La campaña electoral de Netanyahu se basó en su acercamiento con Trump.
La campaña electoral de Netanyahu se basó en su profundo vínculo con Trump.
EPA
Netanyahu y Trump durante la presentación del plan de paz de EE.UU. en Washington.

¿Quién decidió que Trump era bueno para Israel?

Opinión. Desde la anexión a Irán, las políticas para el Medio Oriente del presidente estadounidense han sido muy perjudiciales para Israel, y al mismo tiempo disminuyeron la posición de nuestro aliado estratégico más importante, tanto en el escenario internacional como en la región. No son las acciones de un verdadero amigo.

Nadav Tamir - Adaptado por Leandro Fleischer |
Published: 19.07.20 , 09:27
La historia juzgará a la presidencia de Trump por el daño que causó a los Estados Unidos, así como al mundo entero y a Israel en particular.
Sin embargo, Donald Trump ha hecho una contribución muy positiva: sus políticas han derivado en que muchos se dieran cuenta de que ser pro-Israel no significa, necesariamente, apoyar las posturas de su gobierno.
El apoyo entusiasta de Trump a las políticas actuales del gobierno israelí y los generosos regalos que le otorgó han sido únicos.
Netanyahu y Trump durante la presentación del plan de paz de EE.UU. en Washington.Netanyahu y Trump durante la presentación del plan de paz de EE.UU. en Washington.
Netanyahu y Trump durante la presentación del plan de paz de EE.UU. en Washington.
(EPA)
Sin embargo, sus propias políticas han sido severamente perjudiciales para Israel, incluso antes de cualquier anexión de Cisjordania, que si se implementa, causaría daños estratégicos a la estabilidad regional y a la legitimidad internacional de Israel.
Bajo Trump, el amigo estratégico más importante de Israel se ha vuelto mucho menos influyente en el escenario internacional y en nuestra región, disminuyendo en gran medida su capacidad de ejercer influencia en nuestro nombre en las instituciones internacionales y en los países importantes para nosotros.
Trump ha hecho que Estados Unidos sea irrelevante en lo que respecta a cualquier acuerdo con los palestinos -acuerdos que son críticos para la capacidad de Israel de proporcionar un hogar nacional democrático para el pueblo judío- al ignorar por completo su existencia y reducir así el la influencia estadounidense en el otro lado en el conflicto.
Trump hizo que Estados Unidos fuera irrelevante para bloquear el programa nuclear de Irán después de retirarse unilateralmente del acuerdo internacional y desmantelar la coalición internacional establecida por la administración Obama, mientras, incluso, empoderaba a las fanáticas fuerzas extremistas dentro de la República Islámica.
La campaña electoral de Netanyahu se basó en su acercamiento con Trump.La campaña electoral de Netanyahu se basó en su acercamiento con Trump.
La campaña electoral de Netanyahu se basó en su profundo vínculo con Trump.
(EPA)
Trump convirtió a Estados Unidos en un espectador pasivo en Siria mientras se establecía la presencia de milicias chiítas respaldadas por Irán en la frontera con Israel. En estos días, Rusia, Turquía e Irán son los que toman decisiones sobre los asuntos que son cruciales para Israel.
Trump también obligó a Israel a tomar una posición en su guerra comercial inútil y sin sentido con China, lo que llevó al Estado judío a ir contra sus propios intereses económicos.
El hecho de que el gobierno israelí lo prefiera a Trump y trate con frialdad a los aliados estratégicos de la OTAN y Asia, ha colocado a Israel en un grupo de líderes autoritarios y populistas, por lo que lo ha distanciado del campo liberal que constituye una mayoría en Estados Unidos y Europa.
Esta cercanía ha socavado fatalmente el apoyo bipartidista de Estados Unidos a Israel y sus lazos con los judíos estadounidenses.
Simpatizantes del Likud sostienen una bandera de apoyo a Trump.Simpatizantes del Likud sostienen una bandera de apoyo a Trump.
Simpatizantes del Likud sostienen una bandera de apoyo a Trump.
(MCT)
Durante años, el establishment judeo-estadounidense apoyaba las posiciones del gobierno israelí sin juzgar sus políticas y sin examinar si se ajustaban a sus propios valores o si eran buenas para el pueblo judío, tanto en Estados Unidos como en Israel.
La cuestión de "qué es bueno para Israel" es obviamente una discusión legítima, pero la presidencia de Trump ha hecho que muchos judíos, que tienden a apoyar las políticas de nuestro gobierno, se percataran de que podrían ser críticos con el gobierno israelí y al mismo tiempo estar comprometidos con Israel.
La presidencia de Trump les dejó en claro que pueden operar dentro de la ley contra la política del gobierno israelí, así como pueden resistir las políticas de su presidente electo en su país legítimamente.
Los lazos profundos entre Netanyahu y Trump en realidad hicieron que muchos judíos estadounidenses se dieran cuenta de que no tienen que elegir entre sus valores liberales y su amor por Estados Unidos e Israel.
La sorprendente falta de valores de Trump, su xenofobia, racismo, misoginia y desprecio por cualquiera que no piense como él en los Estados Unidos o en el ámbito internacional, deja en claro hasta qué punto es necesaria esa distinción.
Durante años, el establishment judeo-estadounidense apoyó las políticas del gobierno israelí a pesar de que la mayoría de los judíos estadounidenses sean liberales, y muchos de ellos incluso progresistas, y a pesar de que los valores del gobierno de Israel a menudo van en contra de los suyos.
Manifestantes palestinos queman imagen de Trump en una protesta contra el plan de paz de Estados Unidos.Manifestantes palestinos queman imagen de Trump en una protesta contra el plan de paz de Estados Unidos.
Manifestantes palestinos queman imagen de Trump en una protesta contra el plan de paz de Estados Unidos.
(EPA)
Continuaron apoyando a los gobiernos que los veían como judíos de segunda clase si no eran ortodoxos y que consideraban su apoyo a la solución de dos Estados como un signo de derrotismo o incluso de autodesprecio judío.
Durante años, esta posición del establishment judeo-estadounidense disuadió a las sucesivas administraciones estadounidenses de adoptar un enfoque proactivo para avanzar en la paz entre israelíes y palestinos, porque las organizaciones judías ejercieron presión para garantizar que cada paso de los Estados Unidos se coordinara con el gobierno del Likud, que se oponía a cualquier acuerdo que los palestinos pudieran haber aceptado.
Las posiciones que estamos comenzando a escuchar en el Partido Demócrata despiertan la esperanza de que Estados Unidos volverá a ser un verdadero amigo de Israel, restaurando su posición en el mundo y en la región en virtud de sus cualidades diplomáticas y sus políticas.
Este amigo sería un jugador importante frente a nuestros enemigos y podría ayudarnos a poner fin al status quo con los palestinos que amenaza el futuro de la visión sionista.
Para mí, esa es la verdadera posición pro-Israel.
Nadav Tamir es miembro de la Junta de Mitvim, el Instituto Israelí de Políticas Exteriores Regionales, fue diplomático de Israel y asesor político del presidente Shimon Peres.
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