Yael Dolev (desde la derecha), Avihay Michaely y Eynat Guez. Foto: Nimrod Glickman y Menahem Oz.
Yael Dolev (desde la derecha), Avihay Michaely y Eynat Guez. Foto: Nimrod Glickman y Menahem Oz.
Ynet
Empleados de empresas de tecnología. No todo se puede resolver de manera remota y a veces tienen que viajar al extranjero.

Empresas tecnológicas israelíes amenazan con despidos a empleados que se niegan a viajar al extranjero

Las denuncias agregan que varios empleados se han arriesgado a viajar por temor a perder sus trabajos. Las empresas lo niegan enfáticamente.

Sophie Shulman - Adaptado por Rubén Pereyra |
Published: 14.09.20 , 16:55
La gerencia de una startup israelí de big data, SQream, convocó a sus empleados en Tel Aviv a una reunión, hace varias semanas, para discutir sus expectativas hacia el futuro. Durante la reunión, el vicepresidente de la empresa les preguntó a los empleados: “¿Quiénes de ustedes no aceptarán viajar para instalar nuestros sistemas?" Casi todos levantaron la mano, lo que provocó que el vicepresidente dijera: "Lo siento, pero vamos a tener que despedir a cualquiera que se niegue y vamos a tener que contratar nuevos empleados para reemplazarlos porque de lo contrario la empresa no generará dinero". Tras una amenaza tan clara, muchos de los empleados cedieron y acordaron viajar al extranjero.
La empresa mencionada no es la única. Un empleado de la empresa israelí de cibervigilancia NSO Group, en estricto off the record, declaró que inicialmente se negó a viajar al extranjero en un viaje de negocios porque tiene niños pequeños y no quería tener que pasar dos semanas en cuarentena a su regreso. Al final, no tuvo más remedio que hacer el viaje después de que la empresa le proporcionara un apartamento para poder pasar el período de aislamiento.
Empleados de empresas de tecnología. Empleados de empresas de tecnología.
Empleados de empresas de tecnología. No todo se puede resolver de manera remota y a veces tienen que viajar al extranjero.
(Shutterstock)
Otra empresa de drones, de la que no trascendió el nombre, también enfrentó un problema similar, ya que no pudo instalar sus sistemas de forma remota, y lo resolvió de manera diferente. Después de analizar el asunto y discutirlo con los empleados, ideó un programa único para los empleados que viajan al extranjero. Según el programa,la compañía apuntará preferiblemente a enviar a los empleados sin hijos durante un período de alrededor de un mes, después del cual se pondrán en cuarentena durante dos semanas y luego recibirán dos semanas más de vacaciones pagadas antes de ir al extranjero una vez más.
"Para algunas empresas, este problema se traduce en decenas de millones de dólares", señaló Avihay Michaeli, ejecutivo de negocios y mentor de startups. "Como muchos países, al revés que Israel, no reconocen el COVID-19 como un problema de fuerza mayor, los clientes amenazaron con cancelar acuerdos. Eso dejó a las empresas israelíes sin otra opción que asegurarse de que sus equipos completarán las instalaciones para poder recibir el pago”.
La cuestión de volar al extranjero también tiene ramificaciones para las relaciones entre empleadores y empleados. Por un lado, un empleado tiene derecho a proteger su salud, y el miedo a tener que aislarse a sí mismo también es comprensible. Pero, por otro lado, la empresa les paga por hacer un trabajo.
"Si un trabajo, por definición, requiere que el empleado trabaje en el extranjero de domingo a jueves y de repente el empleado ya no está dispuesto a hacerlo, eso justifica el despido", explicó Yael Dolev, director de la práctica de Derecho Laboral de GKH. "Por otro lado, si éste es un trabajo que se puede hacer de forma remota, entonces el empleador no está actuando de buena fe. La pregunta es qué tan irrazonable es la demanda de volar al extranjero".
Yael Dolev (desde la derecha), Avihay Michaely y Eynat Guez. Foto: Nimrod Glickman y Menahem Oz. Yael Dolev (desde la derecha), Avihay Michaely y Eynat Guez. Foto: Nimrod Glickman y Menahem Oz.
Desde la izquierda, Eynat Guez, Avihay Michaely y Yael Dolev.
(Nimrod Glickman y Menahem Oz)
Ami Gal, CEO de SQream, comentó que desconoce la reunión mencionada al principio de este artículo pero admitió que hay algunos empleados que están preocupados por viajar al extranjero, aunque también hay otros empleados que se ofrecieron como voluntarios para hacerlo. "Este es un dilema. Pero nadie está obligando a nadie a volar al extranjero. Convertimos a los empleados que se ofrecieron como voluntarios en héroes y también les dimos una bonificación", señaló.
NSO, por su parte, contestó: “Continuamos nuestra diversa y vigorosa actividad comercial, incluido el vuelo a cualquier destino requerido en el mundo, mientras que, por supuesto, protegemos la salud de nuestros empleados y cumplimos con todas las restricciones locales y globales Estamos orgullosos de los empleados de la empresa que han demostrado una notable responsabilidad y dedicación y han volado en los últimos meses a cualquier destino en el que la empresa tiene intereses comerciales”.
"Al igual que en tiempos normales, y más aún durante la pandemia COVID-19 –añadió NSO–, tomamos en consideración la situación personal, médica y familiar de los empleados y ajustamos el horario de sus vuelos a sus necesidades y solicitudes. Nunca ha habido un caso en el que la empresa pidió a los empleados que volaran al extranjero en contra de su voluntad. Por el contrario, la empresa sólo envía al extranjero a aquellos empleados que demuestren interés y voluntad para hacerlo. En cuanto al período de autoaislamiento, la empresa ofrece a sus empleados una vivienda alternativa o estadías en hotel, si es necesario, a su cargo. No tenemos conocimiento de ningún caso en el que un empleado solicite no volar al exterior y, si lo hubiera, la empresa buscará una alternativa siendo completamente considerada, como ha sido hasta ahora”.
Comentarios 0