Toque de queda en Basora.
Toque de queda en Basora.
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Toque de queda en Amman

El coronavirus refuerza el autoritarismo en Medio Oriente y norte de África

Los derechos humanos, maltratados ya en Medio Oriente y norte de África, se ven aún más fragilizados por las drásticas medidas tomadas para hacer frente a la epidemia del coronavirus.

AFP |
Published: 29.03.20 , 09:36
Los derechos humanos, maltratados ya en Medio Oriente y norte de África, se ven aún más fragilizados por las drásticas medidas tomadas para hacer frente a la epidemia del coronavirus.
Ante la pandemia, cerca de la mitad de la humanidad está confinada y a veces estrechamente vigilada.
Toque de queda en Amman Toque de queda en Amman
Toque de queda en Amman
(EPA)
La población apoya mayoritariamente las medidas adoptadas, aunque algunas voces se elevan para advertir sobre sus repercusiones en los derechos humanos.
Esta preocupación vale particularmente para Medio Oriente y África del norte (MENA), donde más precarios son esos derechos, numerosos los regímenes autoritarios y escasos los contrapoderes democráticos.
En varios de esos países, contrastan las imágenes de avenidas vacías recorridas por vehículos militares encargados de hacer respetar los confinamientos, con las de los movimientos populares que, en 2019, provocaron la caída de gobiernos y jefes de Estado en Argelia, Irak, Líbano o Sudán.
Hasta ahora se han registrado oficialmente 42.000 casos de COVID-19 y 2.600 fallecimientos en la región MENA, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que exhortó a las autoridades a adoptar drásticas medidas contra la epidemia y a ser transparentes.
La primera parte del mensaje parece haber sido mejor comprendido que la segunda.
Las calles vacias cuando comienza el toque de queda en Bagdad, Irak Las calles vacias cuando comienza el toque de queda en Bagdad, Irak
Las calles vacias cuando comienza el toque de queda en Bagdad, Irak
(AFP)
Ejército en la calle
En Jordania, el rey Abdalá firmó un decreto que otorga poderes excepcionales al gobierno. Los blindados han sido desplegados en las calles, y centenares de personas detenidas por no respetar el toque de queda.
En Marruecos el ejército también hizo su aparición en Rabat para garantizar sin miramientos el respeto al "estado de urgencia sanitaria".
"La gente pide más orden (...). Asistimos a una gran operación para relegitimar políticamente (...) el rol del Estado en tiempos de coronavirus", estima un periodista marroquí que requiere el anonimato.
En al Aeropuerto de Nepal, guiía y turistas esperan para registrarse en un vuelo en medio del bloqueo. En al Aeropuerto de Nepal, guiía y turistas esperan para registrarse en un vuelo en medio del bloqueo.
En al Aeropuerto de Nepal, guiía y turistas esperan para registrarse en un vuelo en medio del bloqueo.
(AFP)
Máquina judicial
En Argelia, un año después del inicio de un inédito movimiento de protesta popular, la emergencia de la pandemia ha puesto fin –¿temporalmente?– a las manifestaciones semanales, pero no a la maquinaria judicial, según temen las ONGs.
"El Hirak (movimiento argelino de protesta) ha suspendido su movilización debido al coronavirus pero el gobierno no ha suspendido su represión" afirma en Twitter el director adjunto para la región MENA de Human Rights Watch (HRW), Eric Goldstein.
El movimiento de protesta Cambien en Líbano es víctima colateral del virus: tras meses de movilización, los campamentos instalados en el centro de Beirut han sido desmantelados por la policía en la noche del viernes al sábado.
La situación en Túnez, joven y frágil democracia, genera interrogantes, pues el país es también un antiguo Estado policial cuyas fuerzas de seguridad han sido poco reformadas.
La Liga Tunecina de Derechos Humanos (LTDH) pidió aclaraciones sobre las medidas de confinamiento, para limitar acciones arbitrarias, tras la denuncia en internet de duras intervenciones policiales contra personas que alegaron salir con motivos justificados a la calle.
Presos de conciencia
En Egipto, un país desprovisto de prensa y de una Justicia independientes, las familias de presos de conciencia han alertado ante la posible irrupción del virus en las atestadas prisiones del país, de muy escasa higiene.
Según las ONG, Egipto tiene unos 60.000 presos políticos. Amnistía Internacional ha pedido la liberación "inmediata e incondicional" de los detenidos de opinión, pero solamente 15 disidentes políticos han sido liberados.
En el Golfo, varias ONG también han instado a liberar a defensores de derechos humanos, como Ahmed Mansour en los Emiratos, o Nabil Rajab en Bahréin. Según HRW las cárceles están superpobladas, y en ellas reina la insalubridad y un acceso limitado a los cuidados médicos.
"Ante la pandemia ¿no es acaso momento para liberar a los presos de opinión?" se interrogó en Twitter el militante kuwaití Anwar al-Rashid.

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