Joe Biden y Yair Lapid firman la "Declaración de Jerusalem".
Joe Biden y Yair Lapid firman la "Declaración de Jerusalem".
AP
Llegada del presidente de EE.UU., Joe Biden, a Israel la semana pasada.

Palestinos e israelíes tuvieron sus logros con la visita de Biden

Análisis. La llamada Declaración de Jerusalem firmada por Biden y el primer ministro Yair Lapid consolida la promesa de EE.UU. de no permitir que Irán se convierta en un estado nuclear. Los palestinos disfrutan de promesas de apoyo financiero y respaldo a la solución de dos estados.

The Media Line - Adaptado por Adrián Olstein |
Published: 19.07.22, 08:28
Los líderes en Jerusalem y Ramallah sabían que el punto focal de la visita presidencial estadounidense a Medio Oriente era Arabia Saudita: si no fuera por la guerra en Ucrania y el aumento de los precios de la energía, la visita podría no haberse realizado en absoluto.
Sin embargo, a pesar de las expectativas discretas, ambas partes lograron algunos de sus objetivos. La pregunta es si pueden ser presentados como logros a sus respectivos públicos.
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Llegada del presidente de EE.UU., Joe Biden, a Israel la semana pasada.
Llegada del presidente de EE.UU., Joe Biden, a Israel la semana pasada.
Llegada del presidente de EE.UU., Joe Biden, a Israel la semana pasada.
(AFP)
El no a un Irán nuclear
“Conforme a la relación de seguridad de larga data entre Estados Unidos e Israel y el compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la seguridad de Israel, y especialmente con el mantenimiento de su ventaja militar cualitativa, Estados Unidos reitera su firme compromiso de preservar y fortalecer la capacidad de Israel para disuadir a sus enemigos y defenderse por sí mismo contra cualquier amenaza o combinación de amenazas”, se puede leer en la Declaración Conjunta de Asociación Estratégica entre Estados Unidos e Israel.
Si bien no hubo sorpresas en las referencias del presidente Joe Biden a Irán durante su visita, después de todo, el entonces primer ministro Naftalí Bennett ya escuchó un firme compromiso estadounidense de no permitir que la República Islámica se vuelva nuclear durante su visita a Washington hace un año. La llamada Declaración de Jerusalem ahora firmada por Biden y el primer ministro Yair Lapid cimentaron la promesa oral y presentaron una nueva oportunidad para Israel.
“Anclar este principio en una declaración y definirlo como bipartidista, inviolable y como parte del interés estadounidense en su seguridad nacional, es un paso adelante”, dijo el coronel reservista Udi Evental, experto en política militar y planeamiento estratégico.
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Joe Biden y Yair Lapid firman la "Declaración de Jerusalem".
Joe Biden y Yair Lapid firman la "Declaración de Jerusalem".
Joe Biden y Yair Lapid firman la "Declaración de Jerusalem".
(AP)
“La vinculación directa de la cláusula de ventaja militar cualitativa con el compromiso de no permitir que Irán tenga nunca armas nucleares es otro paso adelante que implica la voluntad de armar a Israel en consecuencia”, continúa.
Sin embargo, si alguien en Israel esperaba escuchar del presidente estadounidense una declaración más audaz con respecto a la opción militar con respecto a evitar que Irán obtenga armas nucleares, se sintió decepcionado cuando Biden recurrió a la vaga promesa de que EE.UU. “usaría todos los elementos de su poder nacional para asegurar ese resultado”.
El domingo, poco después de que terminara la cumbre de Jeddah y la visita presidencial al Medio Oriente, Kamal Kharrazi, un alto asesor de política exterior del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, dijo que “Irán tiene la capacidad técnica para producir una bomba nuclear” y agregó que los científicos iraníes tienen las herramientas para enriquecer uranio al nivel militar del 90%.
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Kamal Kharrazi, asesor de política exterior iraní.
Kamal Kharrazi, asesor de política exterior iraní.
Kamal Kharrazi, asesor de política exterior iraní.
(AFP)
En una entrevista televisada en el canal Al Jazeera de Qatar, Kharrazi también enfatizó que su país aún tiene que decidir si construirá tales armas.
