"La Tierra de Israel es un asunto importante en el espíritu sionista secular, pero el Templo no lo es".
Monte del Templo.
AFP
"Los rabinos que ascienden al Monte del Templo tienen posiciones halájicas sólidas, incluso si son una minoría frente a una mayoría".

Subir o no subir: la lucha halájica en torno al ascenso al Monte del Templo

El lugar más sagrado para el pueblo judío fue completamente abandonado después de la destrucción del Templo. Los judíos dejaron de ascender a él, y durante cientos de años el tema no se discutió halájicamente en absoluto. ¿Por qué los judíos abandonaron el Monte del Templo? ¿Cómo se relaciona esto con el hecho de que nadie tiene una idea real de dónde se encontraba el sitio sagrado y cómo resurgió la controversia halájica después de dos mil años?

Tali Farkash - Adaptado por Leandro Fleischer |
Published: 29.10.20 , 06:44
Es el lugar más sagrado para el pueblo judío. Tan sagrado que existe una feroz polémica entre los que quieren ascender a él con cuidado, según un preciso mapa trazado para no caminar dentro de determinados sitios muy sensibles, y los que prohíben cualquier acceso al sitio hasta la venida del Mesías, para no recibir el castigo más severo para los judíos: el Karet.
"Los rabinos que ascienden al Monte del Templo tienen posiciones halájicas sólidas, incluso si son una minoría frente a una mayoría"."Los rabinos que ascienden al Monte del Templo tienen posiciones halájicas sólidas, incluso si son una minoría frente a una mayoría".
"Los rabinos que ascienden al Monte del Templo tienen posiciones halájicas sólidas, incluso si son una minoría frente a una mayoría".
(AP)
El Monte del Templo, el sitio de los dos templos y el lugar más sagrado de todos, está en el centro de una controversia que se remonta a la Mishná, hace dos mil años. "La Biblia es un período prehistórico de la halajá. No tenemos material halájico antes del período de la Mishná", explica el rabino Dr. Chaim Burgansky, experto en el desarrollo de la ley halájica contemporánea del Departamento de Talmud y Torá Oral de la Universidad Bar Ilan. "¿Qué sabemos del sitio en los tiempos bíblicos? Que David compra el Monte en el que construyó el Templo (Segundo Libro de Samuel), pero nuestro material halájico básico proviene de Jazal (acrónimo hebreo de “Nuestros sabios, que su memoria sea bendecida”) o de los días del Segundo Templo.
¿Dónde estaba el templo? No está claro
La principal fuente antigua que se ha convertido en la base de la controversia sobre la santidad del Monte hasta el día de hoy se encuentra, según Burgansky, en el Tratado de Midot, en la Mishná. "La Mishná se hizo entre 130 y 140 años después de la destrucción del Segundo Templo, lo que significa que el Templo ya no existía. Sin embargo, el Tratado de Midot se acepta como uno de los tratados antiguos, por lo que bien puede tener sus raíces en el período del Templo mismo. El Tratado de Midot indica que el largo y ancho del Monte del Templo son de 500 codos. En aquellos tiempos pudo haber varios tipos de codos, y no es del todo seguro que hubiera sido una sola unidad de medida, pero lo que importa es que el 'Monte del Templo' o 'Haram esh-Sharif’ que conocemos hoy, es mucho más grande que eso", afirma.
En los últimos años, también los ultraortodoxos ascienden al Monte del Templo. En los últimos años, también los ultraortodoxos ascienden al Monte del Templo.
En los últimos años, también los ultraortodoxos ascienden al Monte del Templo.
(Tnuot Hamikdash)
Después de percatarse de que no tenemos forma de saber cuál era el área original, el rabino Burgansky señala un problema de igual relevancia: la ubicación. ¿Dónde estaba exactamente el Templo dentro de la amplia zona montañosa? "Hay un área vacía en el sur del sitio y otra en el norte. El Templo se ubicaba principalmente al norte, ¿pero dónde exactamente? No lo sé. A partir de ahí, la Mishná hace una descripción muy detallada del Templo en sí y de sus dimensiones", explica.
