El producto utilizará energía solar para funcionar
La planta desarrollada por Lipchin utilizará energía solar para funcionar
Watergen
Clive Lipchin del Instituto Arava de Estudios Ambientales con el sistema de tratamiento de aguas residuales que se prueba en una aldea beduina.

Prueban en Israel un sistema para tratar las aguas residuales con energía solar

Una mini planta portátil y autónoma del Instituto Arava no necesita estar conectada al sistema nacional de alcantarillas. Se prueba en una comunidad beduina.

Brian Blum - es.israel21c.org |
Published: 15.07.20 , 14:37
Cerca del 70 por ciento de las aguas residuales mundiales no son tratadas y esto es particularmente un problema, tanto para las comunidades sin sistemas de alcantarillado como para aquellas que sufren de fugas subterráneas de agua contaminada proveniente de los pozos negros, según lo explica una nota publicada en el sitio es.israel21c.org.
Los pobladores de la aldea Umm Batin, en el desierto de Néguev, no quieren arrojar su agua sucia al suelo pero carecen de los millones de shekels que costaría construir un sistema moderno de alcantarillado.
Clive Lipchin, miembro del Instituto Arava de Estudios Ambientales de Israel, desarrolló una planta de tratamiento de aguas residuales portátil y de bajo costo que funciona con energía solar y no necesita ser conectada al sistema nacional de alcantarillas.
Clive Lipchin del Instituto Arava de Estudios Ambientales con el sistema de tratamiento de aguas residuales que se prueba en una aldea beduina. Clive Lipchin del Instituto Arava de Estudios Ambientales con el sistema de tratamiento de aguas residuales que se prueba en una aldea beduina.
Clive Lipchin del Instituto Arava de Estudios Ambientales con el sistema de tratamiento de aguas residuales que se prueba en una aldea beduina.
(Gentileza)
En la plataforma de Lipchin, el agua residual fluye de los inodoros domésticos, cocinas y sumideros a un tanque séptico desde donde se bombea a una serie de contenedores de tratamiento. Dentro de esos recipientes, las bacterias, hongos y algas eliminan los contaminantes.
El agua tratada resultante no es apta para beber pero se puede usar de forma segura para la agricultura.
Durante mucho tiempo, Israel ha sido líder en el procesamiento de aguas residuales para usos agrícolas. “Nos remontamos a la década de 1970 para enviar un mensaje contundente al mundo: las aguas residuales tienen valor y no deben eliminarse. Se pueden tratar y reutilizar como una forma de compensar la escasez y volverse menos dependiente del agua dulce. Eso es hoy aun más importante dada la imprevisibilidad del cambio climático”, le comentó Lipchin a israel21c.
Las aguas residuales matan
Las pequeñas aldeas beduinas de Israel, así como las de los territorios de la Autoridad Palestina, no se han beneficiado de la experiencia en aguas residuales de Israel.
Así, Lipchin espera que su invención cambie esa realidad. Primero de forma local y luego para el mundo. La necesidad es grande: se estima que las aguas residuales sin procesar matan a casi dos millones de personas al año, casi la mitad de ellas niños.
“La mayor parte del mundo vive como los beduinos. Por eso tenemos planes de ir más allá de Medio Oriente”, afirmó Lipchin.
El sistema de prueba de Lipchin trata hoy las aguas residuales de un hogar de entre siete y 10 personas en Umm Batin.
Clive Lipchin, del Instituto Arava de Estudios Ambientales, creó un sistema portátil de tratamiento de aguas residuales con energía solar para una aldea beduina.  Clive Lipchin, del Instituto Arava de Estudios Ambientales, creó un sistema portátil de tratamiento de aguas residuales con energía solar para una aldea beduina.
Lipchin creó un sistema portátil de tratamiento de aguas residuales con energía solar para una aldea beduina.
(Gentileza)
El pueblo está dividido en 10 vecindarios, por lo que si se instalan suficientes sistemas se podrían procesar todas las aguas residuales del pueblo sin la necesidad de una red de alcantarillado costosa y técnicamente problemática.
El sistema funciona las 24 horas, los siete días de la semana, ya que almacena su energía generada por energía solar en una batería. La mini planta funciona de forma autónoma y se gestiona remotamente a través de una aplicación móvil. Si hay un problema como una una bomba rota, un operador recibe una alerta.
Los operadores no necesitan estar en el sitio. Si el sistema se instalara en África, los mensajes podrían aparecer en el teléfono de un ingeniero capacitado en Nairobi y no en la aldea misma.
Gestión del agua sin fronteras
Lipchin no reveló el costo de cada instalación pero si se implementa a gran escala el costo estaría más allá de las posibilidades habilidades de los aldeanos y del gobierno. “En ese caso, buscaremos subvenciones de agencias de desarrollo y ayuda”, manifestó.
Otro modelo posible es cobrarles a los agricultores una pequeña tarifa por recibir agua agrícola. “Esto ya se hace en todo el mundo porque los servicios de agua no son gratuitos. De lo contrario, te conviertes en una organización benéfica y eso no es sustentable”, añadió.
Como director del Centro de Gestión de Aguas Transfronterizas del Instituto Arava, Lipchin desarrolla proyectos de infraestructura y facilita la comunicación sobre cuestiones de agua entre regiones, especialmente entre Israel y Jordania, Israel.
Nacido en Sudáfrica, desde muy temprano Lipchin se interesó en el trabajo transfronterizo del agua mientras hacía su doctorado en la Escuela de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Michigan.
"Michigan está en los Grandes Lagos, por lo que tuvimos un trabajo transfronterizo entre Estados Unidos y Canadá", explicó.
El especialista se unió al Instituto Arava en 2003 como investigador principal de un proyecto de la Unión Europea sobre la gestión sostenible del Mar Muerto. Luego de una conferencia de ciencia por seguridad patrocinada por la OTAN en el kibutz Ein Gedi, Lipchin publicó el libro El río Jordán y la cuenca del mar Muerto: cooperación en medio del conflicto.
El agua no comprende de fronteras –señaló Lipchin– y no se pueden abordar los problemas ecológicos graves que enfrenta el Mar Muerto sólo desde el lado israelí.
Lo mismo ocurre con las aguas residuales en el lado occidental del río Jordán. “Israel comparte todas sus aguas subterráneas frescas con los palestinos. Hay que gestionar esto de manera bilateral, ya sea el sistema acuífero de montaña en Cisjordania o el sistema acuífero costero que corre a lo largo del Mediterráneo en Israel y la Franja de Gaza”, profundizó Lipchin.
Si las aguas residuales se vierten sin tratar en el suelo de una aldea cerca de Hebrón, se filtrarán en los sistemas de agua de las comunidades israelíes cercanas.
Un enfoque descentralizado
El gran problema es que las dos partes no siempre se hablan, además de que hay diferentes perspectivas políticas sobre el uso y la propiedad de la tierra.
Lipchin adopta un enfoque descentralizado para ayudar a las comunidades a obtener más agua para la agricultura. “Trabajamos en un nivel muy local. A menudo, las comunidades nunca consideraron no tener que pasar por un proceso de aprobación o negociación de alto nivel”.
De este modo, Lipchin ve su trabajo como un bloque de construcción para “promover buenas relaciones entre las personas que pueden proporcionar apoyo público para un proceso de paz. Una vez que las personas entienden que pueden ver sus vidas cambiadas a través de la cooperación, ven a la otra parte de forma muy diferente”.
Lipchin dijo que si no fuera optimista no haría el trabajo que hace a diario. E indició que el proyecto en Umm Batin está financiado con una subvención del JNF USA Water Task Force.
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