Un combatiente de la Unidad de Ingeniería equipado con una cámara Go-Pro en su casco
Un combatiente de la Unidad de Ingeniería equipado con una cámara Go-Pro en su casco
Ynet
Se producen piezas con impresión 3D

El combatiente con el dron es el que vencerá

Drones, robots, cámaras Go-Pro y lentes de realidad virtual: en la Unidad de Ingeniería del ejército israelí utilizan actualmente las mejores tecnologías y dispositivos contra cargas explosivas, y lo hacen desde lejos, sin arriesgar vidas humanas. Revelamos por primera vez cómo es y cómo funciona en la teoría y en la práctica el escuadrón de la Unidad de Ingeniería para Misiones Especiales.

Tal Shajaf - Adaptado por Beatriz Oberlander |
Updated: 04.11.19 , 13:28
Una fuerza del ejército israelí que avanzaba por el 'vadi' [cauce seco de una corriente de agua en zonas desérticas], se detuvo. Se trataba de una zona peligrosa del terreno, con un pasaje estrecho, y en el centro un edificio abandonado que parecía amenazador, por lo que se llamó a los miembros de la patrulla Yael, de la Unidad de Ingeniería para Misiones Especiales.
Pero no, no enviaron a ningún combatiente a que arriesgara su vida. En lugar de ello, enviaron un dron de mapeo desde el aire, que en pocos minutos creó una imagen 3D del terreno: construcciones, canales, piedras, plantas. El mapeo reveló que había una carga explosiva oculta detrás de un pliegue de tierra, pero seguían las dudas respecto al edificio en cuestión.
Se producen piezas con impresión 3DSe producen piezas con impresión 3D
Se producen piezas con impresión 3D
(Ynet)
Los hombres, cuya misión es eliminar bombas, fueron en dirección a la carga explosiva acompañados del robot llamado Shimon, que neutraliza a aquéllas. El grupo se refugió en un lugar seguro, y enviaron al robot para saber de qué se trataba. Resultó que la carga explosiva estaba demasiado alta, por lo que enviaron a la misión a Ruben, un dron con un brazo robótico. Un minuto después se oyó una fuerte explosión. Ruben perdió el brazo y fue enviado a reparaciones. Pero la carga explosiva fue neutralizada.
Después, los patrulleros de la Fuerza de Ingeniería se acercaron al edificio abandonado. Uno de los combatientes activó un escáner de edificios, que en pocos segundos hizo un bosquejo de la construcción desde el exterior, y luego desde el interior: habitaciones, objetos, peligros. La cámara de video conectada al casco envió a los comandantes una imagen de la situación. Una puerta de hierro de grandes proporciones tapaba el camino a la habitación interior, y se ordenó a los combatientes que sacaran el equipo para soldar y cortar hierro. En cuestión de minutos, se abrieron camino.
Detrás de la puerta descubrieron lo que parecía ser un túnel, y de inmediato los soldados de ‘Samur’ (sigla hebrea de ‘escondite de armas y túneles’) fueron hasta allí. Los soldados ingresaron con mucho cuidado equipados con cámaras de 360 grados para mapear las rutas del túnel, y regresaron con un plan para neutralizarlo. Una hora después de que llegaran los soldados de la Unidad de Ingeniería para Misiones Especiales, la ruta estaba abierta.
Drones de la Unidad de IngenieríaDrones de la Unidad de Ingeniería
Drones de la Unidad de Ingeniería
(Ynet)
Lo que se acaba de relatar es imaginario, pero los soldados de dicha Unidad de Ingeniería tienen misiones de este tipo todos los días: patrullar en el suelo y dentro de túneles, eliminar explosivos y minas, entrar por la fuerza en edificios, cruzar obstáculos de agua, demoler edificios en forma controlada. Gracias a la tecnología, lo que en el pasado suponía poner la vida en peligro, se ha vuelto algo casi completamente seguro en los últimos años. Muchas tecnologías, o con otras palabras dispositivos electrónicos que a todos nos gustaría tener en casa, ayudan al ejército israelí a lidiar con cargas explosivas.