–¿Cuán relevante es la ubicación histórica del Templo en el Monte para la cuestión de su santidad o del ascenso a él hoy?
–Muy relevante. Quien mire el Monte del Templo en sí, primero que nada tiene que preguntarse: ¿dónde puso esos 500x500 codos? Y después de trazar el mapa de la zona montañosa original, la pregunta sigue siendo dónde colocó el Templo. Por lo tanto, el Tratado no sólo no resuelve el problema, sino que también lo crea.
Cálculos críticos para los observantes de las mitzvot (preceptos)
Durante la existencia del Templo e incluso antes, durante el período del Mishkán, la entrada estaba restringida a varios grupos: la entrada al Monte del Templo estaba permitida, por ejemplo, a aquellos que fueron contaminados por cadáveres y no purificados mediante una ceremonia ritual. Pero se les exigía que siguieran varias reglas de purificación, incluida la inmersión en la mikve.
"Mientras el conflicto religioso no se resuelva, el conflicto político tampoco se solucionará"."Mientras el conflicto religioso no se resuelva, el conflicto político tampoco se solucionará".
"Mientras el conflicto religioso no se resuelva, el conflicto político tampoco se solucionará".
(Tnuot Hamikdash)
La entrada al patio del Templo en sí y al área conocida como "Ezrat Yisrael" estaba destinada no sólo a judíos contaminados por cadáveres (a los efectos de la controversia a la que llegaremos más adelante, según la halajá, ahora todos se consideran contaminados por cadáveres). Sólo los sacerdotes podían entrar al "lugar santo", mientras que al cuarto sagrado –el cuarto interior donde se encontraba el Arca de la Alianza– solo podía entrar el sumo sacerdote y solamente en Yom Kipur, después de múltiples ceremonias de purificación.
Por lo tanto, la cuestión de la santidad del lugar en nuestro tiempo tiene un impacto directo en la capacidad de los judíos observantes para ingresar al área del Monte del Templo, especialmente porque la ubicación exacta del Templo todavía no está clara.
Cuando los judíos dejaron de subir al Monte del Templo (y luego regresaron)
Las discusiones sobre el tema del Monte del Templo y la Mishná se llevaron a cabo en las siguientes generaciones por los sabios de la Guemará, pero según Burgansky ellos no tenían acceso físico al Monte en sí. "No había una Jerusalem judía", aclara. “Los judíos emigraron después de la revuelta de Bar-Kojba, que destruyó casi por completo el asentamiento judío en Judea. El Sanedrín (consejo de sabios) emigró a Galilea, por lo que el centro judío estaba allí, ya que Jerusalem estaba prohibida, distante e inalcanzable".
–¿Por qué sucedió eso?
–Porque a los judíos no se les permitía ingresar allí. Cuando el gobierno se convirtió en bizantino, la ciudad se transformó en un santuario y exterritorio para los judíos. Por otro lado, tampoco había presión para subir allí. El Templo ya no existía. Tal vez visitaban el sitio, pero no hablaban de eso”.
 "La Tierra de Israel es un asunto importante en el espíritu sionista secular, pero el Templo no lo es". "La Tierra de Israel es un asunto importante en el espíritu sionista secular, pero el Templo no lo es".
"La Tierra de Israel es un asunto importante en el espíritu sionista secular, pero el Templo no lo es".
(AFP)
En el período de los Gaonim (finales del siglo VI d.C. hasta mediados del siglo XI) hay evidencia de un ascenso al Monte de los Olivos, así como de uno al Monte del Templo. "Pero no hay un ascenso masivo, y ni siquiera sabemos por qué", dice el doctor Burgansky. "El gobierno se vuelve musulmán y también santifica el Monte del Templo”, agrega.
"En el siglo XII, Maimónides menciona el Monte del Templo, y hay una carta que puede implicar que él mismo ascendió. Maimónides era el gran defensor del argumento que afirma que hay santidad en el Monte del Templo, incluso en ausencia de un templo. Sin embargo, el que no está de acuerdo con él es alguien de su generación, el Rabino Abraham ben David, quien afirmó que sin un templo y rituales, el Monte del Templo es una montaña como cualquier otra de Jerusalem", manifiesta Burgansky.
