Elior Levi
Elior Levi
Ynet
Disturbios en Hebrón

Hablar también puede conducir a la violencia

Opinión: a pesar de las señales de las fuerzas de seguridad israelíes y del liderazgo palestino, hay quienes se niegan a comprender que las palabras también pueden matar. Si bien la coordinación de seguridad está en su momento más difícil, Israel elige abrazar a los que lanzan cohetes en lugar de a los que intentan detener el terrorismo.

Eilor Levi - Adaptado por Iñaki Landivar |
Published: 07.02.20 , 11:34
Durante dos semanas consecutivas, las fuerzas de seguridad israelíes y el liderazgo palestino han estado advirtiendo sobre el peligro de anexar partes de Judea y Samaria y, sobre todo, del peligro de conversar sobre la anexión. Pero en Jerusalem se negaron a escuchar lo que en HaKirya, Ramallah y lo que incluso comprendieron tardíamente en Washington: las palabras pueden matar, no sólo los actos.
Hasta ayer, el sistema de seguridad israelí hizo bastante para calmar el ambiente de tensión que había en Judea y Samaria. Incluso los palestinos quedaron sorprendidos por la moderación que las fuerzas militares mostraron en los enfrentamientos, los cuales en algunos lugares –como Bab Al Zawiya, en Hebrón– fueron bastante violentos.
HebronHebron
Disturbios en Hebrón
(AFP)
"Los comandantes no dejaban que nadie dispare, ni siquiera gases lacrimógenos, sin recibir su orden", me afirmó una fuente palestina de Hebrón, que filmó el momento en que un manifestante arrojó un cóctel molotov contra un miembro de la Policía de Fronteras. “Las fuerzas de seguridad intentan contenerse hasta que se les acaben las energías a los manifestantes”, señaló.
Pero, al final, lo que se acabó fue la moderación. La primera muerte de un palestino en enfrentamientos por las protestas contra el Acuerdo del Siglo se produjo en Bab Al Zawiya. Sean quienes fueren los que actuaron con inteligencia "detrás de escena" se aseguraron de que el funeral del muchacho muerto tomara lugar a última hora de la noche para no llevar a cabo un funeral masivo en medio del día que podía haber derivado en una venganza violenta.
Tropas israelíes y palestinos se enfrentan en Beit Jala. Tropas israelíes y palestinos se enfrentan en Beit Jala.
Ola de terror en Israel
(Reuters)
La planificación fue exitosa, el funeral fue pequeño, la multitud se dispersó. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) suspiraron aliviadas.
Pasaron unas horas y alguien (¿quién?) decidió que, de todos los días, de todas las noches y de todas las semanas posibles, lo más urgente ahora era demoler por segunda vez la casa del terrorista de Jenín que participó en el asesinato del rabino Raziel Shabach. Precisamente cuando la región estaba caliente, horas después de la muerte de un palestino, y cuando la coordinación de seguridad israelo-palestina se encontraba en su estado más frágil de los últimos años. "¿Esta casa era una bomba que estaba por estallar? ¿Se hubieran escapado las paredes si postergaban la demolición una o dos semanas?”, preguntó un funcionario de Ramallah que aboga por un enfoque más moderado en las relaciones con Israel.
Las consecuencias de la demolición demostraron que no tenía que haberse realizado en ese momento. Un intercambio de disparos, una multitud esperando para enfrentar a las fuerzas y dos muertos, uno de los cuales era un policía palestino que estaba de servicio sin interferir en el hecho.
¿Por qué se dio la orden de demoler la casa en ese momento? Hasta ahora, nadie ha proporcionado una respuesta satisfactoria sobre el asunto.
Las FDI demolieron la casa de un terrorista en JenínLas FDI demolieron la casa de un terrorista en Jenín
Las FDI demolieron la casa de un terrorista en Jenín
(AFP)
El ambiente de hoy recuerda el comienzo de las escaladas en 2015 y 2016. El anuncio del gobierno palestino, que responsabilizó al Acuerdo del Siglo por la escalada y aseguró una resistencia continua incluso a costa de muertos, ciertamente no contribuye a la calma, pero no es demasiado tarde para restaurar la paz.
Una combinación de responsabilidad por parte de los políticos para detener un disparate que de todos modos no podrá implementarse en un futuro cercano, una moderación en las operaciones de las FDI en los próximos días para evitar más muertes palestinas y un diálogo cercano con los dirigentes palestinos, pueden cambiar la situación.
La guerra comercial con la Autoridad Palestina en la que se embarcó el ministro de Defensa, Naftali Bennett, tampoco ayudará a restaurar la paz.
"Todo tiene su momento oportuno. Hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo, un tiempo para dar un abrazo, y un tiempo para rechazar un abrazo", reza el Libro de Eclesiastés. Creo que el abrazo debe darse a quienes trabajan con nosotros para prevenir el terror día tras día y noche tras noche. Pero, por alguna razón, los líderes de Israel están optando por abrazar (entregándoles dinero y alivios humanitarios) a aquellos que periódicamente lanzan cohetes y globos explosivos sobre nuestras cabezas.
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