Los niños de la familia palestina Gharib con una de las barreras de fondo.
Los niños de la familia palestina Gharib con una de las barreras de fondo.
Menahem Kahana/AFP
Saadat Sabri Gharib y su familia entre las vallas del ejército israelí.

Palestinos temen vivir en asentamientos israelíes pero rechazan soluciones alternativas

La familia Gharib dice que tienen que atravesar una valla de seguridad y tropas de patrulla para llegar a su hogar aislado en Cisjordania, donde sostienen que los niños viven con miedo, pero rechazan las ofertas de dinero u otras tierras de los residentes de asentamientos.

AFP, Ynet - Adaptado por Adrián Olstein |
Published: 01.08.22, 11:48
Una cerca metálica de ocho metros de altura rodea la casa de la familia Gharib en Cisjordania. Para llegar a ella deben atravesar una puerta controlada a distancia por las fuerzas de seguridad israelíes.
Desde que Israel controla el territorio, tras la Guerra de los Seis Días de 1967, se ha establecido un asentamiento judío en las tierras circundantes reclamadas por la familia, dejándolos aislados en su casa de una sola planta en las afueras de la aldea palestina de Beit Ijza.
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Saadat Sabri Gharib y su familia entre las vallas del ejército israelí.
Saadat Sabri Gharib y su familia entre las vallas del ejército israelí.
Saadat Sabri Gharib y su familia entre las vallas del ejército israelí.
(Menahem Kahana/AFP)
"No sé cuándo terminará esto", suspiró Sa'adat Gharib. "Nadie sabe el dolor que están sufriendo mis hijos".
Durante años, la casa familiar se encontraba rodeada de tierras de cultivo, pero ahora quedó detrás de una puerta amarilla, controlada por soldados israelíes, que también patrullan un puente angosto con vista a la cerca de ocho metros.
"Durante estos años hemos tenido una vida difícil", contó Gharib, de 40 años, que trabaja para la Autoridad Palestina en la cercana Ramallah.
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Vista aérea de la casa de la familia palestina Gharib.
Vista aérea de la casa de la familia palestina Gharib.
Vista aérea de la casa de la familia palestina Gharib.
(Menahem Kahana/AFP)
Cuando Gharib era niño, el asentamiento judío de Givon Hahadasha se construyó en parte en un terreno que, según él, pertenecía a su familia.
Décadas después, la alta valla separa la casa Gharib de las casas y jardines de techo rojo de los israelíes. A pocos metros se ha colocado un espacio comunal para los pobladores, con un tobogán para niños.
Los asentamientos son considerados ilegales por la mayor parte de la comunidad internacional, un juicio que Israel rechaza.
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Los niños de la familia palestina Gharib con una de las barreras de fondo.
Los niños de la familia palestina Gharib con una de las barreras de fondo.
Los niños de la familia palestina Gharib con una de las barreras de fondo.
(Menahem Kahana/AFP)
La familia Gharib ha librado numerosas batallas legales en los tribunales israelíes y en 2012 ganó el derecho a una pequeña franja de la tierra que reclaman.
"Los colonos construyeron un estacionamiento y un parque, y hemos necesitado de las fuerzas de seguridad para implementar (la decisión) y recuperarlo", dijo Gharib.
La puerta amarilla que conduce a la casa se instaló en 2008 y en un momento la familia tuvo que empezar a mostrar sus identificaciones a las cámaras de seguridad para cruzar el umbral.
Avi Zipory, un residente del asentamiento, afirmó que "dos tribunales decidieron por unanimidad que el área y su casa están dentro de tierra judía".
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Vista aérea de la casa de la familia palestina Gharib.
Vista aérea de la casa de la familia palestina Gharib.
Vista aérea de la casa de la familia palestina Gharib.
(Menahem Kahana/AFP)
"No queríamos destruir su casa. Él no está dispuesto a aceptar ningún plan alternativo, ni siquiera otros terrenos sumado a mucho dinero, por eso tuvimos que continuar con este muro de separación", señaló.
"Dos tribunales decidieron por unanimidad que el área y su casa están dentro de tierra judía"
Avi Zipory, residente del asentamiento
Gharib ha colgado lonas azules para evitar que se vea desde su casa al asentamiento de Givon Hahadasha. “Para que los niños puedan jugar sin que los colonos los molesten ni los atemoricen”, explicó.
Gharib dijo que la situación ha afectado a sus hijos, particularmente cuando hay enfrentamientos entre las fuerzas palestinas e israelíes en las cercanías. "Mi hija no pudo dormir en toda la noche, durante cinco horas, y tenía miedo de las fuerzas de seguridad que estaban apostadas en la puerta de la casa", dijo Gharib, recordando un incidente.
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Los niños de la familia palestina Gharib juegan entre las vallas.
Los niños de la familia palestina Gharib juegan entre las vallas.
Los niños de la familia palestina Gharib juegan entre las vallas.
(Menahem Kahana/AFP)
A pesar de las dificultades, todavía se esfuerza por cosechar los olivos de la familia. Para hacerlo tiene que coordinar con las fuerzas de seguridad israelíes y tomar una ruta díficil a través de la vecina aldea palestina de Bayt Duqu. Una vez allí, Gharib contó que debe esperar "una o dos horas" para que los soldados abran otra puerta.
Gharib sigue decidido a quedarse en su tierra: "Esta es nuestra tierra que mi padre heredó de mi abuelo. No se la venderemos a nadie ni por todo el dinero del mundo".
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