La cuestión de la santidad del Monte, según Burgansky, crea una "ironía halájica". "Por un lado, el Rabino Abraham ben David sostuvo que no hay santidad en el lugar y, por lo tanto, la entrada debería ser libre. Pero entonces surge la pregunta de por qué es tan relevante llegar allí. Por otro lado, Maimónides señaló que hay santidad en el Monte del Templo, lo que significa que quien entre allí sin cumplir con las leyes de purificación, transgrede una prohibición religiosa y será castigado con el Karet.
Romanos, musulmanes y cruzados: una destrucción difícil de localizar
En ausencia de una referencia geográfica, los continuos interrogantes acerca de dónde se podía ingresar y dónde no, aún siguen sin respuesta. Uno de los que abordó la cuestión de la ubicación geográfica del Monte del Templo fue Ishtori HaFarhi, un sabio judío de fines del siglo XIII, que se llamaba a sí mismo un "descubridor de tierras". "Escribió un libro sobre cuestiones de halajá y geografía", cuenta el rabino Burgansky, "y cuando describía el Monte del Templo y la localización del Templo, lo señalaba en la parte sur del lugar hoy. Es decir, cerca del área de la mezquita Al-Aqsa. Pero su opinión es menos considerada", agrega.
Rabino Dr. Chaim Burgansky.Rabino Dr. Chaim Burgansky.
El rabino Dr. Haim Burgansky.
(AFP)
El investigador explica que "antes de la destrucción, Herodes realizó cambios en el sitio original. Hizo movimientos de tierra y excavaciones a gran escala allí. Hoy, cuando miras el Monte del Templo, ves una especie de terraza enorme y aplanada, hecha por Herodes. Cambió por completo la topografía montañosa, que casi ni se ve”.
"Los romanos destruyeron el Templo, y no sabemos a qué nivel de destrucción hubo. Construyeron el cardo y otros edificios que antes no estaban en la ciudad. Es decir, cambiaron las calles originales del Segundo Templo”, señala.
"Después vinieron los musulmanes, que destruyeron lo que había antes en el Monte, y al mismo tiempo construyeron los palacios, que fueron encontrados en excavaciones. Luego llegaron los cruzados, y sólo en el siglo XIII recibimos el testimonio de Ishtori HaFarhi. Es decir, no hay una tradición clara y continua", añade el investigador.
Ishtori HaFarhi no fue el único que intentó resolver el enigma de la ubicación del Templo. El rabino Radvaz (David ben Solomon ibn Zimra), del siglo XV, vivió en la Tierra de Israel, en la misma Jerusalem, y tenía su propia respuesta. “Según él, la Cúpula de la Roca musulmana es el lugar exacto. De acuerdo con Radvaz, la roca ubicada en el corazón del edificio era la Piedra Fundacional, sobre la cual, según la tradición judía, se colocó el Arca de la Alianza, donde de acuerdo con la tradición judía sucedió el sacrificio de Isaac. Pero su respuesta fue completamente diferente a la opinión de Ishtori HaFarh. Entonces, ¿quién tenía razón?", pregunta.
Los judíos decidieron; no se sube al Monte del Templo
El hecho de que el Monte sea uno de los lugares más volátiles del mundo no permite que la ciencia se pronuncie. "No puede provenir de evidencia arqueológica porque nadie ha dejado que los arqueólogos excaven en allí", dice Burganski. “Desde que la ciencia de la arqueología llegó a la Tierra de Israel en el siglo XIX, todos han excavado en la periferia de del Monte, pero no en el lugar en sí mismo. Los investigadores aseguran que la construcción que actualmente está llevando a cabo el Waqf musulmán está destruyendo la evidencia arqueológica, pero como el sitio no ha sido excavado, tampoco se puede decir nada al respecto. Todos desean excavar allí y publicar sus hallazgos”, añade.
"Cuando el gobierno se convirtió en bizantino, la ciudad se convirtió en un santuario y un ex territorio de los judíos"."Cuando el gobierno se convirtió en bizantino, la ciudad se convirtió en un santuario y un ex territorio de los judíos".
