Moran Azulay
Moran Azulay.
Gil Yohanan
Idit Silman, parlamentaria de Yamina, renunciante a la coalición de gobierno.

Un gobierno al borde del derrumbe

Opinión. Después de que Gideon Saar exigió “60 legisladores comprometidos” para quedarse en la coalición, los hechos revelan que existen cada vez más rebeldes.

Moran Azulay - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 08.06.22, 21:50
En los últimos días la coalición de gobierno de Israel intentó detener su caída, pero el rechazo a la extensión del estatus legal de los asentamientos en Judea y Samaria cruzó una línea roja que amenaza con derivar en una nueva convocatoria a elecciones.
Hasta ahora la coalición tenía una escueta mayoría ya que la parlamentaria Idit Silman, pese a la renuncia que dejó al gobierno con 60 apoyos sobre 120 escaños, se había abstenido de votar en contra del gobierno.
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Idit Silman, ex miembro de la coalición, que se ha pasado a la oposición.
Idit Silman, ex miembro de la coalición, que se ha pasado a la oposición.
Idit Silman, parlamentaria de Yamina, renunciante a la coalición de gobierno.
(Knesset)
La ley de los asentamientos y la propuesta de reelección de Matan Kahana como Ministro de Asuntos Religiosos, torpedeados con la ayuda de Silman, dejaron claro que la rebelde de Yamina pasó a la ofensiva. En síntesis, la Knesset está paralizada: la mayor parte de las leyes en disputa y los proyectos del gobierno simplemente no pueden aprobarse.
La semana pasada Gideon Saar, ministro de Justicia y fundador del partido Tikvá Hadashá, exigió como condición para su permanencia en el gobierno que haya “60 legisladores comprometidos con la disciplina de la coalición”. Pocos días después la coalición tiene menos de 60 comprometidos y mucha menos disciplina.
Gideon Saar exigió como condición para su permanencia en el gobierno que haya “60 legisladores comprometidos con la disciplina de la coalición”. Pocos días después la coalición tiene menos de 60 comprometidos y mucha menos disciplina.
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Lapid Bennett
Lapid Bennett
La coalición de gobierno liderada por Lapid y Bennett, cada vez más debilitada.
(Mark Israel Salem)
La ley de aumento del salario mínimo votada este miércoles, propuesta por la oposición, desmoronó a la coalición desde adentro. Los parlamentarios de Meretz y Avodá, los dos partidos de izquierda del gobierno, no quisieron ser humillados y plantearon no votar en contra, o bien ausentarse.
Momentos después de que comenzó el debate la parlamentaria Naama Lazimi, de Avodá, derramaba lágrimas en el plenario por su imposibilidad de apoyar activamente la propuesta. Aunque uno pueda entender esa postura de la izquierda, el desarrollo de los hechos no es un buen augurio para la coalición.
Saar, por otro lado, enviaba otro ultimátum: exigió que todos los integrantes del gobierno permanecieran en el plenario de la Knesset. Pero el tren ya había partido de la estación. El partido árabe Raam, integrante del gobierno, votó a favor del aumento del salario mínimo. Y tanto Meretz como Avodá se ausentaron.
Para el presidente de Tikvá Hadashá lo que ocurrió fue una flagrante violación de la disciplina de la coalición. Meretz y Avodá, por su parte, acusan a Saar de elevar demandas irrazonables en momentos problemáticos con el objetivo de empujar a la coalición al abismo. De cualquier manera, más allá de quién tenga razón, nada bueno puede salir de todo esto.
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