Naomi (alias).
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Gil Nechushtan
Despensa vacía con alimentos enlatados, una foto típica de las familias israelíes que pasan inseguridad alimentaria.

Informe: una de cada cinco familias israelíes sufre inseguridad alimentaria

El reporte anual de Latet, publicado en vísperas de las fiestas judías, revela que más de un millón de niños no tienen acceso a una alimentación saludable. El director de la ONG asegura que el gobierno empezó a tomar medidas, pero todavía está lejos de resolver el problema.

Hadar Gil-Ad |
Published: 19.09.22, 11:50
Una de cada cinco familias israelíes se enfrenta a la inseguridad alimentaria, es decir, a no tener acceso físico y económico a suficientes alimentos en todo momento, según un informe publicado este lunes por la mayor ONG israelí de lucha contra la pobreza.
Según el documento anual de la organización Latet, publicado en vísperas de las Altas Fiestas Judías, 680.475 familias israelíes sufren esta problemática. De esa cifra, 312.825 familias enfrentan a una inseguridad alimentaria "grave".
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Despensa vacía con alimentos enlatados, una foto típica de las familias israelíes que pasan inseguridad alimentaria.
Despensa vacía con alimentos enlatados, una foto típica de las familias israelíes que pasan inseguridad alimentaria.
Despensa vacía con alimentos enlatados, una foto típica de las familias israelíes que pasan inseguridad alimentaria.
(Ynet)
Según el documento anual de la organización Latet, publicado en vísperas de las Altas Fiestas Judías, 680.475 familias israelíes sufren inseguridad alimentaria
Shiran, madre de cuatro hijos y residente en el norte de Israel, afirma que las Altas Fiestas judías, un periodo que debe caracterizarse por la alegría, es para ella un motivo de preocupación. "Estamos a una semana de Rosh Hashana y, por ahora, no estoy segura de cómo lo superaremos", comentó.
Esta mujer sufrió un accidente de tráfico en 2021 y no trabaja desde entonces, lo que perjudicó gravemente su situación económica. "Es muy difícil para mí, no recibo mucha ayuda. El sistema de bienestar social nos envía a un centro de donación, que nos ayuda. Sin ellos, no habríamos podido comprar comida. El precio de la vida pasa factura. Los precios subieron mucho", agregó.
También explicó que las fiestas son un reto aún mayor para ella y su familia.
"Es una época difícil. Los niños se quedan en casa, lo que significa más comida y más facturas que pagar. Me gustaría que comieran más sano, pero no puedo permitírmelo; lo importante es que haya algo que darles", afirmó.
Latet, la ONG encargada del informe, subraya que más de un millón de niños se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria en Israel. El número total de personas que se enfrentan a esta problemática en 2022 en Israel es de más de dos millones, una cifra similar a la registrada el año anterior.
"No se puede ignorar una realidad en la que más de un millón de niños se enfrentan a la inseguridad alimentaria"
Eran Weintrob, director de Latet
"No se puede ignorar una realidad en la que más de un millón de niños se enfrentan a la inseguridad alimentaria", sostuvo Eran Weintrob, director de la fundación Latet. "La subida de precios de los alimentos, bienes de consumo y la electricidad, junto con el aumento de los tipos de interés del mercado, están contribuyendo a debilitar aún más a las personas desfavorecidas", remarcó.
Y añadió: "Sin una respuesta adecuada al aumento del costo de la vida, y un plan de acción estatal para reducir todos los índices de pobreza, creemos que la situación no hará más que empeorar, y más familias podrían enfrentarse a dificultades financieras en el futuro".
El Ministerio de Trabajo, Asuntos Sociales y Servicios Sociales anunció hace meses que ampliará un proyecto de lucha contra la inseguridad alimentaria a otras 20.000 familias. El proyecto incluirá a un total de 40.000 familias, lo que aún está lejos del objetivo previsto.
"El gobierno actual abordó el tema parcialmente cuando asignó 46 millones de shekels del presupuesto nacional para combatir el problema", dijo Weintrob. "Sin embargo, sigue siendo una suma pequeña. Hacen falta otros 4.000 millones de shekels, y es función del gobierno resolverlo", agregó.
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Naomi (alias).
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(Gil Nechushtan)
El Ministerio de Trabajo, Asuntos Sociales y Servicios Sociales anunció hace meses que ampliará un proyecto de lucha contra la inseguridad alimentaria a otras 20.000 familias. El proyecto incluirá a un total de 40.000 familias, lo que aún está lejos del objetivo previsto
Naomi (alias), es una superviviente del Holocausto de 78 años, que también se enfrenta a la inseguridad alimentaria. "Trabaje toda mi vida", recordó. "No era una persona que se quedara sentada en casa, esperando ayuda. Desde que tuve un derrame cerebral, mi memoria y mis piernas no funcionan bien. Hoy casi no salgo de casa y recibo ayuda del Instituto Nacional del Seguro", sumó a su relato.
Según Naomi, "nunca imaginé que tendría que pedir ayuda a la gente a mi edad. No me gusta pedir ayuda a mis hijos. No quiero agobiarlos después de haber trabajado tantos años, tienen sus propias familias, así que me conformo con poco. Me encantaban los días de fiesta, pero ahora me quedo en casa".
Meital también se enfrenta a una difícil rutina diaria, que dice que siempre se hace más dura en torno a las fiestas. "Mi marido está muy enfermo. Se queda en casa, en silla de ruedas, conectado a un tanque de oxígeno, y yo lo cuido todo el día. No puedo mantener un trabajo así. Necesita ayuda para bañarse, comer y vestirse; no es fácil", planteó.
Y añadió: "Recibimos ayuda para el alquiler y las prestaciones de vejez del Instituto Nacional de Seguros, pero no es suficiente. Mi marido toma 18 tipos diferentes de pastillas al día, y no todas están cubiertas por el seguro. Gastamos mucho en facturas de agua y electricidad. Nos quedamos sin nada después de pagarlas".
"Cada día es como una guerra", comentó Meital. "Las prestaciones no se corresponden con el coste de la vida. No es una situación sencilla, me gustaría salir a trabajar, pero no puedo dejarlo. A duras penas aguantamos gracias a las donaciones, pero hay días en los que no tenemos comida y pasamos hambre. Sin un trozo de pan ni leche para el café", sumó.
"No me gustan las vacaciones porque todo se vuelve difícil económicamente durante ese periodo. No sé cómo vamos a pasarlas. El año pasado lo celebramos solos, a diferencia de cómo se hace en las familias normales", cerró Meital, visiblemente angustiada.
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