"Cuando el gobierno se convirtió en bizantino, la ciudad se transformó en un santuario y un exterritorio para los judíos".
(Biblioteca Nacional de Israel)
“A nivel político, los musulmanes niegan que hubiera un templo judío. Por otro lado, la misma santificación del lugar por parte de los musulmanes es también una ficción política, como parte de una lucha entre el califato que gobernaba en La Meca (Beit Umayyah) y los que no (Beit Abbas), y se necesitaba un lugar para celebrar rituales como alternativa a La Meca. ¿Cómo llamaban los musulmanes a Jerusalem? El Templo (Beit Al-Maqdis). Está bastante claro que allí había un templo. La pregunta es si la estructura musulmana de la Cúpula de la Roca, que no es una mezquita, indica que allí estaban los restos del Templo judío", señala el rabino.
–Pero si un sabio judío declaró que éste era el lugar del Templo, ¿por qué los judíos no iban allí?
–Es una buena pregunta. En el siglo XVI hubo un aumento del número de judíos en la Tierra de Israel. Safed estaba floreciendo y también Jerusalem. El asentamiento judío se tornó continuo con sus propias tradiciones, y la tradición era que los judíos no ascendían al Monte del Templo. Sí, iban al Muro de los Lamentos, pero no al Monte. ¿Acaso esto fue alimentado por diversas sectas musulmanas? Es posible. Pero esta era la tradición que se había desarrollado.
"Cuando en el siglo XX escuchamos voces que dicen que se ascendía al Monte del Templo, debemos entender que son voces nuevas y contrarias a la tradición de la Tierra de Israel. Cuando los británicos aceptaron el Mandato aquí, los turistas tenían la oportunidad de ascender al Monte y los judíos subían solos, pero los rabinos de Jerusalem protestaban contra ellos", explica.
–¿Qué papel juegan los sionistas seculares en todo esto?
–El sionismo secular no está interesado en el tema del Monte del Templo. Quiere llegar a Nahalal, a Degania y a cualquier otro lugar. La Tierra de Israel es un asunto importante para los que pertenecen a esta corriente, pero el Templo no.
–¿La ley de Jerusalem es como la ley de Tel Aviv?
–Para nada. Es menos que la ley de Tel Aviv. Tel Aviv es un lugar pionero sionista, la primera ciudad hebrea. Jerusalem puede ser un símbolo. Cuando el comisionado británico Herbert Samuel ascendió al Monte del Templo, el rabino Kook protestó enérgicamente contra él. Como comisionado se le permitía hacerlo. Los musulmanes no dijeron nada. ¿Pero un judío subía al Monte del Templo? Esto era un tabú, y al rabino Kook le preocupaba que los turistas judíos subieran principalmente para fotografiar a los musulmanes. El Monte del Templo parecía bastante descuidado entonces, literalmente una montaña desolada, y luego, en 1967, volvió al control judío. El que comenzó a llamar a ascender el Monte fue el rabino Shlomo Goren, que entonces era el rabino principal de las FDI y más tarde de Israel.
–¿Y qué hacía el rabino Goren?
- El rabino Goren escribió un ensayo halájico sobre esta cuestión. Pidió al departamento de ingeniería de las FDI que tomara medidas para saber dónde se podía estar desde el punto de vista halájico y dónde no, tomando en consideración a la Cúpula de la Roca como la Piedra Fundacional.
Rabino Shlomo Goren.Rabino Shlomo Goren.
Rabino Shlomo Goren.
(Orot)
"Del otro lado estaba el rabino Zvi Yehuda Kook, quien lideró el movimiento Gush Emunim, y se opuso firmemente al ascenso al Monte del Templo y a la tradición del antiguo asentamiento de Jerusalem. Él acuñó la frase que en relación con el Monte del Templo somos ‘Naturei Karta’ (‘Guardianes de la Ciudad’). Por lo tanto, los partidarios del movimiento Gush Emunim no fueron al Monte del Templo, sino al asentamiento", añade.
