Shoshana Chen.
Shoshana Chen.
Ynet
Productos de chocolate "Elite" del Grupo Strauss retirados de las estanterías.

Con estas políticas, nadie nos salvará de los alimentos de baja calidad

Opinión. Para el Ministerio de Salud, los fabricantes son responsables de analizar los productos y retirarlos en caso de que haya algún problema. Sin embargo, esta política laxa provocó un aumento de los productos infectados que llegan a las estanterías de los supermercados

Shoshana Chen - Adaptado por Marcos Olivera |
Published: 30.04.22, 11:06
La retirada del Grupo Strauss de la mayoría de sus productos de chocolate debido a la salmonela es sólo la punta del iceberg.
Las consecuencias de la retirada, una de las mayores de la historia de Israel, aún no están claras, ni para los consumidores ni para la empresa.
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Productos de chocolate "Elite" del Grupo Strauss retirados de las estanterías.
Productos de chocolate "Elite" del Grupo Strauss retirados de las estanterías.
Productos de chocolate "Elite" del Grupo Strauss retirados de las estanterías.
(Ricky Karmi)
Un incidente similar tuvo lugar hace 13 años, cuando la bacteria de la listeria obligó a "Maadanot" -el mayor fabricante de bollería congelada de Israel- a realizar una amplia retirada de sus productos y, en consecuencia, a cerrar la fábrica donde se encontró la bacteria.
El incidente le costó a Maadanot unos 10 millones de shekels. Sin embargo, Strauss deberá pagar decenas de millones por el incidente. No en vano, las acciones de la empresa se desplomaron después del incidente.
La decisión de retirar la enorme cantidad de productos tanto de hogares como de cadenas de venta al por menor se produce semanas después de las fiestas de Purim y Pascua -ambas consideradas meses álgidos para Strauss-, cuando muchos hogares están repletos de chocolates y dulces.
Sí, la logística de recoger millones de productos y reembolsar a los consumidores será un dolor, pero el mayor problema de Strauss es el hecho innegable de que los productos de la competencia empezarán a llenar el vacío creado por la retirada.
Es, literalmente, la pesadilla de cualquier fabricante.
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Productos de chocolate "Elite" del Grupo Strauss retirados de las estanterías.
Productos de chocolate "Elite" del Grupo Strauss retirados de las estanterías.
Productos de chocolate "Elite" del Grupo Strauss retirados de las estanterías.
(Ricky Karmi)
Muchos consumidores abandonarán ahora estos chocolates y aperitivos de Strauss, y se pasarán a los productos alternativos que seguramente surgirán.
¿Qué ocurrirá con los productos de las empresas que compran el chocolate líquido a Strauss? Unilever, que lo utiliza en sus helados, ya emitió una retirada de productos en el peor momento imaginable: el comienzo del verano.
¿Y cuánto tiempo tardará en desaparecer el miedo de los consumidores? ¿Meses? ¿Años?
El gigante de la alimentación todavía se tambalea tras el descubrimiento de salmonela en su fábrica de humus de Virginia a principios de este año, y la consiguiente exigencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. de que realice ajustes en la planta -que ahora sufre tanto un aumento de los gastos como una merma de la capacidad de producción- a pesar de ser la principal fuente de ingresos de la empresa.
El hallazgo de una bacteria patógena (causante directa de enfermedades) como la salmonela, la listeria o la E. coli es la mayor pesadilla de todo director de una fábrica de alimentos. En primer lugar, por el daño a la salud de los consumidores y las probables demandas colectivas que le seguirán.
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La planta de Strauss donde se descubrió la salmonela.
La planta de Strauss donde se descubrió la salmonela.
La planta de Strauss donde se descubrió la salmonela.
(Sharon Tzur)
En segundo lugar, por los daños económicos previstos. Y en tercer lugar, por la inmensa dificultad de localizar el origen de la bacteria. La fuente podría ser desde las tuberías defectuosas, hasta las materias primas, pasando por uno de los empleados, el envase, etcétera, etcétera.
Y aunque Strauss podría haberse abstenido de una retirada de productos, ignorar los peligros de la salmonela podría haber tenido consecuencias mucho más nefastas para la empresa, que también exporta productos al extranjero.
Todo esto lleva a plantear una sencilla pregunta: ¿quién nos protege a nosotros, los consumidores? Recientemente asistimos a una larga cadena de retiradas, la mayoría de ellas por parte de empresas consideradas la cúspide de la tecnología en la industria alimentaria.
Se encontraron bacterias de salmonela y Kronobacter en productos para bebés de "Similac" -una empresa que hasta entonces gozaba de una reputación de limpieza absoluta-, mientras que también se descubrió salmonela en productos para guardería de la aclamada empresa Ferrero Rocher.
Los que quieren tranquilizarnos dirán que estos incidentes no son más que una gota en el océano. Pero no es así. Es mucho más probable que simplemente no se nos informe de todos estos descubrimientos de bacterias dañinas.
Israel cuenta con directrices precisas para llevar a cabo las retiradas. Sin embargo, el Ministerio de Salud hace recaer toda la responsabilidad en los fabricantes. Ellos son los que deben realizar costosas pruebas de laboratorio y responsables de recoger todos los productos y absorber todas las pérdidas.
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Nitzan Horowitz, ministro de Salud de Israel.
Nitzan Horowitz, ministro de Salud de Israel.
Nitzan Horowitz, ministro de Salud de Israel.
(Yair Sagi)
Tal vez esta política sea la razón por la que nunca oímos hablar del descubrimiento de bacterias nocivas en productos de pequeños fabricantes, que no pueden permitirse una retirada de productos y esperan absorber las pérdidas económicas.
Tal vez la abundancia de bacterias en nuestros alimentos tenga algo que ver con la subida mundial de los precios de los alimentos. El mundo lo afirma.
El coronavirus provocó un aumento de los costes de producción, lo que llevó a los fabricantes -incluidos los grandes- a utilizar aditivos más baratos, algunos de los cuales se diluyen con productos como aceite de oliva, miel o especias.
Se trata de suplementos baratos de menor calidad, y ahí radica el problema.
El mayor temor es que la guerra en Ucrania provoque una nueva subida de los precios de las materias primas, lo que hará que más empresas utilicen suplementos aún más baratos en sus productos.
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El ministro de Salud de Israel, Nitzan Horowitz.
El ministro de Salud de Israel, Nitzan Horowitz.
El ministro de Salud de Israel, Nitzan Horowitz.
( Alex Kolomoisky )
Entonces, ¿qué hay que hacer? El Ministerio de Salud debe mejorar su supervisión de productores de alimentos en Israel.
Sólo así no dependeremos de la buena voluntad de grandes empresas. Sólo así podremos identificar la salmonela, la listeria y la "banda" antes de que lleguen a estanterías de los supermercados y, finalmente, a nuestros hogares.
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