Tal Ben Ovadya
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Ynet
Naftali Bennett y Benjamín Netanyahu

Netanyahu mira a Bennett con cariño mientras espera su apoyo después de las elecciones

Durante años, Naftali Bennett se encargó de darles lecciones al primer ministro acerca de cómo lidiar con Hamás. Pero desde que ingresó al Ministerio de Defensa no habló más. Ahora comienza la lucha por las bancas de Yamina para formar un gobierno.

Tali Ben Ovadya - Adaptado por Leandro Fleischer |
Published: 11.02.20 , 11:56
Se puede afirmar casi con absoluta seguridad que el sueño de Benjamín Netanyahu se está volviendo realidad frente a sus ojos. Durante años debió escuchar las críticas de Naftali Bennett, quien le daba lecciones acerca de cómo lidiar con Hamás en la Franja de Gaza. Sin embargo, desde que Bennett asumió como ministro de Defensa la organización terrorista ha lanzado cohetes contra las localidades del sur noche tras noche, y el silencio reina en la oficina del ministro. Todos los consejos, todos los llamados a la batalla, de pronto se apagaron.
Netanyahu y BennettNetanyahu y Bennett
Naftali Bennett y Benjamín Netanyahu
(Ministerio de Defensa)
Se puede afirmar que un proceso similar atravesó Avigdor Liberman cuando asumió como ministro de Defensa. En aquella oportunidad, Liberman fue blanco de burlas debido a que no pudo llevar a cabo su plan de “eliminar a Ismail Haiya (líder de Hamás) en 48 horas”. Pero, por lo menos, el ministro de Defensa había tomado una decisión, y desde el día que entendió que su política en Gaza no podía implementarse, renunció al cargo.
Sin embargo, Bennett no va a renunciar. Él está tan enamorado de su puesto que no dejará que su punto de vista lo lleve a tomar semejante decisión.
A Netanyahu sólo le resta esperar en un rincón y esperar al banquete de mandatos de la alianza de Bennett: Yamina. El ministro de Defensa y la otra líder de esa fuerza política, Ayelet Shaked, comprenden esta situación, y por lo tanto presionan al primer ministro para que aplique la soberanía sobre el Valle del Jordán y los asentamientos en Judea y Samaria, e intentan obligar a Netanyahu a que tome una medida que no agrade al gobierno de Estados Unidos, el mejor amigo de Israel.
Las autoridades estadounidenses no quieren que Israel lleve a cabo la anexión antes de las elecciones.
El debate celebrado ayer en la Knesset demostró cuán patética es la situación. Bennett calificó a Benny Gantz y su entorno como los arquitectos del fracaso en Gaza, ya que el líder de Kajol Labán era el jefe del Ejército durante la operación Margen Protector. Pero Netanyahu era primer ministro, y Bennett un miembro del gabinete que solía expresar que él tenía todas las soluciones y que sólo él podía resolver el asunto. Entonces, estimado señor, ahora el ministerio es todo suyo. Nos alegraría mucho que el problema de Hamás se acabe.
Estos no son días fáciles para Netanyahu en el ámbito político. Más y más hechos que ocurren demuestran que el mago perdió su varita, y los asuntos que antes solían ser simples a la hora de resolverlos se han convertido en complejos y engorrosos. Él pidió inmunidad a pesar de que prometió no hacerlo, y luego retiró su solicitud en un intento de convertir el plan de paz de Trump en su salvavidas. Sin embargo, el gobierno estadounidense le detuvo sus intenciones de anexar el Valle del Jordán y los asentamientos en Judea y Samaria.
Mientras Netanyahu intenta hacer malabares entre todos los jugadores que lo rodean, Bennett y Shaked son para él el último pan del desayuno. Si en estas condiciones el primer ministro no logra obtener los mandatos de Yamina, la magia podría terminarse por completo.

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