Smadar Perry.
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Ynet
Hassan Rouhani, presidente de Irán.

La apuesta de Irán para aliviar sus presiones

Opinión. Teherán intenta convencer al mundo de la escala catastrófica de su pandemia de coronavirus, con la esperanza de persuadir a Estados Unidos de reducir la presión sobre el país hasta que termine la crisis sanitaria. En simultáneo, el régimen parece prepararse para más disturbios internos.

Smadar Perry - Adaptado por Adrián Olstein |
Published: 23.07.20 , 10:57
Ni en Tel Aviv ni en Washington los expertos logran entender en qué datos se basó el presidente iraní, Hassan Rouhani, en su anuncio de que 25 millones de iraníes ya contrajeron coronavirus, y esperan 35 millones más de contagios. Según un alto funcionario estadounidense, los números estaban destinados específicamente a la Casa Blanca.
Las dos terceras partes de los 80 millones de habitantes de Irán están en peligro de contraer el virus, según Rouhani. No hay medicamentos ni tratamientos, sus hospitales están saturados y Estados Unidos debería ser más considerado.
Hassan Rouhani, presidente de Irán. Hassan Rouhani, presidente de Irán.
Hassan Rouhani, presidente de Irán.
(AP)
La televisión iraní transmite imágenes tétricas de pacientes con coronavirus que esperan en largas filas fuera de las instalaciones sanitarias, e informaciones de tiendas de alimentos desabastecidas, incluidas las de productos importados de China y el Golfo Pérsico.
Rouhani quiere que Estados Unidos deje en paz a la República Islámica, al menos hasta que termine la pandemia. Según funcionarios estadounidenses, no es casualidad que el presidente iraní haya sido el elegido para anunciar las cifras. Logró cultivar su imagen de político “moderado”, y las naciones occidentales podrían tomar en serio estos números catastróficos incluso sin datos que los respalden.
Sala de atención por coronavirus en un hospital de Teherán. Sala de atención por coronavirus en un hospital de Teherán.
Sala de atención de coronavirus en un hospital de Teherán.
(AP)
La oficina del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, está llena de documentos e informes que advierten que los estadounidenses están intentando alentar a los jóvenes iraníes a salir a las calles. Tres hombres fueron salvados esta semana de ser ahorcados, luego de que paramilitares aliados del régimen los arrebataran desde el centro de una protesta y los arrastraran hasta un carro.
Vale recordar que, por lo general, los condenados a muerte no reciben asistencia legal. En la mayoría de los casos, se contacta a las familias de los condenados para que vengan a recoger los cuerpos después del ahorcamiento.
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei. El líder supremo de Irán, Alí Jamenei.
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei.
(AP)
Pero esta vez, el régimen decidió dar a los jóvenes una segunda oportunidad, posiblemente como un guiño a Washington. En otras palabras, si Estados Unidos alivia su control diplomático y económico sobre Irán, es posible que las condenas se reduzcan. Caso contrario, los detenidos serán ejecutados después de la próxima ronda de audiencias.
Teherán anunció también una serie de nuevas restricciones para detener la segunda ola de la epidemia que azota a la nación. Se cerraron escuelas, universidades, cafeterías e incluso parques públicos. Se prohibió viajar entre ciudades, y hay camiones que circulan a través de los barrios repartiendo leche, pan y manzanas. Aun así, las personas todavía deben concurrir a sus trabajos -al menos aquellos que no lo perdieron- con máscaras protectoras y sin realizar paradas intermedias en el camino.
Un paciente con COVID-19 recibe tratamiento en un hospital de Teherán. Un paciente con COVID-19 recibe tratamiento en un hospital de Teherán.
Un paciente con COVID-19 recibe tratamiento en un hospital de Teherán.
(AP)
El general Hossein Nejat, un confidente cercano a Jamenei y jefe de seguridad personal de los funcionarios iraníes, fue nombrado recientemente presidente de la Organización de Inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Esta agencia secreta tiene la tarea de proteger a Teherán y a las ciudades vecinas, centro del poder del régimen, y su nombramiento es una señal de que esperan pronto una nueva ronda de protestas violentas.
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