Ben-Dror Yemini
Ben-Dror Yemini
Ynet
Omar Shakir en una corte de Jerusalem.

Israel no puede permitir que permanezcan aquellos que llaman a su destrucción

Opinión: a algunos les gustaría revocar la decisión de la Corte Suprema de expulsar al activista que repetidamente abogó por boicotear al Estado judío, pero es claro que ningún país del mundo permitiría que agitadores contra ellos permanecieran dentro de sus fronteras.

Ben-Dror Yemini - Adaptado por Iñaki Landivar |
Updated: 07.11.19 , 18:53
Omar Shakir, cuya visa para permanecer en Israel fue revocada por la Corte Suprema, se identifica como un “activista por los derechos humanos”. Es el director israelí de Human Rights Watch, la organización de derechos humanos más grande del mundo.
Es justo asumir que Israel eventualmente pagará por la decisión de deportar a Omar. El país será nuevamente caracterizado como antidemocrático, asustado de aquellos que se atreven a criticarlo, aterrado de quienes podrían exponerlo como un violador de los derechos humanos.
Cabe mencionar que aunque “organización de derechos humanos” se ha convertido en un sinónimo de “elementos” hostiles” en Israel, esto no siempre es así, pero HRW es el más prominente de ellos.
El presidente de HRW, Kenneth Roth, envió una carta al entonces presidente estadounidense Bill Clinton exigiendo que no olvide el “derecho al retorno” de los palestinos.
Omar Shakir en una corte de JerusalemOmar Shakir en una corte de Jerusalem
Omar Shakir en una corte de Jerusalem.
(Reuters)
En el último Día de la Nakba (“Día de la Catástrofe”, en el que los palestinos lamentan la creación del Estado de Israel), Shakir, mientras estaba en Israel, emitió un comunicado demandando el reconocimiento del derecho palestino al retorno, presentándolo como la posición oficial de HRW en torno al asunto.
Esta exigencia de Shakir, por su propia naturaleza, abole el derecho de Israel a existir.
Después de todo, hay decenas de millones que fueron desplazados en la década de 1940 e incluso hasta la de 1970, y sin embargo HRW no presentó ninguna demanda apoyando su derecho al retorno.
Legalmente hablando, estas supuestas demandas no son más que un fraude, y las cortes internacionales ya han discutido asuntos como este en el pasado. Por ejemplo, a los alemanes de los Sudetes se les negó regresar a Sudetenland, en la República Checa, tras su expulsión en la Segunda Guerra Mundial.
El mismo veredicto se dio cuando los griegos exigieron que el mundo reconociera su derecho a retornar a Chipre del Norte tras su desplazamiento por fuerzas turcas en 1974.
Una manifestación en París en favor del boicot a IsraelUna manifestación en París en favor del boicot a Israel
Una manifestación en París en favor del boicot a Israel
(AP)
Como podría ser considerado descortés simplemente decir “apoyamos la demanda de Irán y Hamás de destruir a Israel”, HRW usa el término “derecho al retorno” en su lugar, mintiendo al afirmar que alguna vez existió tal derecho.
Shakir alcanzó un nuevo nivel de artimañas y llamó a los palestinos a retirar su exigencia de autodeterminación (un principio cardinal que establece que la gente tiene el derecho de elegir libremente su soberanía y estatus político) y reemplazarla por la demanda del derecho de “una voz para una persona”, lo cual significaría un país para dos personas, efectivamente eliminando a Israel como refugio para el pueblo judío.
Desde el momento en que Omar Shakir puso pie en suelo israelí, ha tenido el mismo modus operandi de siempre, e incluso viajó a Bahrein para promover la prohibición de la FIFA de Israel. Bahrein le negó la entrada al país.
El año pasado, tras la decisión de cancelar la visa de Shakir, 15 organizaciones de derechos humanos, incluyendo las ONGs israelíes B’tselem y Rompiendo El Silencio, instaron a que la medida fuera revertida.
“Esta determinación solo sirve para poner a Israel en la lista de países turbios cuyos gobierno quieren controlar las opiniones, pensamientos y acciones de seres humanos, en lugar de proteger su derecho a la libertad de expresión”, afirmaron esos grupos.
La nota de expulsión de ShakirLa nota de expulsión de Shakir
La nota de expulsión de Shakir
Bueno, veamos: Canadá prohibió la entrada al ex primer ministro británico antiisraelí George Galloway; Francia al jeque Yusuf al-Qaradawi, considerado por musulmanes sunitas como un intelectual prominente; Gran Bretaña al manifestante homofóbico estadounidense Fred Phelps, a su hija, y al presentador radial de ultraderecha Michael Savage; y Gran Bretaña y Estados Unidos a Omar Barghouti, cofundador del movimiento BDS y gemelo ideológico de Omar Shakir.
Es justo asumir que elementos antiisraelíes continuarán con sus tonterías sobre el daño a la libertad de expresión, algo curioso, dado que el mismísimo Shakir aboga por dañarla.
En 2015, Shakir firmó una petición llamando a prohibir el ingreso de musulmanes que se atrevieron a aceptar la invitación al Instituto Hartman (un centro de Jerusalem para la educación y el pensamiento pluralista judío) para un tour de Israel.
Todo país tiene el derecho de negar la entrada a agitadores, y no hay país del mundo que permitiría que una persona que niega su derecho a existir cruce sus fronteras. Esto es cierto para Israel también.
First published: 18:53 , 07.11.19
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