Acre, la ciudad amurallada.
Acre, la ciudad amurallada.
Andre Madera
El casco antiguo de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad.

Acre, una ciudad multicultural y amurallada

Un viaje fascinante por una de las ciudades más antiguas del mundo, ubicada a orillas del mar Mediterráneo.

Tali Akuka |
Published: 12.07.22, 18:25
Acre es una de las ciudades más antiguas del mundo. Ubicada en un punto estratégico a orillas del mar Mediterráneo, era anhelada por distintas culturas. Los Caballeros Hospitalarios, los Cruzados, Napoleón y hasta los mongoles pasaron por estas tierras. Una ciudad habitada que data de hace cuatro mil años y su casco antiguo es Patrimonio de la Humanidad.
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Acre, la ciudad amurallada.
Acre, la ciudad amurallada.
El casco antiguo de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad.
(Andre Madera)
Acre en hebreo es Akko, un territorio habitado por judíos, árabes, musulmanes y católicos, una mezcla interesante y multicultural. Entre las murallas de una ciudad que conserva el encanto de la antigüedad, caminar por Acre es sentir el alma de un lugar con historia. Recorrer sus calles de adoquines de piedra, sentir el sonido del mar y de las olas que golpean contra la muralla es una experiencia para disfrutar.
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Acre, la ciudad amurallada.
Acre, la ciudad amurallada.
Las olas golpean contra la muralla de la ciudad.
(Andre Madera)
Tres veces al día el rezo de la mezquita Al Jazzar se escucha al son de los parlantes en cada rincón. Este templo conocido también como la Mezquita Blanca tiene un estilo bizantino y persa y es gran protagonista del lugar.
Perderse entre las callecitas que son como laberintos con caminos angostos y que bifurcan en distintas construcciones hechas como al azar, las casas construidas a lo alto como entre recovecos. Y entre esos paisajes encantadores también está el puerto con sus imágenes de pescadores que llegan muy temprano con sus barcas de colores y su olor a la pesca fresca.
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Acre, la ciudad amurallada.
Acre, la ciudad amurallada.
En Acre se da una mezcla multicultural por demás interesante.
(Andre Madera)
Otra de los encantos de Acre es su gastronomía, degustar el pescado, mariscos y platos de variedad que utilizan con ingredientes frescos, del mar a la mesa. Los locales compran en el Shuk (mercado en hebreo). El mercado fascina con sus colores, sabores de dulces árabes hechos de manera artesanal, variedad de frutas, pescados, así como los típicos falafel y shawarma. En cada esquina el olor del café con cardamomo, muy típico del norte de Israel. El café se acompaña con el narguila, una pipa árabe para fumar un tabaco húmedo que se mezcla con sabores de frutas y que es sinónimo de momentos inolvidables para los lugareños.
Acre es volver al pasado, relajarse con los aires antiguos y disfrutar de atardeceres de película. Un plan ideal en el norte de Israel para vivir una experiencia local.
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