Cancer
Cáncer de mama.
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Iardena Neemán, Batsheva Alkobi, Java Laufer, Sharon Kafzider, Ravit Avanón.

"Puse la quimioterapia a prueba"

Con motivo del Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, cinco mujeres que enfermaron cuentan con valentía el período complejo que atravesaron desde la terrible noticia hasta la decisión de someterse al tratamiento.

Ynet - Adaptado por Beatriz Oberlander |
Updated: 03.11.19 , 20:50
Fueron diagnosticadas con cáncer de mama, y sus vidas cambiaron en un breve instante. Con motivo del Mes de la Sensibilización sobre la enfermedad, cinco mujeres cuentan con valentía el período complejo que pasaron para alentar a otras a hacerse las pruebas para la detección temprana. Asimismo, cuentan los desafíos, los temores y la esperanza en los momentos difíciles. Todas quisieron transmitir un mensaje importante: vayan a examinarse. La detección temprana salva vida. Iardena Neemán, 54 años, moshav Nahalal
Hace siete años, a Iardena le empezó a doler el seno. Pese a que el dolor aumentaba, se negó a hacerse pruebas. Cuando finalmente fue al médico, le diagnosticaron que tenía un tumor. Y pese al diagnóstico tardío, afortunadamente no hizo metástasis a otros órganos del cuerpo. Pese a su tamaño -más de ocho centímetros-, el médico le recomendó hacerse la prueba de oncotest.
El propósito de la prueba era determinar si se podía evitar la quimioterapia y los duros efectos secundarios, a los que Iardena temía mucho. Cuando llegaron los resultados de la prueba oncotest, el miedo desapareció. Según el estudio, Iardena no tenía necesidad de someterse a tratamientos complicados porque no serían efectivos para ella. Iardena se sometió a una operación para extirpar el tumor y reconstruir el seno. También le extirparon los ovarios, y se sometió a una terapia hormonal preventiva complementaria.
- ¿Cuál fue el desafío más grande durante la enfermedad?
- La parte más difícil fue aprender un nuevo idioma, que yo no conocía. Hay mucha información, que incluye conceptos poco claros y datos que son como una amenaza.
- ¿Qué fue lo que más la ayudó entonces?
- El apoyo infinito de la familia, los amigos, y también de mujeres que habían enfermado y se curaron, y que compartieron sentimientos y consejos incluso sobre los momentos de crisis.
- ¿La enfermedad la ha cambiado?
- Antes de enfermar de cáncer creía que no me podía pasar nada. Una especie de ‘soy invulnerable’. Ahora, siete años después del diagnóstico, agradezco todos y cada uno de los momentos de mi vida. Creo alegría en todas partes, y aprendo a aceptarme y a amar mi cuerpo de nuevo.
- ¿Qué consejo personal le daría a otras mujeres que han enfermado?
- Que no tengan vergüenza de hacer preguntas. El miedo es comprensible, pero recuerden que el conocimiento es poder, y en la actualidad hay muchísimas innovaciones y pruebas que pueden evitarnos más sufrimientos. Escuchen lo que les dice su cuerpo y asuman la responsabilidad sobre este. Y rodéense de cosas buenas.
Cáncer de mamaCáncer de mama
Iardena Neemán, Batsheva Alkobi, Java Laufer, Sharon Kafzider, Ravit Avanón.
(Victor Levy-Intermediate Productions Ltd.)

Sharon Kafzider, 50 años, Bat Jéfer
Sharon estaba casada y era madre de dos hijas pequeñas cuando el cáncer llamó a su puerta. Un día estaba acostada en la cama, y al palpar la zona sintió una especie de nudo. Fue al médico, y le diagnosticaron cáncer. Poco después se sometió a una operación para extirpar el tumor, y después a quimio y radioterapia. Pese a lo complejo la batalla, Sharon decidió no dejar que el miedo dirigiera sus pasos. Ni los de ella ni los de su familia ni los de la gente que la rodeaba.
Se envió una muestra del tumor canceroso de Sharon para ser analizado en una prueba oncotest, y los resultados determinaron que en su caso era necesaria la quimioterapia para reducir las posibilidades de volver a enfermar. Hoy, 12 años después, Sharon sabe que esto la acompañará siempre como una “sombra”. Pero después de todo lo que pasó, aprendió a parar de vez en cuando y respirar, tomar todo en sus debidas proporciones y agradecer cada instante…aun el más pequeño.
- ¿Cuál fue el desafío más grande durante la enfermedad?
- Hay muchos desafíos en esta enfermedad. Pienso que en mi caso, fue la sensación de que me faltaba fuerza y energía. Y también la necesidad de recibir ayuda de otras personas, a lo que no estaba acostumbrada.
- ¿Qué fue lo que más la ayudó entonces?
- Sin duda, el apoyo y la ayuda de mi familia y de mis amigas.
- ¿La enfermedad la ha cambiado?
- Como antes del cáncer, y al igual que todos, mi vida incluye trabajo, familia, amigos y una infinidad de tareas. La diferencia es que he aprendido a detenerme de vez en cuando, a descansar más, a mirar las cosas desde un ángulo diferente, a disfrutar más y a ‘mimarme’. Valoro y agradezco cada día que pasa y cada vivencia, ya sea grande o pequeña, También me recuerdo a mí misma que tengo que tomar las cosas en su debida proporción.
- ¿Qué consejo personal le daría a otras mujeres que han enfermado?
- Que asuman la responsabilidad sobre sus vidas, que vivan con vistas a la curación y que se rodeen de gente que les haga bien. Y a todas las mujeres, les diría que la frase que dice que la detección temprana salva vidas no es un simple eslogan. Que asuman la responsabilidad sobre su salud, y que una vez al año pidan cita con el cirujano especialista en mama.

