Ron Ben Yishai
Ron Ben Yishai, especialista en Medio Oriente.
Ynet
La visita de Xi Jinping a Teherán en 2016 fue el primer acercamiento formal.

China e Irán: borrador de un acuerdo que puede cambiar las reglas de juego

Análisis. Detalles del acercamiento estratégico entre Beijing y Teherán. Por qué dicho acuerdo aún parece lejano. Las consecuencias que podría tener para Israel en caso de concretarse.

Ron Ben Yshai - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 18.07.20 , 14:49
El reciente acercamiento entre chinos e iraníes, difundido por la prensa de Teherán y que forma parte de una declaración de intenciones iniciada durante una visita del presidente chino Xi Jinping en 2016, es un acuerdo que está lejos de implementarse pero que enciende una alerta a nivel geopolítico.
Desde aquel viaje de Xi Jinping se mantuvieron conversaciones secretas entre los países que no dieron sus frutos ya que en Irán son reacios a una dependencia económica y estratégica, mientras que en China temen por posibles sanciones de Estados Unidos tal como viene implementando Washington desde 2018. Pero, al mismo tiempo, en Teherán se siente el ahogo de la crisis y en Beijing impera el deseo de competir con EE.UU. por el estatus de primera potencia mundial.
Según el New York Times, el mes pasado se redactó el borrador de un acuerdo que ya fue aprobado por el presidente iraní Hassan Rouhani. De hecho, el texto completo fue filtrado hacia la prensa iraní con el aparente objetivo de plantear los beneficios del mismo ante una sociedad que no está a favor de convertirse en una metrópoli económica de China. En simultáneo, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de China no se expresaron oficialmente al respecto y se estima que no hay un consenso sobre los términos comerciales del acuerdo.
Más allá de las resistencias a avanzar en la formalización de una alianza, subordinada también a lo que ocurra con las elecciones en Estados Unidos, tanto Irán como China se benefician de estos rumores de acercamiento que provocan y humillan a Trump en vísperas de su búsqueda de ser reelegido como presidente.
Xi Jinping RouhaniXi Jinping Rouhani
La visita de Xi Jinping a Teherán en 2016 fue el primer acercamiento formal.
(AP)
¿De qué se trata el acuerdo?
Según el borrador filtrado en Teherán, se trata de un "acuerdo de asociación estratégica integral" de 25 años de duración. Durante este período China invertirá alrededor de 400 mil millones de dólares en aproximadamente 100 proyectos de infraestructura en Irán, principalmente en la industria del petróleo y el gas cuyos cimientos envejecen y se desmoronan debido a la falta de mantenimiento; así como en ferrocarriles, puertos y aviación. A cambio China, el mayor importador de energía a nivel mundial, recibirá de Irán un suministro regular de petróleo a un precio muy bajo y en cantidades de millones de barriles diarios.
Pero el petróleo es solo una de las recompensas que recibirán los chinos si el acuerdo se materializa. La contraprestación estratégica es igual o superior. Con la renovación de diversos puertos, y especialmente a través del establecimiento de zonas de libre comercio tanto en el Estrecho de Ormuz como en el mar Caspio, China obtendrá una presencia en la región que le permitirá realizar tareas de inteligencia y otras actividades vinculadas a su área de seguridad. Se trataría de un nuevo eslabón chino que se agregaría a su fuerte presencia estratégica en otros países de Eurasia y África. Además, se volvería una amenaza contra la hegemonía estadounidense en el Golfo Pérsico, y ganaría un mercado cautivo de 85 millones de iraníes que precisarían de sus productos tecnológicos.
A nivel militar, y lo que despierta mayor interés para Israel y Estados Unidos, son los artículos vinculados a la cooperación tecnológica y militar: China establecería su sistema de tecnología 5G en Irán, mientras que Irán obtendría acceso a la red de satélites GPS chinos llamada “Beidou”. Además, se menciona la posibilidad de capacitaciones conjuntas para las marinas de los dos países, entre otras propuestas de investigación militar conjunta y cooperación en áreas de inteligencia. Una cláusula particularmente interesante es la que refiere explícitamente a una cooperación china hacia Irán en materia de defensa cibernética. En este sentido quedarían claras las consecuencias para Israel, señalado por socavar los objetivos iraníes por estos medios.
