Ron Ben Yishai
Ron Ben Yishai.
Ynet
El chaleco, el casco y la inscripción "prensa" no protegen a los periodistas de guerra de la muerte.

Los periodistas nos arriesgamos al servicio de la verdad, no de la propaganda

Opinión. Los palestinos se apresuraron a declarar a Shireen Abu Akleh como una mártir, pero las FDI respondieron de manera rápida y efectiva. Los riesgos que corremos no deben ser utilizados políticamente.

Ron Ben Yishai - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 11.05.22, 13:25
Cualquier periodista profesional que realiza coberturas en guerras y zonas de conflictos violentos sabe que le puede pasar. Shireen Abu Akala, quien murió este miércoles en Jenin, fue una periodista profesional que cubrió Medio Oriente durante décadas para Al Jazeera, y probablemente sabía los riesgos que corría y tomó las precauciones adecuadas.
Pero como muchos periodistas antes que ella, y lamentablemente muchos futuros periodistas también, realizan su trabajo sabiendo que una bala, una bomba lanzada desde un avión y tal vez hasta un cuchillo puede acabar con sus vidas. El casco y el chaleco que utilicé tantas veces, incluso recientemente en Ucrania, no te protegen de la muerte. Especialmente si alguien te dispara con la deliberada intención de que nunca digas la verdad.
El casco y el chaleco solo otorgan una ilusión de seguridad. Calman la conciencia de los editores que te envían al campo de batalla, y de las compañías de seguro que quieren minimizar el riesgo para no tener que pagar grandes sumas de dinero. La inscripción “prensa”, como se leía grande en el chaleco de Shireen, solamente ayuda a los luchadores a diferenciar entre un periodista y un enemigo.
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Periodista Al Jazeera
Periodista Al Jazeera
El chaleco, el casco y la inscripción "prensa" no protegen a los periodistas de guerra de la muerte.
(AFP)
La Federación Internacional de Periodistas informa todos los años sobre decenas de periodistas asesinados en campos de batalla de todo el mundo. En la gran mayoría de los casos se trata de periodistas de países del tercer mundo. Pero la triste verdad es que los medios internacionales no lo cuentan. Solamente cuando un periodista o fotógrafo de un país occidental y democrático es asesinado, su muerte provoca una ola de repudio en los medios y condenan ante el micrófono al que probablemente sea el culpable.
Nunca se sabe realmente quién dispara. Solo en caso de bombardeos aéreos y de artillería masiva queda bastante claro de qué lado está el responsable de la muerte de un periodista en servicio. Nunca se castigó a ningún funcionario estatal ni a un individuo por herir a periodistas de guerra. Incluso, a veces tampoco hay un verdadero asesino: cuando un periodista está en una zona en la que se produce un tiroteo, especialmente en una zona urbanizada, aumentan las posibilidades de quedar atrapado en fuego cruzado, sin que ningún tirador tenga verdadera intención de dañar.
Es necesaria una investigación que incluya una autopsia y un examen balístico para determinar el arma que baleó a la periodista. Solamente entonces será posible evaluar quién y de qué lado se produjo el disparo. Pero los palestinos y la red Al Jazeera no quieren buscar la verdad. El presidente palestino Mahmoud Abbas y Hamás quieren aprovechar la muerte de Shireen Abu Akleh con fines políticos, y rechazan cualquier propuesta de investigación objetiva. Incluso si se realiza la investigación, es probable que oculten cualquier evidencia sobre la posibilidad razonable de que los palestinos en la escena hayan disparado en diversas direcciones sin apuntar, y que fue alguno de ellos quien la mató.
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Periodista Al Jazeera
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Los periodistas debemos exigir una investigación profunda para que la muerte de Shireen Abu Akleh no sea utilizada políticamente.
(AFP)
Esta vez la respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) fue rápida y eficaz, y proporcionó una alternativa razonable a la versión palestina de que el ejército israelí era responsable de la muerte de la periodista. Los palestinos se apresuraron a declarar a Shireen Abu Akleh como mártir porque eso sirve a la guerra que los líderes palestinos Abbas y Yahya Sinwar están librando contra Israel. Lo que relatan los palestinos y la red Al Jazeera no tiene más pruebas que la sacrificada intención de acusar a Israel nada menos que del asesinato deliberado de una periodista.
En casos anteriores las FDI se demoraron en presentar una versión con la intención de que las mismas sean creíbles y probadas. También hubo casos en que las FDI hirieron por error y nunca lo admitieron. Esta vez la respuesta del ejército, contraria a la versión palestina, aparentemente funcionó y su efecto en las agencias de noticias israelíes e internacionales fue inmediato. Y con razón.
Shireen Abu Akleh formaba parte de una comunidad de periodistas que cubren guerras en todo el mundo. Como miembros de esa comunidad, debemos exigir que el riesgo que asumimos para contar los hechos tal como ocurren en el campo de batalla no sea utilizado por políticos sin escrúpulos para lograr sus objetivos, tengan o no razón. Ella quería informar la verdad y se le debe exigir a Abbas y Al Jazeera que no lo utilicen al servicio de noticias falsas hasta que el incidente sea investigado a fondo.

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