Michael Milstein
Michael Milstein.
La Nakba, el "desastre palestino", el éxodo de cientos de miles de personas tras la guerra de la independencia de Israel.

Independencia de Israel y Nakba palestina: una historia que sigue abierta

Opinión. El debate sobre la enseñanza de la Nakba en el sistema educativo israelí recordó que todo lo que ocurrió en 1948 sigue afectando a las dos sociedades. ¿Cuál es la solución?

Michael Milstein - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 13.10.21, 18:51
El 1948, año de la independencia de Israel, se niega a desaparecer de la agenda de los israelíes y eso es una buena noticia. Recientemente se abrió un debate a partir de los llamados de medios e intelectuales israelíes para enseñar en el sistema educativo judío la Nakba, el “desastre”, el éxodo de cientos de miles de palestinos.
El debate se abrió luego de los disturbios de mayo durante la operación Guardián de los Muros y demostró que el 1948 no es un evento del pasado, sino una historia que sigue abierta y cuya trama sigue afectando a dos sociedades. Sin embargo, es difícil liberarse de la impresión de que reinan discursos dicotómicos, pintados de blanco y negro.
Uno de los lados, el palestino, en general pretende ejercer como fiscal de la historia y se presenta como una víctima perpetua que no siente la necesidad de hacer un balance o autocrítica. El otro lado, el israelí, se sienta en el banquillo histórico de los acusados que debe reconocer una injusticia que cometió en nombre de su propia existencia, y del que se espera una disculpa. Esa expectativa del arrepentimiento israelí es común a todos los palestinos: los de Gaza, los de Cisjordania y los árabes israelíes.
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Nakba
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La Nakba, el "desastre palestino", el éxodo de cientos de miles de personas tras la guerra de la independencia de Israel.
(Fred Csasznik)
La búsqueda incesante de probar una injusticia histórica y empujar al otro bando a admitir y disculparse, no es un camino de reconciliación, sino una demostración de falta de interés y de empatía hacia el pasado. El año 1948 fue complejo, y mientras se describa como un crimen planeado y perpetrado hacia otro bando, el debate será infructuoso.
La sociedad judía israelí debe conocer la Nakba para comprender en profundidad la memoria colectiva de los palestinos, especialmente aquellos que actualmente son ciudadanos del Estado de Israel, y de esa manera desarrollar un pensamiento crítico hacia el pasado.
El debate demostró que el 1948 no es un evento del pasado, sino una historia que sigue abierta y cuya trama sigue afectando a dos sociedades. Sin embargo, es difícil liberarse de la impresión de que reinan discursos dicotómicos, pintados de blanco y negro.
El mismo enfoque debería ocurrir entre los palestinos, por ejemplo, desarrollando una corriente de “nuevos historiadores” que miren el pasado de manera crítica y discutan las sombras históricas. La sociedad palestina debe revisar especialmente el rechazo del plan de partición de 1947, el ataque proactivo hacia la comunidad judía y la responsabilidad en las masacres de judíos.
El discurso crítico entre los historiadores palestinos a lo largo de los años se centró en analizar las razones de la Nakba, con énfasis en el fracaso de su liderazgo y la falta de cohesión interna. El historiador palestino Mustafa Kabha afirmó que Israel está listo para la crítica interna, pero que a los palestinos las circunstancias les exigen movilizarse por sus objetivos nacionales, y eso dificulta un enfoque crítico de la historia.
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Declaración de Independencia del Estado de Israel.
Declaración de Independencia del Estado de Israel.
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Los palestinos deben reconocer que la Nakba no “cayó” sobre ellos de un momento para el otro, sino que fue parte de un proceso histórico multidimensional en el que desempeñaron un papel activo. Y que las posiciones adoptadas por sus líderes, que contaron con un amplio apoyo interno, tuvieron consecuencias dramáticas sobre la realidad.
Los palestinos fueron un agresor que resultó derrotado y experimentaron un trauma colectivo, la Nakba. Los judíos israelíes deben reconocer esa situación e involucrarse en la discusión sobre la manera en que se deben resolver las consecuencias.
Puede existir arrepentimiento por acciones del pasado, pero no hay necesidad de disculparse. Aferrarse al lugar de víctima absoluta y tratar de hacer retroceder la rueda de la historia no sirve para la reconciliación, sino que es una base para la desconfianza y la perpetuación del conflicto.
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