Sala COVID en el Centro Médico Hadassah en Jerusalem.
Sala COVID en el Centro Médico Hadassah en Jerusalem.
Centro Médico Hadassah
Sala COVID en el Centro Médico Shaare Zedek.

Los médicos israelíes luchan contra el aumento de casos y el cansancio

Aunque la variante Ómicron es más leve que las anteriores cepas, el número de casos de COVID-19 es mucho mayor, lo que pone a prueba a los agotados equipos médicos.

Reuters - Adaptado por Marcos Olivera |
Published: 01.02.22, 13:30
Líder mundial en la distribución y aplicación de vacunas durante las primeras oleadas del coronavirus, el gobierno de Israel adoptó como mantra "Convivir con el virus" desde hacía unos meses antes de la llegada de la variante Ómicron.
La variante es más leve que las anteriores encarnaciones del virus, pero eso no sirve de consuelo para los médicos y enfermeras que trabajan en las salas de COVID-19, cuya carga de trabajo se disparó de nuevo en paralelo al número de casos.
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Sala COVID en el Centro Médico Shaare Zedek.
Sala COVID en el Centro Médico Shaare Zedek.
Sala COVID en el Centro Médico Shaare Zedek.
(Yoav Dudkevitch)
"Tenemos una media de entre un 10 y un 15% menos de médicos y enfermeras, cuando necesitamos entre un 20 y un 30% más debido a la avalancha de pacientes"
Dror Mevorach, médico del Hospital Hadassah
"El personal está agotado", denunció Yoram Weiss, director general en funciones del Centro Médico Hadassah de Jerusalem. "No es como si estuviéramos empezando el primer brote en el que todo el mundo estaba lleno de energía", agregó.
Aunque la cepa Ómicron está causando proporcionalmente menos infecciones graves y muertes, el número de casos diarios de Israel se disparó hasta superar los 80.000 a finales de enero, antes de reducirse en los últimos días.
La magnitud del aumento llevó a que las salas de emergencias se llenen rápidamente, mientras que el número de personal, muchos de ellos retenidos en casa por la infección del virus, disminuyó, lo que también afectó a la calidad de la atención.
"Tenemos una media de entre un 10 y un 15% menos de médicos y enfermeras, cuando necesitamos entre un 20 y un 30% más debido a la avalancha de pacientes", declaró a Reuters Dror Mevorach, que dirige la sala de coronavirus de Hadassah.
La escasez también obligó a los hospitales a desviar recursos a las salas de COVID, recortando otros procedimientos, y a mediados de enero varios científicos instaron al gobierno a intervenir para reducir las tasas de infección.
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Sala COVID del hospital Rambam.
Sala COVID del hospital Rambam.
Sala COVID del hospital Rambam.
(Reuters)
"Las medidas del gobierno son como ver un choque de trenes en cámara lenta"
Dvir Aran, científico del Instituto Tecnológico de Israel
Advirtieron que la repentina afluencia de pacientes graves -la mayoría de ellos mayores de 60 años y muchos con graves problemas de salud preexistentes, según los datos del Ministerio de Salud- desbordaría un sistema sanitario con recursos crónicamente insuficientes y perturbaría la economía.
Pero el gobierno, respaldado por otros expertos y con casi el 65% de los 9,4 millones de habitantes de Israel vacunados con una inyección de refuerzo reciente o con segunda dosis, se mantiene firme al enfoque de "medidas suaves" para gestionar la pandemia, cómo adoptó el verano pasado.
Eliminó las restricciones e instó a los ciudadanos a que se hagan la prueba PCR y se queden en casa sólo si están enfermos, lo que refleja medidas adoptadas en varios países occidentales, como Gran Bretaña y Francia.
En enero, redujo los tiempos de aislamiento y eliminó la cuarentena para los escolares expuestos a un portador del virus.
Para Dvir Aran, científico de datos biomédicos del Technion, el Instituto Tecnológico de Israel, en Haifa, las medidas del gobierno son "como ver un choque de trenes en cámara lenta".
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Sala COVID del hospital Beilinson.
Sala COVID del hospital Beilinson.
Sala COVID del hospital Beilinson.
(Yariv Katz)
Pero otros profesionales acogen con satisfacción lo que consideran un llamamiento a los ciudadanos para que asuman su responsabilidad personal, al tiempo que argumentan que es probable que cualquier restricción sólo tenga un impacto limitado frente a la altamente contagiosa cepa Ómicron.
"El gobierno no debería dirigir un jardín de infantes, asegurándose de que te quedas en casa cuando estás enfermo", afirmó Yael Haviv-Yadid, jefe de la sala de cuidados intensivos del Centro Médico Sheba "Sé responsable. Lleva una mascarilla y vacúnate", finalizó.
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