"El rabino Zvi Yehuda Kook en realidad copió la visión de Degania y Nahalal a Judea y Samaria, y no buscó una visión de redención ritual religiosa. Es cierto que el Monte del Templo no estaba entre sus prioridades. Y en los últimos 70 años, ¿cuánto ocupa el debate religioso sobre el Monte del Templo? Cero punto cero cero algo, y soy generoso”, afirma el rabino. “¿Cuántos religiosos realmente sueñan con 'el próximo año en la Jerusalem construida'?. "¿A cuántos les gustaría salir de la cómoda casa con la mesa hecha en Pesaj, llenar las calles de Jerusalem con sacos de dormir e ir por la mañana a buscar baños con cientos de miles de otras personas? Dame un número del uno al diez", agrega.
"El Muro Occidental es sagrado debido por obligación"
En las últimas décadas, los aspectos políticos no negociables de la idea de ascender al Monte se han vuelto cada vez más prominentes en la controversia halájico-religiosa. Los rabinos ultraortodoxos, en general y casi universalmente, conservan la tradición de prohibir subir al Monte hasta la venida del Mesías, mientras que en gran parte del sionismo religioso, el ascenso al sitio fue consagrado como un importante acto religioso y simbólico. Los conservadores, encabezados por la yeshivá “Merkaz Harav” (seguidores del rabino Kook), se oponen a esto.
El rabino Avi Gisser, rabino de Ofra y presidente del Consejo Hamad, es uno de los defensores del ascenso al Monte. "La primera premisa indiscutible es que el Monte del Templo es el lugar más sagrado para el pueblo judío, ya que los dos templos se construyeron en él y su santidad no cesó", dice el rabino Gisser. "La oración en el Muro de los Lamentos es una costumbre tardía, que ha ganado su estatus en los últimos 300 o 400 años”, indica.
Rabino Abraham Isaac Kook, el padre del sionismo religioso, se oponía al ascenso al Monte del Templo.Rabino Abraham Isaac Kook, el padre del sionismo religioso, se oponía al ascenso al Monte del Templo.
Rabino Abraham Isaac Kook, el padre del sionismo religioso, se oponía al ascenso al Monte del Templo.
(Beit Harav)
"El Muro de los Lamentos es el territorio más cercano al Monte del Templo, y se estableció como el sitio más sagrado por obligación, porque no había posibilidad técnica, legal e histórica de ejercer este derecho. El dominio musulmán, que comenzó en el siglo VII, no permitía a un no musulmán ascender y acercarse a las mezquitas. Y castigaba con la muerte al que violara la orden. Toda el área definida como 'Haram a-Sharif' es un área sagrada para el Islam. La tradición, según la cual Mahoma ascendió al cielo desde allí y toda esta percepción mantuvo a los judíos alejados de la posibilidad de rezar en el Monte”, explica.
–Entonces, ¿por qué hay rabinos que no están de acuerdo con ascender al Monte del Templo?
–Desde el punto de vista judío, todos los rabinos admiten que el Monte del Templo es el lugar más sagrado, y eso es exactamente lo que causó la gran controversia. La santidad del sitio requiere que mantengamos una distancia muy estricta. Por lo tanto, cuanto más consciente seas de la santidad del lugar, más ansiedad y asombro sentirás. Por este motivo, también se formó una posición judía-tradicional-halájica de extrema precaución para tomar distancia del sitio, de la plaza del Monte del Templo, o más precisamente, de la plaza en la que se encontraba el Templo.
"La posición del Gran Rabinato es que está prohibido ascender al Monte, pero ellos no crearon la prohibición, sino que la mantienen. Incluso después de la ocupación del Monte del Templo, los rabinos más importantes se reunieron entonces y anunciaron inequívocamente que la distancia del Monte del Templo debía sostenerse. No obstante, el sitio continúa siendo un lugar de culto islámico", agrega.
–Y en la práctica hay grupos que suben, usted mismo cree que deberían hacerlo.
–El gran debate de las últimas décadas comenzó después de la Guerra de los Seis Días. Podías encontrar a los 'leales al Monte del Templo', judíos como Gershon Salmon, que predicaban el ascenso al Monte. En las últimas décadas, se han unido a grupos mucho más grandes y amplios, principalmente alrededor de rabinos del mundo nacional-religioso, pero no solamente a ellos.