Batsheva (Bachi) Alkobi, 49 años, Ramat Hasharón
El cáncer no le es ajeno a Batsheva. Cuando era niña, su padre murió de esa enfermedad, y hace algunos años también a su madre se la diagnosticaron. Cuando su hija mayor tenía ocho años, enfermó de leucemia, y superó la enfermedad con determinación.
Cuando a Batsheva le diagnosticaron cáncer de mama, esperaba con toda el alma no necesitar quimioterapia. Batsheva sabía muy bien lo que significa ese tratamiento, y hasta qué punto es duro. Afortunadamente, el diagnóstico fue temprano, y el tumor canceroso no hizo metástasis en otros órganos del cuerpo.
Después de someterse a una cirugía para extirpar el tumor, Batsheva se hizo, por recomendación del médico, la prueba de oncotest, que determinó que no tenía que someterse a quimioterapia a fin de prevenir que la enfermedad volviera en el futuro. A lo largo de todo el proceso, y a pesar de los desafíos y de la complejidad de la situación, Batsheva sabía que aun en los momentos más difíciles no hay que perder la esperanza ni el optimismo.
- ¿Cuál fue el desafío más grande durante la enfermedad?
- Cuidar y proteger a quienes a quienes me rodean. Proteger a mi familia nuclear a fin de que mi situación no les resulte demasiado difícil.
- ¿Qué es lo que más la ayudó entonces?
- Mantener la rutina… Ir a trabajar, y seguir cuidando de mí y de mi familia.
- ¿La enfermedad la ha cambiado?
- Soy la misma Batsheva. No he cambiado para nada. Era optimista antes de enfermar de cáncer, y lo sigo siendo después. Es un rasgo muy importante en mi vida.
- ¿Qué consejo personal le daría a otras mujeres a las que se ha diagnosticado cáncer?
- Sigan con su rutina: es un excelente tratamiento. No dejen que los pensamientos molestos las invadan, y no borren ni un momento la sonrisa de su rostro. Sean siempre optimistas, en el corazón y en el alma. Piensen que todo estará bien, y lo estará. Como se dice, ‘miren siempre el lado positivo de la vida’.

