Inundación
Estos fenómenos son cada vez más frecuentes.
Ynet
Inundaciones en Nahariya

¿Está Israel preparado para la crisis climática?

Precisamente ahora, cuando todos estamos lidiando con la cuestión de las nubes rotas (también denominadas ‘cúmulos’, y asociadas con fenómenos de tiempo severo como granizo, trombas mangas de agua y tornados) y con las inundaciones, tenemos que preguntarnos si en Israel estamos preparados ante los cambios climáticos.

Catedrático Adi Wolfson - Adaptado por Beatriz Oberlander |
Published: 13.01.20 , 16:09
Las intensas lluvias y las inundaciones que inundaron el Estado judío en las últimas semanas -y que se cobraron vidas humanas, dañaron la infraestructura y afectaron la vida de numerosos ciudadanos- hacen que nos preguntemos si somos víctimas de la crisis climática.
Es cierto que ésta no es la primera vez que aquí se producen nubes rotas e inundaciones. Pero las mediciones muestran que estos fenómenos son cada vez más frecuentes y más extremos. Es más, los fenómenos ocurridos en Israel son parte del cambio climático que se ha observado en los últimos años en todo el mundo: las temperaturas máximas en Europa el verano pasado, la masa de glaciares en Groenlandia, las inundaciones en Venecia, los grandes incendios en Australia, por solo mencionar algunos ejemplos.
Al ser un país costero, entre el clima mediterráneo y el desértico, Israel tiene un potencial considerable de verse afectado por el cambio climático. Desde olas de calor, sequías e incendios, hasta inundaciones y un aumento del nivel del mar, también pasando por tormentas de arena.
Pero estos fenómenos no se limitan al cambio climático en sí, sino que causan daños al sector del agua y de la energía, así como a la agricultura. También llevan a la propagación de enfermedades y a la proliferación de todo tipo de especies invasoras, así como a la necesidad de lidiar con los migrantes climáticos, todo lo cual afecta a la economía local y a la fortaleza o “moral” nacional.
Hace años que nos dedicamos a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, y tenemos que reconocer que no nos hemos destacado realmente en fijar objetivos y ponerlos en marcha. Pero al mismo tiempo tenemos que hablar asimismo de adaptarnos y de estar preparados para el cambio. En pocas palabras, aunque Australia está lejos de Israel, también aquí puede haber incendios gigantescos. Por eso precisamente ahora, tenemos que preguntarnos si nos estamos preparando -y de qué manera- ante eventuales inundaciones, incendios, aumento del nivel del mar, y en general al cambio climático.
Inundación en NahariyaInundación en Nahariya
Inundaciones en Nahariya
(Ynet)
¿Y qué hace el Gobierno?
- Ha pasado más de una década desde que el Estado de Israel decidió crear una comisión ministerial y de directores generales de ministerios, con objeto de que hagan lo necesario para que estemos preparados ante el cambio climático. La primera fase consistió en completar las brechas en lo relativo al conocimiento, y con ese fin se creó un Centro de Información con objeto de estar preparados para el cambio climático en Israel. El objetivo era reunir la información existente sobre el tema, para preparar documentos sobre la política nacional al respecto, y convertir las necesidades en planes de trabajo del Gobierno.
Dicho centro se dedicó al principio a pronosticar los cambios climáticos que se prevé que afecten a Israel, y después a sus consecuencias en la salud pública, en el sector del agua, en la biodiversidad, en la manera en que se construyen las casas en Israel, en la economía de este país, e incluso en temas geopolíticos. Se presentaron informes, en los que había mucha información y muy importante. Pero también una conclusión clara: que la cuestión es muy compleja y dinámica, por lo que hace falta seguir reuniendo datos, procesarlos y analizarlos, y estar pendientes todo el tiempo de las brechas de información y sus consecuencias para la vida en Israel.
Más tarde se elaboraron planes nacionales a fin de que Israel estuviera preparado ante el cambio climático. Uno de los programas, que coordinó la ex “científica principal” del Ministerio de Medio Ambiente, la doctora Sinia Netanyahu, definió cinco objetivos operativos, cada uno con planes de acción detallados, y diversas áreas relevantes para los diferentes ministerios. Entre ellos los Ministerios de Salud, Educación, Defensa, Vivienda y otros. El objetivo principal era reducir los daños en vidas humanas y a la propiedad, así como crear una economía fuerte. Y esto, entre otras cosas, por medio del monitoreo de los casos de enfermedad y de muerte. Y asimismo evaluar el tratamiento de los grupos de riesgo, la aplicación del plan maestro para el sector del agua, los preparativos en el terreno para la creación y el suministro de energía, así como en el los terrenos de la construcción y el turismo, y la preparación para la prevención y el tratamiento de incendios forestales, y otros.
Pero el programa también se ocupa de proteger la biodiversidad y los ecosistemas. Y además de esto, seguir acumulando y creando conocimientos científicos que sirvan de base para la toma de decisiones, así como en temas de educación y de información al público.
Sin embargo, si me preguntan qué es lo que se hizo de todas esas acciones necesarias, la respuesta es: casi nada. Al menos no en lo que respecta a los sistemas necesarios aquí. Y tampoco se ha aprobado ningún presupuesto, por lo que los informes y los programas siguen en el cajón, porque todavía no se han dado cuenta que hay que prevenir más que curar. ¿Y estamos preparados para la crisis climática y todos fenómenos extremos que la acompañan? ¡De ninguna manera; en absoluto!
*El catedrático Adi Wolfson es investigador en el Centro de Procesos Verdes del Colegio Universitario para la Ingeniería que lleva el nombre de Sami Shimon, y autor del libro titulado en inglés Need to Live - Man, Society and the Environment: Lessons from the Past and Responsible for the Future" (Pardes, 2016). (En español: Hay que cumplir. Personas, sociedad y medio ambiente: conclusiones del pasado y responsabilidad con vistas al futuro (Editorial Pardes, 2016).
Comentarios 0