Sala de coronavirus en el Centro Médico Sheba.
Sala de coronavirus en el Centro Médico Sheba.
AFP
Sala de coronavirus en el Centro Médico Sheba.

Netanyahu debe irse a casa. Israel necesita elecciones ahora mismo

Opinión: El país debe realizar una votación rápida para poner fin al manejo peligroso e incompetente de la pandemia por parte del primer ministro y salvarse de la catástrofe nacional total a la que nos conduce con sus políticas.

Haim Ramon - Adaptado por Rubén Pereyra |
Published: 16.10.20 , 16:24
Imagínese que una mañana brillante un país ficticio se ve acosado por una ola masiva de accidentes automovilísticos mortales, matando a miles e hiriendo a cientos de personas.
Nadie puede entender la causa de este extraño fenómeno y, en respuesta, el gobierno ordena detener por completo la conducción.
El daño económico y social es inconmensurable. El público está muerto de miedo mientras los accidentes automovilísticos se reducen a cero.
Sala de coronavirus en el Centro Médico Sheba. Sala de coronavirus en el Centro Médico Sheba.
Sala de coronavirus en el Centro Médico Sheba.
(AFP)
El primer ministro de esta nación ficticia aparece en la televisión y declara con orgullo: "Hemos vencido la plaga de accidentes automovilísticos. Conduce con seguridad, tus llaves están en el encendido".
En poco tiempo, los accidentes se reanudan. Posteriormente, se supo que todas las víctimas mortales fueron personas mayores de 24 años, quienes sufrieron graves problemas de visión.
Todo el mundo se da cuenta de que si el gobierno sólo hubiera impedido que conduzcan aquellos que eran propensos a estos accidentes, el problema se habría resuelto. Pero el primer ministro nuevamente ordena a todos los conductores que se salgan de la carretera, independientemente de su edad.
Este es el proceso de toma de decisiones bajo el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel.
(GPO)
Decisiones ilógicas, fortuitas y políticamente motivadas, no basadas en datos, nos han llevado al precipicio del desastre para nuestra salud, economía, sociedad y sistema educativo. Netanyahu está utilizando datos distorsionados y el resultado es una crisis pública de confianza en el gobierno que no se veía desde el final de la Guerra de Yom Kippur de 1973.
Los altos costos económicos y de salud generados por las políticas fallidas de Netanyahu serán pagados durante décadas por millones de israelíes llevados al pánico por la negligencia de su administración. Es por eso que más de 600 médicos israelíes pusieron sus nombres en una carta firmada por más de 11.000 médicos y científicos de todo el mundo, pidiendo que "todos los esfuerzos y recursos se concentren en proteger sólo a los ancianos y los propensos a enfermedades".
En otras palabras, es mucho mejor poner en cuarentena a un grupo de alto riesgo que implementar un cierre desastroso para toda la población. Debe permitirse la reapertura del sistema educativo del país, deteniendo así la grave amenaza para el futuro de millones de niños, especialmente los de familias de bajos ingresos. También se debe permitir el funcionamiento de las instituciones comerciales y culturales, con una estricta aplicación del distanciamiento social y una prohibición de las reuniones masivas en espacios cerrados.
Un puesto de control policial en el asentamiento de Beitar Illit en Cisjordania durante el cierre. Un puesto de control policial en el asentamiento de Beitar Illit en Cisjordania durante el cierre.
Un puesto de control policial en el asentamiento de Beitar Illit en Cisjordania durante el cierre.
(Shalev Shalom )
Pero Netanyahu está impidiendo cualquier debate serio sobre las alternativas propuestas por la comunidad médica y científica. Muchos países bloquearon a su población durante la primera ola del coronavirus. Todos, excepto Israel, aprendieron la dura lección de que el cierre total es una total estupidez.
Ahora, cuando el mundo se encuentra en medio de una aparente segunda ola del virus, ningún otro líder mundial ha decidido encarcelar a su gente y evitar que viajen al extranjero. Y de alguna manera, incluso con Israel tomando la opción más radical, el único país que hace palidecer los fracasos de Netanyahu en comparación es Estados Unidos. El coronavirus ha dañado a la población menos que los pasos de Netanyahu para combatirlo. Netanyahu debe irse a casa, tal como lo hicieron Golda Meir y Moshe Dayan tras la guerra de Yom Kippur.
El discurso público debe centrarse en las consecuencias de sus políticas y no en su personalidad. Y quienes no creen en el poder de la papeleta para sacarlo del poder tienen una perspectiva tan absurda y antidemocrática como la de esos políticos que se aferran a sus escaños, advirtiendo que unas elecciones anticipadas dificultarían la batalla contra el coronavirus.
Una manifestación contra Netanyahu en Tel Aviv. Una manifestación contra Netanyahu en Tel Aviv.
Una manifestación contra Netanyahu en Tel Aviv.
(AFP)
Israel debe realizar elecciones para detener la incompetencia de Netanyahu frente a la pandemia. Esta votación será por la estrategia del país para superar la pandemia.
Otros temas, como el conflicto palestino y las reformas del sistema de justicia, deben esperar por ahora. Una elección anticipada cuesta menos de una semana de encierro y es minúscula en comparación con los beneficios de terminar con esta espiral descendente en la que nos ha sumido el primer ministro.
En tal elección, cada partido tendrá que presentar una estrategia alternativa para combatir la pandemia y reconstruir el país, si desean recuperar la confianza del público. Israel debe tener elecciones ahora, porque nuestra catástrofe nacional sólo se hace más grande con cada día que pasa.
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