“Referirse con indiferencia al regalo histórico”
El rabino Giser afirma que "hoy en día también hay gente del mundo ultraortodoxo que asciende al Monte del Templo. El cambio ocurrió después de la intervención del rabino Goren por la accesibilidad legal y halájica al Monte del Templo, y a través de muchos estudios demostró que sabemos cómo tener cuidado; cuál es el sector al que está prohibido ingresar y a cuál está permitido".
"Por otro lado, incluso aquellos que piensan que conocen el área prohibida pueden afirmar que el público en general no lo sabe, y que irán a lugares que se consideran muy serios halájicamente. Es como si estuviéramos luchando por la observancia del shabat no solo a nivel personal sino también en la esfera pública. Por lo tanto, una gran parte del debate es político, que llama a tener un amplio sentido de responsabilidad, para que nadie viole ninguna prohibición".
Rabino Avi Giser.Rabino Avi Giser.
Rabino Avi Giser.
(Mark Naiman/Oficina de Prensa del Gobierno de Israel)
–Entonces, si en la práctica está permitido ascender sólo a los lugares menos sagrados que bordean el Monte del Templo, ¿cuál es el punto de visitar el sitio?
–Algunos opositores hacen la misma pregunta. Los que suben al Monte piensan que tiene un gran valor. Está relacionado con la santidad del lugar; con la fe y una creencia mística. Es decir, cuanto más mostremos deseo y pasión por un lugar que es el corazón de la santidad judía, las puertas del cielo se abrirán. Alejarse de este regalo histórico, que consiste en la soberanía israelí sobre el Monte del Templo, es algo que no ha sucedido desde la destrucción del Templo.
"El ascenso al Monte del Templo también satisface la necesidad de cada creyente para contemplar la hermosura de Dios. Por supuesto no dentro de su Templo, sino en los alrededores. De modo que tengo derecho a ir 'a los patios de la Casa del Señor", añade.
–¿Es también una posición política?
–También está combinado con una cosmovisión política. Los que ascienden al Monte creen que de ese modo establecen la soberanía judía en el Monte del Templo. En el gran drama de Camp David, las cosas se hicieron añicos debido al Monte del Templo. Ehud Barak reiteró que no renunciaríamos a los lugares santos de Israel. Muchos creen, y yo estoy entre ellos, que el hecho de que pongamos el Monte del Templo sobre la mesa es un gran logro, que de otra manera, durante las discusiones políticas, el Monte del Templo también habría sido estipulado en las negociaciones como algo a lo que estaríamos dispuestos a renunciar. Sí, no siempre es agradable subir el Monte del Templo debido a la actitud musulmana e incluso internacional. Pero si mostramos presencia, no podemos olvidar el Monte del Templo ni por un momento".
–¿Qué siente cuando sube al Monte del Templo?
–Un sentimiento de gran júbilo y entusiasmo. No subo a menudo al Monte del Templo. La cantidad de veces que lo hice se pueden contar con una mano. Pero el mismo ascenso me llena de gran entusiasmo, gran gratitud y un sentimiento histórico de que gané y el pueblo judío ganó.
No existe una tradición clara y continua en cuanto a la ubicación exacta del Templo en el Monte del Templo.No existe una tradición clara y continua en cuanto a la ubicación exacta del Templo en el Monte del Templo.
No existe una tradición clara y continua en cuanto a la ubicación exacta del Templo en el Monte del Templo.
"Por otro lado, me abstuve de ascender durante los períodos en que la visita de los judíos provocaba gritos y peleas que son verdaderamente una profanación de la santidad. Gracias a Dios, estas situaciones cambiaron por completo después de que el Estado de Israel tomara medidas para calmar los ánimos. El ascenso hoy se hace en silencio y con mucha emoción", dice.
–Entonces, ¿la halajá se está apartando a expensas de la política y la percepción ideológica?
