El presidente egipcio Anwar Sadat, el presidente estadounidense Jimmy Carter y el primer ministro Menachem, en la Casa Blanca para la firma del acuerdo de paz de 1979.

El plan de paz de Trump corre el riesgo de anular el tratado de Israel con Jordania

Análisis: el rechazo total del Reino Hachemita hacia la posible anexión israelí en Judea y Samaria no solo se debe a su violación del acuerdo de paz de 1994 sino también a su impacto directo en la estabilidad de su propia dinastía.

Daoud Kuttab – Adaptado por Alejo Sanzo |
Published: 22.05.20 , 16:15
Las primeras declaraciones públicas del nuevo canciller israelí sorprendieron a algunas personas con la guardia baja.
Gabi Ashkenazi describió el plan de paz en el Medio Oriente del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como una oportunidad "histórica" ​​para dar forma a las futuras fronteras de Israel.
El presidente egipcio Anwar Sadat, el presidente estadounidense Jimmy Carter y el primer ministro Menachem, en la Casa Blanca para la firma del acuerdo de paz de 1979. El presidente egipcio Anwar Sadat, el presidente estadounidense Jimmy Carter y el primer ministro Menachem, en la Casa Blanca para la firma del acuerdo de paz de 1979.
El presidente egipcio Anwar Sadat, el presidente estadounidense Jimmy Carter y el primer ministro Menachem, en la Casa Blanca para la firma del acuerdo de paz de 1979.
(AFP)
Afirmó que el proyecto, que prevé la anexión de Israel de aproximadamente el 30% de Judea y Samaria, "avanzará de manera responsable", al tiempo que destaca la necesidad de salvaguardar las alianzas del país con Egipto y Jordania.
Ashkenazi y otros pueden creer que pueden implementar el plan Trump y aun así mantener la paz con El Cairo y Ammán; pero eso es una ilusión.
La alianza de Israel con Egipto y Jordania se basa en una compensación.
El tratado de paz de 1979 entre Israel y Egipto debía ser seguido por un acuerdo final posterior con los palestinos. En ese momento, el Reino Hachemita demarcó específicamente el río Jordán como su futura frontera con Palestina.
Ayman Safadi, el canciller jordano, dejó muy claro que Ammán sólo acordó formalizar su frontera con Israel como parte del tratado de paz de 1994 luego de la firma de los Acuerdos de Oslo israelí-palestinos un año antes.
El último acuerdo y todas las demás resoluciones internacionales posteriores a junio de 1967 se basan en un principio importante, que se incluye en el preámbulo de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU: a saber, la "inadmisibilidad de adquirir tierras por la guerra".
El rey Abdullah y su hijo rezan en el antiguo enclave de cultivo israelí que regresó a Jordania. El rey Abdullah y su hijo rezan en el antiguo enclave de cultivo israelí que regresó a Jordania.
El rey Abdullah y su hijo rezan en el antiguo enclave de cultivo israelí que regresó a Jordania.
(Gentileza)
Israel tiene que aceptar que sus acuerdos de paz con Egipto, Jordania y la Organización de Liberación de Palestina se basan en ese entendimiento.
Cuando Egipto e Israel tuvieron un desacuerdo sobre un kilómetro cuadrado de tierra en Taba, el problema se resolvió mediante arbitraje internacional. Por su parte, Jordania acordó arrendar a Israel dos pequeños enclaves que serían utilizados por los agricultores israelíes durante 25 años.
Cuando transcurrió ese período, y después de haber informado a Israel un año antes de su vencimiento de que el contrato de arrendamiento no se renovaría, Amman pudo recuperar el control total sobre estas pequeñas franjas de tierra en 2019.
Por el contrario, cualquier intento de Israel de anexar unilateralmente, o "extender la soberanía" a los territorios palestinos que fueron capturados, desafía todo precedente, a pesar de lo que Ashkenazi tiene que decir. Si cada país más poderoso que su vecino buscara adquirir la tierra de este último, el mundo estaría sumido en el caos.
El asentamiento de Efrat en Judea y Samaria. El asentamiento de Efrat en Judea y Samaria.
El asentamiento de Efrat en Judea y Samaria.
(Ynet)
Algunos estados justifican su agresión con base en su propia interpretación única de la historia. Por ejemplo, Saddam Hussein siempre consideró a Kuwait como una parte integral de Irak. Después de la invasión iraquí en 1990, Hussein se refirió a Kuwait como la decimonovena provincia de Irak. Mientras tanto, Rusia ha afirmado que su anexión de Crimea fue apropiada dado que Ucrania era un antiguo satélite de la Unión Soviética.
Estas justificaciones modernas pueden resonar incluso más que los intentos de Israel de abogar por algún tipo de derecho divino en Judea y Samaria.
El rechazo total de Jordania de cualquier anexión israelí se basa no sólo en el hecho de que esto negaría uno de los pilares clave de su tratado de paz con Israel, sino también por el probable impacto directo sobre la estabilidad de la dinastía Hachemita.
El rey Abdullah II sólo pudo gobernar Jordania al equilibrar las necesidades de varias tribus con las de los jordanos y palestinos de Judea y Samaria, algunos de los cuales vivieron en Jordania antes de 1967, y también antes de 1948, aunque la mayoría llegaron como refugiados después de las grandes guerras con Israel de esos años.
Esta dinámica sensible ha sido posible a través de la distribución cuidadosa y reflexiva de empleos, poder y recursos. En su mayor parte, los jordanos de la Ribera Oriental se ganan la vida en la esfera pública o al unirse al aparato de seguridad, mientras que los de origen palestino trabajan principalmente en el sector privado.
Los palestinos protestan por el acuerdo de gas natural entre Israel y Amman.Los palestinos protestan por el acuerdo de gas natural entre Israel y Amman.
Los palestinos protestan por el acuerdo de gas natural entre Israel y Amman.
(AFP)
Con el tiempo, los matrimonios mixtos crearon familias formadas por ambas cohortes, y el difunto Rey Hussein fue lo suficientemente sabio como para insistir en otorgar derechos a todos los jordanos, independientemente de su procedencia.
Pero este acuerdo también depende de la capacidad de los palestinos en Judea y Samaria y la Franja de Gaza para crear su propio estado independiente y tener estrechas relaciones con sus vecinos, incluidos Israel, Jordania y el gran mundo árabe.
Esta fue la base de los diversos acuerdos forjados con Israel, así como de la Iniciativa de Paz Árabe de 2002 dirigida por Arabia Saudita, que fue aprobada por los líderes regionales y, posteriormente, por todos los miembros de la Organización de Cooperación Islámica.
Jordania ha insistido en que no se quedará de brazos cruzados si se cambia el statu quo de alguna manera, o si se viola el derecho internacional.
De hecho, retiró en octubre pasado a su embajador en Tel Aviv en modo de protesta por la detención de dos estudiantes jordanos sin que fueran acusados ​​formalmente. Si se implementa el plan de anexión, Amman ya ha puesto presión y actuará de una manera mucho más contundente.
Como el primer país árabe en convertirse en miembro de la Corte Penal Internacional en La Haya, Jordania no dudará en recurrir legalmente contra Israel.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu; el ministro de Defensa, Benny Gantz; el ministro de Relaciones Exteriores, Gabi Ashkenazi, y todo el liderazgo israelí serán acusados ​​de perpetrar crímenes de guerra si Israel sigue adelante con el plan de paz de Trump.
* Daoud Kuttab es un galardonado periodista palestino y ex profesor de periodismo de Ferris en la Universidad de Princeton.

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