Coronavirus Sudafrica
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AP
Fila para ingresar a un supermercado en Sudáfrica durante la cuarentera por coronavirus.

Medio Oriente sale del encierro con sentimientos encontrados

A medida que la pandemia de COVID-19 disminuye lentamente en muchos países de le región, incluido Israel, las algunos creen que el tiempo que pasaron en casa les ayudó a revaluar sus vidas.

Reuters |
Published: 30.05.20 , 13:55
A medida que África y Medio Oriente comienza a salir del encierro, las personas miran hacia atrás en el tiempo en que el coronavirus los separó de sus amigos, familiares y colegas, y avanzan hacia lo que sucederá a continuación.
"El bloqueo ha sido un buen momento para respirar, revaluar cómo he estado viviendo mi vida y tratar de concentrarme más en las cosas que realmente me importan", sostuvo Adetona Omokanye, de 29 años, fotógrafo que vive en Lagos, Nigeria.
Alexander Caiafas, de la misma ciudad nigeriana, también ha visto el lado positivo de estar encerrado en casa. El analista de datos, de 25 años, ha disfrutado el tiempo que pasó con la familia, en sus estudios y conectándose con amigos en línea.
Largas colas para ingresar al supermercado en Sudáfrica. Largas colas para ingresar al supermercado en Sudáfrica.
Fila para ingresar a un supermercado en Sudáfrica durante la cuarentera por coronavirus.
(AFP)
Pero en la provincia rural del Cabo Oriental en Sudáfrica, el ama de casa Zodidi Desewula se sintió incómoda por semanas en su pequeño y redonda casa. "Mi esposo y yo estuvimos atrapados en esta casa de una sola habitación sin poder ir a trabajar. Luchamos para conseguir comida para comer porque no teníamos ingresos", explicó.
A su vez Yael Ben Ezer, una intérprete de la Compañía de Danza Batsheva de Israel, afirmó: "Extrañaré la sensación cómoda de 'está bien no hacer nada, está bien no ser productivo en la forma en que solemos pensar'. Las cosas iban y venían, el sol salía y se ponía, y yo simplemente vivía. Y eso es totalmente suficiente".
Para ella y muchos otros, también hay muchas desventajas en la vida lejos de los amigos y el trabajo. Yael, por ejemplo, anhela la adrenalina de bailar en el escenario y poder ir a la playa.
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Yael Ben Ezer no la pasó mal durante el aislamiento, pero extraña bailar en un escenario.
(Reuters)
En la capital egipcia, El Cairo, Nada Maged, una estudiante de 20 años, describió el encierro como una "prisión" y sostuvo: "Cuando miro hacia afuera, veo la misma vista pero tengo un sentimiento diferente: las calles son más tristes y misteriosas, y no hay esperanza de salir pronto".
Zineb Mohamed vive en la misma ciudad y extraña el contacto regular con su familia y amigos. "Necesito ir al zoológico con mis nietos", confesó el conserje de 59 años en una habitación escasamente amueblada, con la televisión brillando en la penumbra. "Además, quiero llevarlos al mar. Sueño con eso muchas veces", agregó.
Con una vista al mar desde su ventana en la antigua ciudad libanesa de Tiro, Lama Nadra, de 28 años, tiene el lujo de ver la playa todos los días. "Me gusta la calma y estar lejos del ruido de la capital, Beirut", afirmó, y exteriorizó su deseo de volver a nadar nuevamente.
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Medición de temperatura a una mujer en Egipto.
(AFP)
Para ella, el fin del encierro significará ver menos a la familia. "Mi hermano volverá a Dubai y yo a Beirut. También estaré separada de mi padre y mi madre", relató.
Sin embargo, para muchos la pandemia ha traído pocos cambios notables. Abu Ghazi vive en una tienda improvisada al borde de un cementerio en la ciudad de Maarat Misrin, en el norte de Siria.
Al igual que millones de sus compatriotas desplazados en los últimos nueve años de guerra, Abu Ghazi anhela regresar a casa. "Nos pusimos en cuarentena con los muertos", manifestó a Reuters el hombre de 53 años. "Nos despertamos y dormimos mirando tumbas", completó.
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