Ravit Avanón, 46 años, Kfar Saba
A Ravit se le vino el mundo abajo un día, hace dos años y medio, después de palpar y sentir que tenía un bulto en el seno. Ravit estaba en la cima de su carrera, y su vida familiar estaba un excelente momento. Unos días después del diagnóstico, se hizo una serie de pruebas le anunciaron que tenía cáncer de mama, y siete tumores.
Lo que más temía Ravit era que se le aplicara un tratamiento muy general, y no uno adaptado exactamente a su situación. Ravit no dejó de investigar el tema, y en el camino también recordó la importancia que tiene estar conectada consigo misma. Ella sabía que el cuerpo y el alma están relacionados. Ravit se sometió a una cirugía para la extirpación del cáncer y la reconstrucción del seno, y después a radioterapia. Poco antes de comenzar la quimioterapia que le recomendaron, la doctora que la trataba le aconsejó que se hiciera una prueba de oncotest.
Afortunadamente, el resultado de dicha prueba determinó que no necesitaba hacerse quimioterapia para reducir la posibilidad de que la enfermedad se reprodujera. Los resultados alentadores la ayudaron a juntar nuevas fuerzas y a lidiar con el camino complejo que recorrió y que aún recorre.
- ¿Cuál fue el desafío más grande durante la enfermedad?
- La rapidez con la que sucedió todo. No alcancé a digerir lo que me pasaba, y tres semanas después ya me habían operado para extirpar el tumor y reconstruir el seno. Ocurrió muy de repente, en medio de la maratón de la vida. Tuve cuidado de compartir todo con mi familia, y también estaba pendiente de cómo lo afrontaban ellos.
- ¿Qué es lo que más la ayudó entonces?
- El apoyo y el manto de protección que recibí de todas las personas cercanas: la familia y las amigas. Todos me apoyaron mucho y fueron muy comprensivos.
- ¿La enfermedad la ha cambiado?
- Todavía no estoy en mi mejor momento. Aunque vencí a la enfermedad, aún tengo que lidiar con las consecuencias del cáncer de mama. Aprendí a estar atenta a mí misma, a no ser autocrítica y a confiar en mí misma porque sé lo que es bueno para mí.
- ¿Qué consejo personal le daría a otras mujeres a las que se ha diagnosticado cáncer?
- Vayan a hacerse pruebas. Yo por causalidad me di cuenta del tumor a tiempo. La detección temprana salva vidas. Que tienen que salir de la rutina diaria, tomarse un día al mes para ir al mar, lo que me ayudó mucho. Y sobre todo quererse y aceptarse con mucha compasión.
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Java Laufer: "Todas estamos ocupadas, pero el cáncer no espera".
(Victor Levy - Intermediate Productions Ltd.)

Java Laufer, 58 años, Petaj Tikva
Java se hacía pruebas de detección temprana en forma regular. Sus padres murieron de cáncer, y ella no se dejó estar. Java descubrió el tumor canceroso pocos días antes de acudir a la cita que había fijado con el cirujano de senos. Desde el momento en que descubrió la enfermedad, se sintió naturalmente estresada y con una enorme tensión psicológica debido a la gran incertidumbre que le deparaba el futuro.
Después de tener el diagnóstico, la operaron para extirpar una parte del seno, y por recomendación del médico se hizo la prueba de oncotest. Esa prueba predice el riesgo de que la enfermedad vuelva, y se expresa con una puntuación de 0 a 100. El resultado de la prueba de Java fue 10, un puntaje bajo que indica que no tenía que someterse a quimioterapia. De hecho, el duro tratamiento de quimioterapia no tenía ningún sentido en su caso para prevenir que la enfermedad volviera en el futuro.
El oncólogo determinó que tenía que hacer durante algunos años un tratamiento hormonal apropiado para el tipo y las características de su tumor. Incluso después del diagnóstico, Java no perdió en ningún momento la esperanza, y siguió haciendo todo el tiempo lo que le gustaba.
- ¿Cuál fue el desafío más grande durante la enfermedad”
- La pérdida de control sobre la nueva situación. Por encima de todo, tenía miedo a lo desconocido. Me preguntaba si el cambio ocurrido en mi cuerpo afectaría las relaciones con mi marido, y cómo me vería él. También me preguntaba si recibiría el mejor tratamiento por parte de los médicos. La incertidumbre respecto a la situación extraña y desconocida me resultó difícil.
- ¿Qué es lo que más la ayudó entonces?
- Compartir con mi familia, y aprender a pedir ayuda cuando era necesario. Me empeñé en seguir reuniéndome con mis amigas, y especialmente con otras mujeres de la sección ‘Una mano para la curación’ de la Asociación para la Lucha contra el Cáncer. Allí encontré mucha información, y sentí que tenía un hombro en el que apoyarme.
- ¿La enfermedad la ha cambiado?
- Trato de tomar todo en su debida proporción: no desanimarme, disfrutar de las cosas simples, tratar de cumplir los sueños y nunca aplazarlos. El consuelo y la gran ayuda que recibí en las reuniones con mujeres en la misma situación que yo, me llevaron con el tiempo a trabajar como voluntaria para ayudar a otras mujeres en grupos de apoyo.
- ¿Qué consejo personal le daría a otras mujeres diagnosticadas de cáncer?
- Vayan a hacerse pruebas. Todas estamos ocupadas, pero el cáncer no espera, y cuanto antes, mejor. Decidan que harán todo lo necesario para curarse, aun cuando el camino es largo y difícil. Cada una decide su propio camino de acuerdo con su situación. Permítanse descansar. Tomen licencia del trabajo durante los tratamientos, y también recuerden disfrutar de la vida. Tenemos una entrada única para el extraordinario parque de diversiones llamado ‘vida’, y hay que saber aprovecharla al máximo y cuidarla lo mejor posible.
En colaboración con Oncotest.
First published: 20:50 , 03.11.19
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