En una visita a la Unidad de Ingeniería para Misiones Especiales en el campamento militar de Sirkin, nos encontramos con quienes ponen en marcha los robots que neutralizan bombas y cargas explosivas, con capacidades muy especiales que aprendieron y desarrollaron en la unidad, con los responsables de poner en marcha drones de distintos tipos con capacidades para patrullar y mapear, y vimos también un dron con un brazo robótico para neutralizar bombas. Allí vimos cámaras Go-Pro, cámaras de 360 grados, cámaras para utilizar por la noche con rayos infrarrojos, y más. También vimos impresoras 3D que permiten elaborar piezas precisas para los diferentes equipos. Sin olvidar los cascos de realidad virtual, que documentaron con precisión, metro por metro, uno de los túneles descubiertos en la frontera norte. En la unidad hay clases de realidad virtual, en la que los soldados aprenden a lidiar con la amenaza de los túneles.
En esta nota revelamos por primera vez cómo es y cómo funciona en la teoría y en la práctica el escuadrón de la Unidad de Ingeniería para Misiones Especiales, que brinda una respuesta tecnológica a los problemas con los que se enfrentan los combatientes en el terreno, y también los convierte en una herramienta de investigación, aprendizaje y transmisión de conocimiento a otros combatientes. Una herramienta importante para abordar estos problemas son los son los medios tecnológicos civiles, que se aplican en misiones militares.
Un robot se acerca a un artefacto explosivoUn robot se acerca a un artefacto explosivo
Un robot se acerca a un artefacto explosivo
(Ynet)
Tenemos que tener en cuenta que no se trata sólo de juegos de guerra. El verano pasado, uno de los combatientes perdió un brazo cuando quiso quitar una bandera palestina que habían dejado en una cerca de la frontera con Gaza. El asta de la bandera tenía oculta una carga explosiva. Hace algunos meses dejaron en la cerca grandes tijeras como las que se usan para cortar esa cerca. En esa ocasión se envió un robot, y en efecto se descubrió que allí se habían colocado cargas explosivas de gran tamaño. Este proceso de aprendizaje salvó la vida de muchos soldados.
Una evolución de varios años
El comandante del escuadrón, mayor N., dice que en los últimos años ha habido una disminución drástica del número de accidentes: “Hace un año y medio hubo un incidente desafortunado. Cuando nos engañan, pues nos engañan. Pero de ese incidente también hemos aprendido mucho, tanto sobre nosotros mismos como sobre nuestra forma de trabajar. La disminución del número de accidentes depende principalmente de este escuadrón. No siempre habrá una solución tecnológica a un problema operativo. A veces les diré a los combatientes que cambien la práctica y también la teoría de la forma de combatir. Pero actualmente, la unidad está muy robotizada. Con el tiempo, en el ejército nos dimos cuenta que cada vez más hay que actuar desde lejos, y que el combatiente ha de tener menos objetos en la mano. Hoy en día, el combatiente opera muchos más sistemas. Este es el resultado de una evolución de varios años”.
- La gente sabe lo peligroso que es el trabajo de ustedes, pero tal vez desconoce hasta qué punto es complejo y creativo.
- Lo bueno es tomar cosas que existen, algunas de ellas de la sociedad civil, y adaptarlas al ejército. Por ejemplo, tomamos la tecnología de 3D, que no se inventó en el ejército, y la adaptamos a usos militares. Mi marco de acción está exactamente entre una cosa y otra; estamos en el mundo militar, pero muy conectados con la sociedad civil.
Un robot de la Unidad de IngenieríaUn robot de la Unidad de Ingeniería
Un robot de la Unidad de Ingeniería
(Ynet)
La necesidad de lidiar con las amenazas por medio de la tecnología llevó a la Unidad de Ingeniería para Misiones Especiales a trabajar con una mezcla excepcional de soldados: militares profesionales con una gran experiencia en combates y reclutas jóvenes, los llamados “millenials” o generación Z, que traen consigo un conocimiento y un dominio de las nuevas tecnologías. Esta generación no aprende en libros y manuales tediosos, sino en videos, aplicaciones, y ‘tablets’ o computadoras portátiles, así como simuladores que se ponen en marcha por control remoto.
