La ministra de Aliá e Integración, Pnina Tamano-Shata
Pnina Tamano-Shata, ministra de Inmigración y Absorción de Israel.
Yariv Katz
Nuevos inmigrantes aterrizando en Israel.

Cada vez menos inmigrantes de la ex Unión Soviética son judíos

Datos oficiales indican que en 1990 el 93% de estos inmigrantes eran judíos según la halajá, y que para 2020 esa tasa bajó al 28%. La elegibilidad de nietos de judíos que establece la Ley de Retorno es puesta en discusión en la probable coalición del próximo gobierno.

Kobi Nachshoni - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 18.11.22, 08:28
La Oficina Central de Estadísticas de Israel revela que en el año 2020 el 72% de los inmigrantes que llegaron desde países de la ex Unión Soviética lo hicieron como descendientes de judíos, elegibles según la Ley de Retorno, pero no son judíos según la ley religiosa.
El dato se difundió en el contexto de la intención de modificar la ley inmigratoria israelí de parte de líderes de partidos de derecha que probablemente integrarán la próxima coalición de gobierno. La Ley del Retorno vigente otorga derechos de inmigración a hijos y nietos de judíos; mientras que la halajá, la ley religiosa, reconoce como judíos a los hijos de madre judía o a los conversos según los ritos religiosos.
Un informe del Centro de Investigación e Información de la Knesset recolectó los datos oficiales proporcionados en las últimas tres décadas y revela una disminución constante en el porcentaje de judíos entre los inmigrantes de la ex Unión Soviética. La tasa bajó desde un 93% de inmigración judía en 1990 a el 28% de 2020.
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Inmigrantes judíos haciendo aliá
Inmigrantes judíos haciendo aliá
Nuevos inmigrantes aterrizando en Israel.
(AFP)
En total, durante ese período de 30 años emigraron a Israel desde esa región 1.124.822 personas, de las cuales un 64% son judíos según los parámetros de la ley religiosa: hijo de madre judía o convertido según la halajá. El número de inmigrantes no judíos de estos países es de 402.797, pero sumando a sus descendientes nacidos en Israel y restando a fallecidos o que se fueron del país, la cantidad de inmigrantes de la ex Unión Soviética que la halajá no reconoce como judíos trepa al medio millón de ciudadanos.
Nathaniel Fischer, investigador de temas de inmigración y conversión al judaísmo sobre el que se basa el informe oficial, explicó que esta tendencia constante en la disminución del porcentaje de inmigrantes judíos se debe a la disminución de la cantidad de judíos que viven en los países de la antigua Unión Soviética.
La Ley del Retorno vigente otorga derechos de inmigración a hijos y nietos de judíos; mientras que la halajá, la ley religiosa, reconoce como judíos a los hijos de madre judía o a los conversos según los ritos religiosos.
“La mayoría de los judíos ya se mudó a Israel, y una minoría a otros países como Estados Unidos o Alemania. Con el paso del tiempo se configuró una realidad en la que la mayoría del potencial para la inmigración a Israel desde los países de la ex Unión Soviéica son descendientes de judíos”, describió.
Fischer remarcó que la Ley de Retorno, que otorga derechos de inmigración a hijos y nietos de judíos, “en la práctica otorga derechos a tres generaciones y media, porque los bisnietos de judíos también tienen derecho a emigrar junto a sus padres para no separar a las familias”.
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Olim Ucrania Israel
Olim Ucrania Israel
Inmigrantes ucranianos en Israel.
(Sivan Hilaie)
Para el investigador estos datos configuran una “realidad inquietante” ya que la Ley de Retorno dejó de cumplir su rol histórico de fomentar la inmigración judía a Israel. Según él, se deben evaluar caminos para revertir la situación, inclusive una modificación de la ley, aunque sin afectar los derechos de los inmigrantes no judíos que ya se asentaron en el país: “Son parte de la extensa familia judía, gente que se asentó y contribuyó al país, por lo que se debe hacer todo lo posible, dentro de los límites de la halajá, para aumentar el número de conversiones al judaísmo dentro de Israel”, opinó.
“Por un lado se debe reducir la inmigración no judía, y por el otro abrir las puertas de la conversión. Es la manera correcta de preservar la inmigración judía y respetar a nuestros familiares no judíos”, resumió Fischer.
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