas llamaron a los israelíes a cuidarse a sí mismos y a los demás mediante el uso de máscaras o amenazaron con grandes multas, y nada más. Es al público israelí a quien se debe felicitar por su comportamiento responsable y autodisciplina.
Mujeres con máscaras de protección en el Aeropuerto Ben Gurion. Mujeres con máscaras de protección en el Aeropuerto Ben Gurion.
Mujeres con máscaras de protección en el Aeropuerto Ben Gurion.
(EPA)
Pero los problemas del gobierno no están solo en la ausencia de herramientas y plataformas. El problema está en el mensaje en sí. Los líderes olvidaron lo que significa transmitir un mensaje y mezclaron advertencia con alarmismo.
La lucha contra el coronavirus terminará cuando haya disponible una vacuna para uso masivo o cuando se encuentre una cura. La fecha proyectada es de cuatro a siete meses. Los científicos de todo el mundo saben hoy infinitamente más sobre el virus que cualquier ejército de combate sobre su enemigo.
Laboratorio de pruebas por coronavirus. Laboratorio de pruebas por coronavirus.
Laboratorio de pruebas por coronavirus.
(AFP)
El mensaje no debe ser de miedo sino de esperanza. Su objetivo tiene que ser combatir la desesperación de la gente e impulsar su voluntad de sobrevivir porque la enfermedad será erradicada, o al menos disminuida a una amenaza no mayor que la gripe común y desbaratada por una simple dosis anual.
Los economistas lo entendieron y es por eso que instan a los gobiernos a asignar recursos de asistencia a la población afectada por la crisis. Con una pandemia con fecha de vencimiento, sea en un año o incluso más, las medidas de apoyo son legítimas e incluso vitales para que la sociedad y la economía sobrevivan con el mínimo daño posible.
El público no se deja influir por modelos matemáticos y epidemiológicos. Responde en mayor medida a los mensajes que emanan de sus líderes. Hace dos meses el gobierno israelí decidió levantar casi todas las restricciones. Incluso se le dio tregua al uso de máscaras un fin de semana de mucho calor. Tres semanas después la pandemia había resurgido. Pero el gobierno se tomó semanas en asumir que se trataba de una segunda ola y que las restricciones eran necesarias.
Sala de atención por coronavirus en el Centro Médico Sheba. Sala de atención por coronavirus en el Centro Médico Sheba.
Sala de atención de coronavirus en el Centro Médico Sheba.
(AFP)
Recién a principios de julio el gobierno comprendió que había reabierto la economía demasiado rápido. Israel pagó con cientos de muertes, Estados Unidos sufrió cientos de miles y Europa perdió miles de vidas humanas. Aun así, los ministros israelíes no parecen internalizar el alcance del problema. Mientras se experimenta en Israel una de las más altas tasas de infección del mundo, algunos sostienen que se deben levantar más restricciones.
Y al mismo tiempo que el gobierno se muestra conforme con una carga diaria de 2.000 nuevos casos, el público piensa que las directivas de salud pueden ser ignoradas. Menos gente usa máscaras, menos personas mantienen el distanciamiento social y muchas más se comportan de manera irresponsable al reunirse en multitudes. ¿Y quién se lo impide si nadie del gobierno se molesta en explicar la tasa excepcional de positividad en los test o el aumento de la mortalidad?
Es ahora el momento para que aquellos que detentan posiciones de poder comuniquen al público que el final de la crisis está cerca. Y que si se imponen nuevas restricciones, incluso las más severas, no será por mucho tiempo. Hay una esperanza real de que la solución esté al alcance de la mano. Con un poco más de paciencia todos veremos la derrota de la pandemia.
La campaña de concientización es vital ahora y siempre, especialmente si su mensaje es la esperanza.
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