A nivel político, la alianza convertiría a China e Irán en aliados internacionales, un aspecto importante ya que los chinos cuentan con poder de veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. En el contexto del embargo de armas de la ONU a Irán que vence en octubre, la caída de esta medida le posibilitará a Beijing vender armas pesadas como aviones, barcos, tanques y tecnología militar que Irán no tiene en la actualidad.
Consejo Seguridad ONUConsejo Seguridad ONU
El derecho a veto de China en el Consejo de Seguridad de la ONU podría favorecer a Irán.
(EPA)
Por ahora, solo un acercamiento
A pesar de la oportunidad de un rescate a la asfixia de las sanciones de Trump, la sociedad y numerosos políticos iraníes no están entusiasmados con el posible acuerdo con China. De hecho, hay mucha resistencia. Hace unos meses el canciller iraní Muhammad Javad Zarif lo sufrió en carne propia, cuando fue duramente criticado por el parlamento tras una ronda de negociaciones con Beijing.
Un vocero del Ministerio de Salud de Teherán recientemente atacó sin rodeos a China, acusándolo de no brindar toda la información sobre el coronavirus, y deslizando que esto no le permitió a Irán defenderse del virus de manera adecuada. El ex presidente Mahmoud Ahmadinejad se hizo eco de estas afirmaciones, atacó el acuerdo y dijo que Irán cometería un gran error si lo firmaba.
El canciller Zarif y el presidente Hassan Rouhani son quienes promueven este acuerdo con más fuerza. Se estima que la filtración de este texto responde a una acción de propaganda para convencer al público sobre los beneficios que traería al país, y comentan reiteradamente que en junio el texto fue aprobado por el líder supremo Ali Jamenei, lo que intenta otorgarle legitimidad.
Además, por supuesto, si bien su aplicación parece lejana simplemente la difusión de estos detalles es una herramienta para los dos países en su objetivo de desgastar a Trump.
Hassan Rouhanni, presidente de la República IslámicaHassan Rouhanni, presidente de la República Islámica
El presidente Rouhanni impulsa el acuerdo con China, pero encuentra resistencia dentro de Irán.
(Ynet)
La relación China-Israel
En Jerusalem existen diversos motivos para preocuparse por este acercamiento entre Irán y China.
Desde el lado económico y estratégico, se cuestionaría con fuerza la hegemonía de Estados Unidos como potencia dominante en Medio Oriente. En materia militar y de inteligencia, perjudicaría la capacidad de Israel y EE.UU. en el objetivo de frustrar los planes nucleares iraníes, especialmente si Teherán decide avanzar en la obtención de una bomba atómica que requiera combatirse por medios militares. Y desde lo tecnológico, las mejoras iraníes dificultarían el monitoreo de la actividad iraní en cuanto a la fabricación de misiles de precisión y su distribución a los aliados chiítas en Líbano, Siria y Yemén, sobre los que las FDI operan y seguirán operando.
Por otro lado, debido a la alianza existente entre Israel y China, también existe la posibilidad de que este acuerdo sirva como freno para los objetivos iraníes en la región. Beijing podría detener las ambiciones nucleares de Irán y las actividades del régimen ayatola en Medio Oriente, partiendo de la premisa que China no querrá poner en peligro sus inversiones en infraestructura por una confrontación militar o cibernética entre Irán e Israel, EE.UU. o alguno de los aliados árabes en el Golfo Pérsico.
China, Dios no lo quiera, no se expondrá tan fácilmente a la resistencia de otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad y no querrá sufrir un aislamiento internacional por culpa de Irán. En ese sentido, en caso de concretarse el acuerdo, las buenas relaciones entre Jerusalem y Beijing pueden resultar de suma utilidad.
Netanyahu ChinaNetanyahu China
Las buenas relaciones entre Israel y China podrían servir para frenar los objetivos nucleares y regionales de Teherán.
(AFP)

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