Ido Netanyahu
Ido Netanyahu.
Ynet
Benjamín Netanyahu, presidente del Likud.

El odio a Netanyahu y las elecciones

Opinión. El hermano del presidente del Likud asegura que el verdadero motivo de la incitación de la izquierda es anular los debates ideológicos y convencer a través de las emociones.

Ido Netanyahu - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 28.10.22, 12:34
¿De dónde sale el odio de una parte de la sociedad israelí hacia Benjamín Netanyahu? ¿Por qué es tan intenso y extenso? La cuestión es discutida con frecuencia en los medios y las explicaciones son infinitas. Pero no las discutiré porque no son relevantes: no hay falencias ni hechos tan serios de Netanyahu que justifiquen el odio que recibe, más que haber sido elegido una y otra vez como primer ministro de los últimos gobiernos de derecha.
¿Qué tiene la política que despierta en algunas personas emociones tan fuertes que brotan desde profundidades ilógicas? La respuesta es la propaganda. Y a este caso le cabe otra palabra: incitación.
Vale la pena retroceder unos años y recordar la campaña de propaganda que sufrió Avigdor Liberman. Por esos días las páginas de los periódicos y las pantallas de televisión lo presentaban como la encarnación de la maldad humana y un auténtico nazi. Más atrás, se puede recordar cómo Ariel Sharon era presentado como un símbolo de la oscura derecha israelí.
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Netanyahu
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Benjamín Netanyahu, presidente del Likud.
(Reuters)
Sin haberse sometido a un trasplante de personalidad, solamente cambiando su línea política, la actitud hacia ellos se revirtió de la noche a la mañana. Liberman, el oso depredador de dientes afilados, se convirtió en el osito de peluche regordete y sonriente que es hoy. Sharon, sediento de sangre y hambriento de guerra, pasó a ser un abuelo simpático que buscaba la paz.
¿Qué pasó? Después de todo, estamos hablando del mismo Liberman. Pero lo que cambió fue la incitación, que desapareció como si nunca hubiera existido. La venenosa propaganda se transformó en elogios y alabanzas. En cambio, con Netanyahu la incitación creció en volumen, frecuencia y alcance. Los medios de comunicación operan cada día para cultivar el odio a través de informaciones tergiversadas, parciales y sesgadas.
El objetivo de la incitación es claro: denigrar al oponente para disuadir a la gente y que no lo vote. Pero este tipo de propaganda también tiene otro objetivo, que es desviar el debate político del ámbito del pensamiento y el análisis lógico hacia el de la estimulación emocional. Se evita de esta manera el debate ideológico.
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Avigdor Liberman, ministro de Finanzas de Israel.
Avigdor Liberman, ministro de Finanzas de Israel.
Avigdor Liberman, ministro de Finanzas de Israel.
(Reuters)
La ausencia de ese debate es necesaria para la izquierda en Israel, que por razones comprensibles trata de no llamarse “izquierda” y prefiere términos como “centro”. Desviar los debates es indispensable porque las ideas que defendía y defiende la izquierda, y las soluciones que es capaz de ofrecer, siempre fracasaron. ¿Sobre qué va a discutir la izquierda? ¿Sobre una economía socialista que solo aumenta la pobreza en cada rincón del mundo que se probó? ¿De acuerdos de paz con grupos que están interesados en nuestra destrucción y se aprovechan de nuestras concesiones para perseguir ese objetivo? ¿O sobre la transformación imaginaria de Gaza en un Singapur pacífico y floreciente?
Cuando el odio abruma a las personas no solamente es innecesaria esa discusión, sino que también es imposible. Una mente que acumula odio se convierte en un ser político sujeto a emociones y no puede realmente pensar en los pasos destructivos que tomará la izquierda en los próximos días. Tampoco podrá comprender el grado de incompetencia e irresponsabilidad demostrada por sus dirigentes en la arena internacional. A lo sumo se dejará impresionar por una sonrisa dentuda dirigida al presidente de Estados Unidos, pero no será mental e intelectualmente para reconocer la simple verdad: que su seguridad personal se deterioró durante el corto tiempo que lleva este gobierno de izquierda.
El odio ciego es la gran esperanza de la izquierda de cara a las elecciones. Pero lo que estos propagandistas no entienden es que en casi cualquier nación, y especialmente en el pueblo judío, ese odio solamente puede apoderarse de una minoría.
*El doctor Ido Netanyahu es hermano de Benjamín Netanyahu, ex primer ministro de Israel y líder del partido Likud.
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