Manifestación contra Netanyahu en Tel Aviv.
Manifestación contra Netanyahu en Tel Aviv.
Motti Kimchi
Benjamin Netanyahu.

Con el regreso de Netanyahu, crece la preocupación por los aliados de la extrema derecha

Análisis. Muchos temen que el pragmático Netanyahu tenga que unir fuerzas con los partidos incendiarios recién llegados al poder para formar gobierno, afectando a la toma de decisiones del veterano legislador.

Reuters |
Published: 04.11.22, 10:56
Triunfante en las elecciones de esta semana, Benjamin Netanyahu se enfrenta a una nueva prueba al formar gobierno con un partido ultranacionalista cuyo repentino ascenso tiene a muchos en sus casas (y a aliados en el extranjero) alarmados por las posibles implicaciones para la democracia israelí.
Netanyahu, el primer ministro que más tiempo lleva en el cargo y figura política dominante en Israel, de 73 años, está camino a volver a las andadas poco más de un año después de perder las elecciones ante una improbable coalición de partidos de derecha, liberales y árabes en 2021.
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Benjamin Netanyahu.
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Benjamin Netanyahu.
(AFP)
"Este partido [Sionismo Religioso] es un éxito enorme, ningún partido religioso en Israel consiguió nunca una cifra semejante"
Assaf Shapira, director de Reforma Política del Instituto de la Democracia de Israel
Esta vez, sin embargo, tuvo que compartir el protagonismo con el líder de la extrema derecha Itamar Ben-Gvir, de 46 años, que probablemente asuma un papel importante en el gobierno después de que el bloque del Sionismo Religioso que codirige se convirtiera en el tercero más grande del parlamento con 14 escaños.
Mientras que los partidos religiosos figuraron regularmente en anteriores coaliciones de derecha, el Sionismo Religioso va camino de ejercer una influencia sin precedentes, según Assaf Shapira, director de Reforma Política del Instituto de la Democracia de Israel.
"Este partido es un éxito enorme, ningún partido religioso en Israel consiguió nunca una cifra semejante", sostuvo.
Apoyado por muchos fuera de la base normal de votantes religiosos, el ascenso de Ben-Gvir, un provocador que hasta hace poco pedía la expulsión de los palestinos, refleja el temor generalizado a la seguridad entre muchos israelíes.
Esto fue así tras la violencia que estalló en algunas ciudades mixtas árabes y judías el año pasado, causando conmoción en muchos residentes.
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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
(AFP)
"Llegó el momento de imponer orden. Llegó el momento de que haya un propietario"
Itamar Ben-Gvir, líder del partido Sionismo Religioso
"La gente despertó y vio que lo que ocurre en el país no puede ser ignorado", comentó la profesora Moria Sebbag, de 29 años. "Esperemos que se restablezca la seguridad, eso es lo que me importa ahora mismo", agregó.
Ben-Gvir en ocasiones aseguró que quiere ser ministro de Seguridad Pública, pero no está claro qué hará Netanyahu, enjuiciado por cargos de corrupción que él niega, una vez que esté de vuelta, ni qué puestos pueden ofrecer al líder de extrema derecha y a su compañero Bezalel Smotrich.
Con el conflicto con los palestinos recrudeciéndose y provocando tensiones judeo-árabes dentro de Israel, Ben-Gvir tuiteó el jueves: "Llegó el momento de imponer el orden. Llegó el momento de que haya un propietario".
Todo esto llevo a que tanto en Israel como en el extranjero suba el temor de que algunas medidas de las que habla la extrema derecha -como expulsar a quien se considere "desleal" o imponer mayores restricciones a los tribunales, como propuso Smotrich- puedan alterar el carácter de la democracia israelí.
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Manifestación contra Netanyahu en Tel Aviv.
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Manifestación contra Netanyahu en Tel Aviv.
(Motti Kimchi)
"No creo que signifique que no sea una democracia, pero es un cambio para un país que siempre se enorgulleció de la independencia de su poder judicial"
David Makovsky, miembro del Instituto de Washington para la Política de Oriente Próximo
"Creo que es un cambio en las normas democráticas", dijo David Makovsky, miembro del Instituto de Washington para la Política de Oriente Próximo.
"No creo que signifique que no sea una democracia, pero es un cambio para un país que siempre se enorgulleció de la independencia de su poder judicial", agregó.
Parte del acto de equilibrio al que se enfrenta Netanyahu será asegurarse de que estas preocupaciones no causen problemas con los aliados, incluido Estados Unidos, donde hubo pocas señales de entusiasmo por su nuevo socio.
Preguntado sobre la preocupación por el trato con Ben-Gvir, que fue condenado en 2007 por incitación racista y apoyo a Kach, un grupo que figura en las listas negras de terroristas de Israel y Estados Unidos, un portavoz del Departamento de Estado declinó hacer comentarios sobre "hipótesis".
También manifestó que la administración esperaba que "todos los funcionarios del gobierno israelí sigan compartiendo los valores de una sociedad abierta y democrática, incluyendo la tolerancia y el respeto a todos en la sociedad civil, especialmente a los grupos minoritarios".
Mucho puede depender también del resultado de las elecciones al Congreso de la semana que viene en Estados Unidos, en las que los candidatos republicanos, con los que Netanyahu se siente más cómodo desde hace tiempo, pueden ganar a costa de los aliados del Partido Demócrata del presidente Joe Biden.
Se espera que continúen algunas de las prioridades de Netanyahu desde hace tiempo, especialmente su postura inflexible contra Irán y su determinación de que Teherán no adquiera un arma nuclear.
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Bezalel Smotrich.
Bezalel Smotrich.
Bezalel Smotrich.
(Motti Kimchi)
Además se espera que intente seguir aprovechando el logro histórico de su último periodo en el cargo, los Acuerdos de Abraham con los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, un posible precursor de una normalización más amplia con el mundo árabe.
Sin embargo, no hay señales de progreso en el conflicto palestino después de que Yair Lapid, ahora primer ministro interino, reviviera brevemente este año las conversaciones sobre una solución de dos Estados; la reacción palestina a la victoria de Netanyahu fue casi uniformemente hostil.
En contra de su imagen de halcón, Netanyahu adopto a menudo un enfoque más flexible y pragmático que algunos de sus predecesores. Pero se teme que sus problemas legales le empujen a hacer concesiones a la extrema derecha a cambio de su apoyo para cortar las alas a los tribunales.
"Netanyahu tiene ahora un interés personal en limitar el poder de autoridades judiciales y del Tribunal Supremo a causa de su juicio", planteó Shapira.
Incluso cuando la campaña estaba en marcha, Smotrich propuso una serie de cambios legales que recortarían la autoridad judicial y aumentarían el control del gobierno sobre el poder judicial, al tiempo que podrían ayudar a Netanyahu en sus batallas legales.
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Itamar Ben-Gvir.
Itamar Ben-Gvir.
Itamar Ben-Gvir.
(Yoav Dudkovitch)
Lapid se unió a un coro de críticos que denunciaban los cambios propuestos como un ataque al Estado de Derecho y "Bibi" se esforzó por proyectar una imagen de estadista para disipar temores de una revolución antidemocrática.
En un discurso a sus partidarios, Netanyahu aseveró que evitaría "aventuras innecesarias" y el propio Ben-Gvir, que hace sólo unos días blandía una pistola contra manifestantes palestinos en Jerusalem Este, prometió que "representarían a todos los israelíes".
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