–Este es un argumento conocido, pero me parece que en cada punto de inflexión histórico hubo un grupo que se mantuvo fiel a los patrones tradicionales y conservadores, mientras que otro grupo dio un paso adelante audazmente. Entonces hay audacia e innovación, ciertamente hay una mezcla de posiciones políticas, pero éstas son posturas de tipo sionista que deben tenerse en cuenta: devoción por la tierra, por el Monte y por el Templo; todas éstas son posiciones políticas puras, y la gente paga el precio. Recordemos que esto no es un capricho. Los rabinos que ascienden al Monte del Templo también tienen posiciones halájicas sólidas, incluso si consisten en una postura minoritaria frente a la mayoría.
–¿Y la vida humana?
–Realmente creo que éstos son los equilibrios que hay que tener en cuenta, el tipo de equilibrios que nos acompañaron desde nuestra inmigración y el deseo de establecer un Estado. Al menos al principio fue una especie de desafío para millones de musulmanes. En todas partes luchamos por la legitimidad de nuestra existencia, y no se tendrá en cuenta cuánta sangre se derramó desde el comienzo del sionismo, en el asentamiento en Judea y Samaria o en la Tumba de los Patriarcas. Debe haber una persona con discreción que no busque un conflicto sangriento.
"La mayoría de los que suben al Monte exigen paz y respeto a la oración, tanto de judíos como de musulmanes, y no buscan interrumpir el rezo de otra persona religiosa. Por el contrario, el Monte del Templo tuvo que conectar a los siervos del Dios único en el sentido monoteísta. 'Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos'. ​​Hay muchos versículos que se refieren al Templo como la casa mundial de santidad", asevera.
–¿Una visión utópica de oraciones conjuntas de rabinos y clérigos musulmanes en el Monte?
"Es una visión utópica, pero no más allá de los límites de la imaginación. El Monte del Templo también es un milagro. El tercer sitio islámico más importante, la Mezquita Al-Aqsa, está ciertamente fuera del ámbito de la santidad. La Cúpula de la Roca no es una mezquita. Los dos sueños no se contradicen entre sí. Por lo tanto, definitivamente puedo imaginar una oración conjunta. No quiero orar en la Mezquita Al-Aqsa, así que ¿por qué no apoyar la oración judía en el área de la Cúpula de la Roca?, sostiene.
"Aún no es apropiado"
En el otro lado de la ideología se encuentra el rabino David Stav, rabino de Shoham y presidente de la Asociación Rabínica Tzohar. “Allí se le prometió a Abraham que Dios se le revelaría regularmente. Es el lugar de conexión entre el cielo y la tierra, entre Dios y el hombre. Así que eso es lo que siento por este lugar", manifiesta.
"Cuando hablamos sobre la cuestión de qué se debe hacer con el Monte del Templo, generalmente se traduce en cuestiones políticas, a quién pertenece, y a asuntos religiosos, es decir, si el Templo debe construirse o si se debe permitir orar allí", agrega.
Rabino David Stav.Rabino David Stav.
Rabino David Stav.
(Reuven Kapuscinski)
El rabino David Stav cree que el Monte del Templo es un símbolo y ejemplo de discriminación religiosa entre judíos y musulmanes y, sin embargo, se opone firmemente a subir. "La discriminación entre judíos y árabes se expresa abiertamente hoy, cuando a los judíos no se les permite rezar en el Monte del Templo. Esta es una grave violación de la libertad de culto", explica. "No puede ser que un judío no pueda rezar en el lugar más sagrado para el pueblo judío, y la Corte Suprema busca razones para continuar con esta injusticia y discriminación", afirma.
"Por otro lado, creo que no está bien que los judíos suban al Monte del Templo y recen allí. En eso pienso como la mayoría de los rabinos ultraortodoxos. No es apropiado aún, y para que eso suceda, nuestro código moral debe estar en otra parte, y nuestra justicia social debe estar en otra parte. Hay cosas que solucionar antes de rezar en el Monte del Templo o en la estructura del Templo, por lo que a este respecto vivo en una dualidad: por un lado, creo que es un error que el Tribunal Supremo no permita que los judíos oren en el Monte del Templo y, por otro lado, creo que está mal rezar allí. La idea de que es posible promover el Monte del Templo antes de construir al pueblo de Israel es una idea infantil que no puede sostenerse", señala Stav.
–¿Por qué este tema se ha vuelto tan volátil?
