Michael Milstein
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El funeral de Baha Abu al-Ata en noviembre.

Israel debe luchar contra la tentación de entrometerse en asuntos palestinos

Opinión: los líderes en Jerusalem deben aprender de las acciones históricas menos celebradas del Estado, especialmente en este momento en que los palestinos están atravesando un período de debilidad.

Michael Milstein - Adaptado por Iñaki Landivar |
Published: 05.02.20 , 19:57
De vez en cuando, y especialmente cuando nuestro vecindario muestra signos de debilidad, Israel desarrolla un apetito por influir en la configuración de la región para mejorar su propia posición estratégica.
A veces este apetito se sacia con simples pensamientos, a veces necesita jugadas tácticas y a veces tiene hambre de cambios estratégicos que no son necesariamente fáciles de digerir para Israel.
El funeral de Baha Abu al-Ata en noviembre. El funeral de Baha Abu al-Ata en noviembre.
El funeral de Baha Abu al-Ata en noviembre.
(TPS)
Un ejemplo reciente de cómo tales apetitos pueden ser problemáticos es la eliminación del comandante radical de la Yihad Islámica, Baha Abu al-Ata, quien murió en un ataque aéreo de las FDI en noviembre de 2019 en Gaza.
La eliminación, aunque fue un éxito táctico, fue cubierta de comentarios estratégicos que describieron a al-Ata como el principal obstáculo para un acuerdo con Hamás para alcanzar la calma en la Franja de Gaza.
Pero las continuas tensiones de seguridad con la Franja exigen una comprensión crítica no solo de lo que impulsa a Hamás y de si realmente está listo para un acuerdo, sino también de la capacidad de Israel para "resolver los asuntos" entre sus enemigos.
Una mirada a la historia del Estado muestra ejemplos de extralimitación que Israel probablemente prefiere olvidar.
Existe el "Asunto Lavon" de 1954, cuando Israel llevó a cabo una operación de bandera falsa en Egipto en un esfuerzo por exacerbar las tensiones entre El Cairo y Occidente. Esto fue seguido por la Primera Guerra del Líbano en 1982, que fue esencialmente un esfuerzo por reconstruir el Líbano en particular y el Medio Oriente en general.
Esto nos lleva a la idea de hace una década de promover las negociaciones políticas con Siria, incluida una retirada de los altos del Golán, con miras a dividir a Damasco y Teherán y Hezbollah.
Tropas de las FDI en Beirut en 1982. Tropas de las FDI en Beirut en 1982.
Tropas de las FDI en Beirut en 1982.
(David Rubinger)
Todos estos eventos requirieron mucha precaución y un toque de humildad, junto con conocimiento de la cultura, el idioma y la historia de la región. Y aquí es donde erró Israel, aplicando la lógica occidental a los juegos estratégicos en Medio Oriente.
Algunos de los incidentes en el pasado de Israel, que causaron complicaciones y daños, deben ser usados como lecciones para los desafíos a los que se enfrenta el país hoy.
Uno de los ejemplos más prominentes de este asunto es lo que sucederá una vez que el presidente palestino Mahmoud Abbas ya no esté a cargo. Este es un problema externo complejo en el que Israel tiene una profunda influencia y por cuyo resultado se verá directamente afectado.
Israel no puede darse el lujo de mostrar una completa indiferencia ante la realidad que tomará lugar en Judea y Samaria o definirla únicamente como "un asunto para los palestinos". Debe prepararse para responder a situaciones serias, principalmente una toma de control de la región por elementos extremistas.
Israel debe actuar con mucha cautela, evitando involucrarse en juegos de poder palestinos, respetando su proceso de toma de decisiones y negándose a aceptar el desarrollo de amenazas que pueden tener implicaciones estratégicas.
En un frente más amplio, Medio Oriente seguirá caracterizándose en el futuro previsible por una inestabilidad crónica acompañada de batallas internas y tensiones.
Mahmoud Abbas en El Cairo durante la reunión de la Liga Árabe Mahmoud Abbas en El Cairo durante la reunión de la Liga Árabe
Mahmoud Abbas en El Cairo durante la reunión de la Liga Árabe
(AFP)
Israel no puede ceder a la tentación de entrometerse en países vecinos que están plagados de inestabilidad y luchas intestinas.
Como tal, es aconsejable no sucumbir a la desmesura e intentar remodelar el liderazgo palestino, que parece estar más débil que nunca tras la revelación del plan de paz de Trump.
Israel se beneficiaría más enfocándose en la identificación y neutralización de amenazas, como lo hizo con éxito a lo largo de la frontera norte, y evitando intentar cambiar la región, lo cual solo lo llevará a otro aprieto.

Michael Milstein Jefe del Foro de Estudios Palestinos en el Centro Moshe Dayan para Estudios del Medio Oriente y África en la Universidad de Tel Aviv.
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