La campaña del Likud es menos agresiva que las del años pasado

Los 200.000 votos no llegan solos

Opinión. En una campaña menos agresiva que otras, el Likud va en búsqueda de los votos que permitirían destrabar la paridad. En el entorno de Netanyahu son optimistas al respecto, pero desde 2015 el primer ministro no logra sacar un conejo de la galera.

Moran Azoulay |
Published: 10.02.20 , 19:45
La última semana parece haber sido alentadora para el Likud después de las controversias por el debate del Acuerdo del Siglo que impulsa Trump y la cuestión de la inmunidad de Netanyahu, el punto más critico de la campaña del primer ministro. Sin carteles exteriores, sin videos agresivos contra su oponente político, sin bombardeos en los medios, en la práctica ni existió la campaña electoral del Likud. De hecho fue al revés: en las últimas dos semanas los ministros y miembros de la Knesset del partido no brindaron entrevistas. Sus asesores pidieron cancelar las entrevistas agendadas. La voz de la agrupación no se escuchó en absoluto. Los actos de campaña de Netanyahu, dos por noche, son la única evidencia de que faltan pocos días para las elecciones. Pero debajo de la superficie la historia es completamente diferente: esta campaña se realiza con la misma intensidad que las últimas, con un esfuerzo por mantener al discurso de Netanyahu en su zona de confort y dirigido a un público en particular. Simplemente sin desperdicio de recursos ni energía.
Netanyahu elecciones LikudNetanyahu elecciones Likud
La campaña del Likud es menos agresiva que las del años pasado
(AFP)
En el entorno de Netanyahu consideran que esta vez se puede quebrar la paridad y que la victoria no es ciencia ficción. Según ellos, 200.000 votos son la diferencia entre la complicada actualidad y la situación óptima del día posterior a las elecciones. ¿Y por qué el optimismo? Porque calculan que el potencial del Likud entre aquellos que se identifican con Netanyahu pero no votaron es de 500.000 voluntades. Si consiguen llevar a las urnas a poco menos de la mitad, el resultado sería excelente. Sin embargo, un factor no lo tienen en cuenta: el análisis de los números puede ser exacto, pero los motivos de los que deciden no votar son más inciertos. En otras palabras: si el motivo de que los votantes no salgan de sus casas es el liderazgo del Likud y no la apatía política, entonces un año de agendas y discursos tampoco ayudaría. Si los derechistas que se quedan en sus hogares están disgustados por la idea de que el Estado está siendo dirigido por personas que luchan por su inocencia en la corte, las anexiones unilaterales tampoco ayudarían.
Netanyahu elecciones LikudNetanyahu elecciones Likud
Según el entorno de Netanyahu, si logra sumar 200.000 votos más el Likud podrá formar gobierno
(AFP)
Mucho se habló sobre las habilidades mágicas que acompañaron a Netanyahu durante su carrera política. Esas situaciones en las que, en el momento menos esperado, sacó un conejo de la galera que cambió el paisaje en el minuto 90. Pero desde las elecciones de 2015, cuando a último momento logró sacar de sus casas a muchos votantes bajo la advertencia de que "los árabes es están movilizando en masa hacia las urnas", nunca logró mejorar su situación. Y no es que no lo haya intentado. Si no logra algo que sacuda a todo el sistema político, Netanyahu deberá maniobrar entre dos escenarios malos: una nueva paridad o la despedida. O Ambas.
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