Shaul Horb
Shaul Horb, director del Centro de Investigación de Políticas y Estrategias Marítimas de la Universidad de Haifa.
Yarden Zeev
Nasrallah amenazó a la exploración israelí en la reserva Karish.

Una posible solución al conflicto por el gas con Líbano

Opinión. Especialistas de la Universidad de Haifa proponen una solución a la disputa sobre la reserva de gas Karish, y a la demarcación de la frontera marítima entre Israel y su vecino del norte.

Benny Spanier, Shaul Horb - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 13.06.22, 18:37
La empresa Energean instaló una plataforma de producción de gas sobre la reserva Karish, ubicada unos 80 kilómetros al noroeste de Haifa, y anunció que comenzaría a producir durante el tercer trimestre del año. En respuesta, el gobierno del Líbano dijo que Israel está violando la soberanía libanesa y denunció provocaciones. Y Hassan Nasrallah, secretario general de Hezbollah, se unió a ellos y declaró que estaba dispuesto a impedir esa explotación si el liderazgo nacional se lo ordenaba.
Israel dejó claro que Karish es un activo estratégico ubicado en su territorio económicamente exclusivo y no reconoce los reclamos libaneses sobre esa zona. Esta postura ya fue anunciada en octubre de 2020, cuando las excesivas demandas del Líbano precipitaron las fallidas conversaciones entre los países que buscaban demarcar sus fronteras marítimas.
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Nasrallah Karish
Nasrallah Karish
Nasrallah amenazó a la exploración israelí en la reserva Karish.
(Energean)
El tono de la discusión entre Israel y Líbano no augura nada bueno y parece llevar a un callejón sin salida. Ante eso, desde el Centro de Investigación de Políticas y Estrategias Marítimas de la Universidad de Haifa, ofrecemos un esquema para resolver el problema de la reserva Karish. La propuesta busca abordar la disputa de larga data, consta de cuatro fases y puede implementarse de manera inmediata si ambas partes la aceptan a través de la mediación estadounidense.
En la primera etapa Israel debe declarar que está dispuesto a transferir a Líbano una determinada cantidad de gas producida en Karish. Esta transferencia unilateral no constituirá un reconocimiento de la soberanía libanesa sobre ese lugar. A principios de año Israel anunció que había aprobado un acuerdo para enviar gas al Líbano para ayudar a reducir la crisis energética del país, y según informes Israel transfiere a Jordania una cantidad de gas superior a la que vende, para que a través de oleoductos que pasan por Siria llegue el sobrante hasta Líbano. Es decir que ya existe una práctica de transferencia de gas israelí a países árabes, y particularmente al Líbano.
Israel debe declarar que está dispuesto a transferir a Líbano una determinada cantidad de gas producida en Karish. Esta transferencia unilateral no constituirá un reconocimiento de la soberanía libanesa sobre ese lugar.
La segunda fase de la propuesta consiste en el compromiso libanés de retomar inmediatamente las negociaciones con Israel sobre la demarcación de la frontera marítima. Las partes deberán volver al esquema tratado en octubre de 2020. Es decir, la división de los 860 kilómetros cuadrados en disputa en una proporción cercana al 52% para Líbano y 48% para Israel.
En la tercera etapa, como resultado de las mismas negociaciones, las partes deberán llegar a una solución sobre el desarrollo de un reservorio de gas, del lado libanés y adyacente a la zona en disputa, denominada “Bloque 9 “. Pruebas realizadas en el lugar indican buenas probabilidades de que allí existan recursos naturales por explotar y se estima que Amos Hochstein, mediador estadounidense que esta semana impulsará una nueva ronda de conversaciones, propondrá un esquema de inversiones combinadas y reparto de beneficios. En el mundo existe una rica experiencia sobre este tipo de cooperaciones entre países.
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Reserva Gas Karish
Reserva Gas Karish
Reserva de gas Karish.
(Uriel Cohen)
En la cuarta etapa, luego de que esta reserva de gas empiece a operar y generar ganancias para las partes, Líbano devolverá a Israel el valor del gas que transfirió desde Karish al comienzo de este proceso. Se trata de una propuesta creativa en la que todos ceden: los libaneses no obtendrán lo que quieren respecto a la soberanía y el control de Karish, mientras que Israel accede a la presión de Líbano y permite la transferencia de gas a un país controlado por Hezbollah y con el que oficialmente está en guerra.
Son concesiones desafiantes para ambos lados, pero todas las partes parecen entender que la situación se está intensificando. No se trata de un conflicto fronterizo ordinario, sino de una amenaza estratégica a un recurso israelí y a un juego de equilibrio construido por el terrorismo. El desafío de Karish plantea una oportunidad beneficiosa para toda la región y creemos que esta propuesta permitirá una solución pacífica.
*Benny Spanier es investigador del Centro de Investigación de Políticas y Estrategias Marítimas de la Universidad de Haifa. Shaul Horb es el director de dicho centro.

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