Un oficial de teoría y práctica de la Unidad Yael, el capitán D., expresó: “En el mundo hay una cantidad alucinante de tecnología, pero nuestro desafío es adaptarla al campo de batalla y a los combatientes en el terreno. Una persona que fue en el pasado combatiente, comandante de un equipo, entiende el desafío, y qué tecnología se puede aplicar, y el combatiente sabrá operarla aunque se trate de alguien con poca capacitación y no un ingeniero ni un operador con diez años de experiencia en la vida civil. El combatiente puede operar un robot, un dron, un escáner; esa es nuestra tarea. Con un día de estudio, el soldado fue capaz de operar un robot complejo y creativo. Su chaleco escanea edificios con sólo apretar un botón, y lo mismo ocurre con las demás las tecnologías”.
Con esta generación, a la que le resulta difícil estudiar en libros, hay que cambiar la forma de dar instrucciones. Y en una unidad como la de Ingeniería para Misiones Especiales, en la que tiene que aprender y cambiar la forma de desempeñarse después de cada incidente problemático, el entrenamiento es de particular importancia. O, como se llama en el ejército, “tecnología con necesidad de entrenamiento”. El mayor N. manifestó: “Hemos visto que los muchachos jóvenes traen consigo conocimientos, y saben un poco de fotografía y de gráficos; entonces nos dijimos que se podría capacitar mejor en el colegio, por ejemplo con videos que componen todo nuestro trabajo, de modo que hasta el último de los combatientes sabrá lo que hicieron en otro destacamento. Es lo que sucede aquí de forma natural, y constituye la ventaja relativa de estos jóvenes”.
En el aula de realidad virtual se experimenta la realidad en el terrenoEn el aula de realidad virtual se experimenta la realidad en el terreno
En el aula de realidad virtual se experimenta la realidad en el terreno
(Ynet)
Estos días, la unidad trabaja en la creación de un archivo de misiones especiales, de incidentes de los que se ocupó la unidad, para de ese modo conservar el conocimiento y transmitirlo a otras generaciones de soldados. Esto comenzó por casualidad, cuando uno de los comandantes del equipo, que en el año 2014 participó en el incidente del secuestro del posteriormente fallecido capitán Hadar Goldin durante la operación militar ‘Margen Protector’, documentó todas las actividades de ingeniería con una cámara de video doméstica. Resultó que esas imágenes proporcionaron una gran cantidad de conocimiento a la unidad, tras lo cual comenzaron a documentar todas las operaciones con cámaras en los cascos o en los hombros, entre otras.
El sargento mayor T., jefe de la sección multimedia de la Unidad, sostuvo: “Muchas de las cosas que hacemos en multimedia es crear una memoria organizacional. Tenemos la capacidad de proporcionar a los combatientes cámaras para cualquier contorno o terreno, oscuros o claros, y los soldados documentan lo que hacen a fin de que podamos investigar, descomponer por partes y entender cómo podemos mejorar. Empezamos a documentar con cámaras de 360 grados los túneles porque no siempre es posible entrar en éstos una segunda vez, y gracias a ello pudimos elaborar planes de estudio y enseñar a los combatientes exactamente cómo lidiar con el problema”.
Según el sargento mayor T., el archivo es un producto tecnológico a todos los efectos, basado en ‘big data’ y en el análisis de datos de innumerables incidentes, y quienes ayudan a darle forma y a desarrollarlo son ex miembros de la unidad, personas que trabajan en alta tecnología en la vida civil y contribuyen a aumentar la capacidad defensiva del ejército israelí mientras hacen el servicio como reservistas.
First published: 13:24 , 04.11.19
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