–Primero y principal porque estamos tocando el asunto más sensible que existe en el mundo. El libro de Samuel explica que el Arca de la Alianza fue capturada por los filisteos, y luego los habitantes de Beit Shemesh no le mostraron respeto cuando regresó, y por eso se desató una epidemia allí. Este es el lugar más sensible religiosa y espiritualmente. La volatilidad política es sólo una expresión de volatilidad espiritual.
–Algunos políticos piensan lo contrario, que es un asunto político y que la excusa es religiosa.
–Es cierto, uno puede ver la historia de los túneles del Muro de los Lamentos durante el primer mandato de Netanyahu, y el derramamiento de sangre que siguió. Si “ganamos” e intentamos construir un templo en el Monte del Templo o una sinagoga, no resolverá nuestros desafíos sociales. Ya en la época del Templo, los profetas dijeron: 'A las palabras engañosas, di: el Templo del Señor es el Templo del Señor’. La gente pensó que debido a que sacrificarían más animales y adorarían a Dios, los eximiría de corregir sus acciones frente a sus esposas, hijos o amigos. Ya hemos estado allí y estoy muy ansioso por eso. Aprecio su devoción al Templo en su deseo de establecer el centro espiritual, pero me temo que desconocen los costos sociales y espirituales que pagamos por este deseo".
–¿Y qué sucede con el asunto religioso-halájico?
–Si el Gran Rabinato hubiera dicho que los judíos tenían derecho a rezar en el Monte, los árabes lo habrían aceptado, aunque no sin protestar. En la Tumba de los Patriarcas se reza en relativa convivencia. Las instituciones oficiales se rindieron, entonces no puedes esperar que los árabes sean más justos que nosotros.
"Esta no es una pregunta halájica, sino espiritual. Creo que la decisión del Gran Rabinato es parte de la prueba de que Dios no nos quiere en el Monte. Una cosa está clara para mí: durante muchos siglos, la mayoría de los grandes hombres de Israel estaban en contra de la inmigración a Israel. El exilio fue una expresión del castigo de que no merecíamos esta tierra. Según mi punto de vista, la resistencia de ahora es una manifestación de que no merecemos el Monte del Templo. Son un jugador en el campo, son la herramienta a través de la cual Dios permite al Tribunal Supremo impedir la oración y dañar la libertad de culto”.
–¿Dónde cree que se ubica el público en toda esta interminable controversia?
–El público es una definición muy amplia. Existe el tradicionalista, el religioso y el ultraortodoxo, y existe además el público secular. Este último en su mayoría no se conecta con el Monte del Templo, y dudo de su conexión con el Muro de los Lamentos. El número de judíos seculares que visita el Muro de los Lamentos no es alto. Y si no hubiera ceremonias de juramentación en el Ejército ni patrullas militares, dudo que hubieran ido allí.
"Para el público religioso que no comprende esta historia en profundidad, hay una renuencia a participar en ella. Vamos al Muro de los Lamentos, no al Monte del Templo. De nuevo generalizo, porque en el último año ha habido miles de judíos en el Monte. Si preguntara qué significa el concepto 'Muro de los Lamentos' a un judío, respondería que es la destrucción del Templo. El Monte del Templo es el Templo que se construirá. Y esto es lo que refleja correctamente la actitud ambivalente del público religioso y ultraortodoxo hacia el Monte del Templo y el Muro de los Lamentos: hoy estoy en ruinas y en el futuro llegará la redención", sostiene.
–¿El conflicto judío-árabe alrededor del lugar también tiene un aspecto religioso?
–Sobre este tema soy un gran seguidor del difunto rabino Menachem Froman. Durante años nos han dicho que el conflicto es político y territorial. Me niego a comprar ese argumento. Para mí, éste es un conflicto religioso. Mientras no se resuelva el conflicto religioso, el político no se solucionará. También creo que la religión puede provocar mucho desorden y odio, pero también tiene muchas soluciones creativas. Creo que hubo una guerra política en la Tierra de Israel, pero la raíz de la guerra está en el Monte del Templo, en la santidad. Si los líderes espirituales pueden sentarse juntos para intentar resolver el asunto, la bendición llegará al mundo entero. Esas son mis creencias religiosas y políticas.
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