Chen Artzi Sror.
Chen Artzi Sror.
Ynet
Paramédicos lloran tras la tragedia en el monte Merón.

La tragedia de Merón demuestra que en Israel se gobierna con atajos

Opinión. La conducta reguladora adecuada se percibe como una carga excesiva en Israel. Así ha sido desde que se fundó el país y el jueves provocó 45 muertos. El gobierno debe recuperar la autoridad que les cedió a las organizaciones religiosas.

Chen Artzi Sror - Adaptado por Leandro Fleischer |
Published: 02.05.21 , 10:41
El sabio rabino Hanina, de Pirkei Avot, una compilación de las enseñanzas éticas y máximas de la tradición judía rabínica escribió una vez sobre la importancia de la autoridad del Estado, diciendo que sin ella, "los hombres se tragarían vivos unos a otros”.
Sin embargo, el Estado de Israel en esta época parece haber eliminado la autoridad sobre algunos sectores de la población. Renunció a su tarea de gobernar y permitió que surgiera una autonomía haredí. Y en un lugar donde no hay leyes estatales y no se teme a la autoridad, nadie está a salvo.
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Paramédicos lloran tras la tragedia en el monte Merón.
Paramédicos lloran tras la tragedia en el monte Merón.
Paramédicos lloran tras la tragedia en el monte Merón.
(Reuters)
El jueves, durante la festividad de Lag BaOmer en el monte Merón, se pagó un precio caro con 45 muertes.
El año pasado, durante la pandemia de coronavirus, la policía no hizo cumplir las directivas sanitarias del Ministerio de Salud en las comunidades ortodoxas
Pero este desastre no fue el primero en mostrar la falta de autoridad.
El año pasado, durante la pandemia de coronavirus, la policía no hizo cumplir las directivas sanitarias del Ministerio de Salud en las comunidades ortodoxas, donde la tasa de infección se encontraba entre las más altas del país.
Mientras tanto, frente a la violencia implacable en el sector árabe, las fuerzas del orden no pudieron proteger a los ciudadanos inocentes que fueron víctimas de las facciones criminales que controlan las calles.
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Israelíes hacen fila para donar sangre a los heridos de la tragedia.
Israelíes hacen fila para donar sangre a los heridos de la tragedia.
Israelíes hacen fila para donar sangre a los heridos de la tragedia.
(Tal Shahar)
Incluso después de que se llevaron a los muertos y heridos del monte Merón, la policía no impidió que las celebraciones ortodoxas continuaran en ese lugar durante todo el fin de semana.
A raíz del desastre, los israelíes mostraron expresiones de unidad y empatía en todos los sectores de la sociedad
A raíz del desastre, los israelíes mostraron expresiones de unidad y empatía en todos los sectores de la sociedad: judíos laicos, árabes y drusos, que se movilizaron para donar sangre a los heridos y albergar a aquellos que no pudieron regresar a sus hogares hasta el fin del shabat.
Se necesita un desastre para unir a los israelíes, pero esas expresiones de bondad humana eran esperables y los ciudadanos comunes no son los culpables del desastre; el gobierno lo es.
La gobernanza y la conducta reguladora adecuada se perciben como cargas excesivas en Israel. Un peso del que es necesario deshacerse.
El líder del partido Sionismo Religioso, Bezalel Smotrich, tuvo un gesto especialmente conmovedor poco después del desastre el viernes, cuando pidió públicamente a los funcionarios del Instituto Forense de Israel que liberaran los cuerpos para su entierro inmediato. “Se debe permitir que las familias entierren a sus muertos antes del shabat”, dijo.
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Funeral de una de las 45 víctimas fatales del desastre.
Funeral de una de las 45 víctimas fatales del desastre.
Funeral de una de las 45 víctimas fatales del desastre.
(Amit Shaabi)
Pero solo unas horas después, una familia que esperaba para enterrar a su hijo pequeño descubrió que les habían enviado el cuerpo equivocado. Las regulaciones, en opinión de Smotrich, eran excesivas.
Este desastre civil, el peor en los 73 años de Israel, debe resultar en un verdadero debate sobre gobernanza y responsabilidad
El tomar atajos es un rasgo israelí, una plaga que atormenta al país desde su fundación y que el jueves resultó en 45 muertes.
Este desastre civil, el peor en los 73 años de Israel, debe resultar en un verdadero debate sobre gobernanza y responsabilidad. Una discusión que debe comprender por qué el gobierno cedió su autoridad a las instituciones religiosas en el monte Merón y en otros lugares.
Solo una investigación sobre la infraestructura deficiente en el lugar de la tragedia significaría que Israel perderá la posibilidad de entender cuál es el problema real y la oportunidad de llevar a cabo un verdadero cambio.
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