“Trece minutos en el Hospital Augusta Victoria es todo lo que los palestinos han obtenido de Biden. Visitar la Iglesia de la Natividad fue un peregrinaje, y no una política. La reunión con Mahmoud Abbas (presidente de la Autoridad Palestina), fue de negocios, no de política. Abass fue informado previamente por el Secretario de Estado Antony Blinken que no hablara de política cuando recibiera a Biden”, escribió en Twitter Samer Sinjilawi, un activista político palestino y presidente del Fondo de Desarrollo de Jerusalem, para describir la dinámica de la visita presidencial estadounidense a la Autoridad Palestina.
Una mirada rápida a las redes sociales palestinas muestra que las palabras de Sinjilawi son una expresión precisa del sentimiento en las calles palestinas. Para empezar, las expectativas no eran altas, ya que muchos medios palestinos, israelíes e internacionales habían subrayado en semanas anteriores que la visita de Biden a la Autoridad Palestina no tendría ningún contenido y, de hecho, sería una mera formalidad.
Mientras estuvo en Jerusalem y Belén, Biden adoptó un enfoque cauteloso y dijo que una solución de dos estados sigue siendo la forma preferida de Estados Unidos para resolver el conflicto, pero que esto era imposible de lograr en un futuro cercano.
Según Gershon Baskin, veterano activista por la paz y experto en el conflicto palestino-israelí, esto era de esperar debido a las circunstancias políticas actuales.
“Los estadounidenses no pueden hacer mucho debido a la disfuncionalidad del sistema político tanto de Israel como de la Autoridad Palestina. Lo único positivo que sucedió con respecto al problema israelí-palestino es la declaración saudita que ata la normalización con Israel y la solución de dos estados. Con respecto a los estadounidenses, creo que si fueran realmente serios acerca de la solución de dos estados, reconocerían al estado palestino para al menos preservar esta opción”, señala Baskin.
Según Nidal Fuqaha, que encabeza la Coalición Palestina por la Paz, aunque hay decepción con la visita y su resultado entre el público en general, hay algunos puntos definitivamente positivos para la Autoridad Palestina.
“Esta visita se realizó en el contexto de los cuatro años difíciles de la presidencia de Donald Trump. Biden habló claramente sobre la solución de dos estados y, aunque sabemos que no pasará nada antes de las elecciones israelíes, sigue siendo un avance positivo. Además, el apoyo financiero a los hospitales palestinos, el tema de 4G, los permisos para los habitantes de Gaza que residen en Cisjordania, todas estas pequeñas iniciativas que se llevaron a cabo como resultado de la visita de Biden y su reunión con Mahmoud Abbas son definitivamente pasos positivos en el esfera de las relaciones entre Estados Unidos y Palestina”, afirma Fuqaha.
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Edificio del Consulado de EE.UU. en Jerusalem Este.
Edificio del Consulado de EE.UU. en Jerusalem Este.
Edificio del Consulado de EE.UU. en Jerusalem Este.
(AP)
“Naturalmente, todos necesitamos el horizonte político: la oficina de la OLP en Washington, el Consulado estadounidense en Jerusalem Este, estos problemas aún no progresan y esperamos que la administración cumpla sus promesas al pueblo palestino en este sentido”, agrega la activista por la paz.
El Dr. Lior Lehrs, director del programa de establecimiento de la paz entre israelíes y palestinos en Mitvim, el Instituto Israelí de Políticas Exteriores Regionales, agrega a la lista de logros palestinos las medidas sobre el cruce de Allenby, la única frontera internacional disponible para los palestinos con Jordania, que ahora funcionará las 24 horas del día.
Sin embargo, indica que la sociedad palestina no ve un gran logro en estas pequeñas pero muy visibles mejoras.
“Mahmoud Abbas se encuentra hoy en su posición más débil, y es dudoso que el 4G, los permisos o la financiación de hospitales en Jerusalem Este lo fortalezcan políticamente, incluso si impactan positivamente en las vidas de los palestinos en Cisjordania. Los palestinos entienden que estos pasos son parte de la 'minimización del conflicto' más que de su solución”, dice Lehrs.
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