Campus 1337 Marruecos
Campus 1337 en Marruecos.
AFP
El Campus 1337, un paraíso hacker en el corazón de Marruecos.

El paraíso de los hackers en Marruecos

El Campus 1337 ofrece entrenamiento al estilo Silicon Valley, con servicio de comedor y salas de juegos. Historias de una revolución tecnológica en el país que acordó la paz con Israel.

AFP |
Published: 11.12.20, 06:35
Con redes de computadoras sofisticadas y métodos de enseñanza bastante modernos, el Campus 1337 es un sueño hecho realidad para los jóvenes frikis de Marruecos, que en los últimos años requiere una gran demanda de expertos en seguridad informática en este sector del planeta.
Considerado un paraíso para los amantes de los códigos, el campus destaca por sus cursos de programación y construcción de sistemas informáticos. La matriculación es gratuita, funciona las 24 horas del día y su metodología se asemeja a la que implementan empresas de alta tecnología en Silicon Valley, como un comedor, grafitis en las paredes y salas de juego equipadas con hamacas y futbolín.
"Es demasiado hermoso para ser real", admite Ismail El Mekhfi, un estudiante de 22 años que a duras penas quitó la vista de la pantalla para responder preguntas. Los primeros cursos del campus comenzaron en 2018 e Ismail no confiaba en las promesas del proyecto. Su reacción fue, como se espera de un hacker, entrar en el sistema y revisarlo por dentro. Hoy sabe que todas las promesas eran reales. “Todo aquí es asombroso, empezando por la forma de enseñar”, asegura.
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Campus 1337 Marruecos
Campus 1337 Marruecos
El Campus 1337, un paraíso hacker en el corazón de Marruecos.
(AFP)
El Mekhfi se define a sí mismo como un “hacker con moral”, lo que en el lenguaje de los frikis se llama “de sombrero blanco”. Dice que gran parte de su caudal de conocimiento lo obtuvo en rincones oscuros de Internet. Para decepción de sus padres, abandonó el colegio secundario antes de los exámenes finales. “Me aburría mucho”, explica.
Después de dos años en Noruega trabajando para una empresa de seguridad informática, El Mekhfi aprobó con honores el ingreso al Campus 1337. Antes de graduarse ya le habían ofrecido un trabajo en el equipo de seguridad tecnológica del campus. “Es mucho más fuerte que un anciano como yo”, dice Youssef Dahbi, jefe técnico de la escuela, de 30 años de edad. “La seguridad informática es un área en constante evolución, las habilidades adquiridas rápidamente se vuelven obsoletas”, explica.
El Campus 1337 fue creado por el gigante de fosfatos marroquí OCP. La empresa destinó una fábrica que se había dejado de usar en el centro de la ciudad minera de Khouribga, con la esperanza de convertirlo en una escuela que sirviera a la urgente necesidad de Marruecos de generar expertos en tecnología.
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Sala de juegos en el Campus 1337, al estilo Silicon Valley.
(AFP)
Cada año se gradúan unos 8 mil ingenieros informáticos, pero no alcanza para satisfacer las necesidades de un país que experimenta una revolución digital. Uno de los motivos es que muchos de los graduados prefieren emigrar a Europa o Norteamérica, regiones en dónde se les garantizan salarios más altos.
El Campus 1337 trabaja en estrecha colaboración con “42”, una escuela de programación francesa fundada en 2013 y muy prestigiosa en el mundo de la tecnología. Larbi El Hilali, director de la 1337, afirma que el objetivo es atraer a jóvenes invisibilizados, frikis incomprendidos que aparentemente no se adaptan al sistema, pero que desarrollaron sus propias habilidades.
Las mujeres representan solo el 10% del alumnado y una de ellas es Fátima. Ella considera a esta escuela como una gran familia. “Pensamos igual, tenemos el mismo estilo de vida”, destaca la mujer de 29 años que renunció a su trabajo como ingeniera industrial y hoy disfruta de su libertad. “Sin horarios de oficina, sin restricciones. En la ciudad todos saben que en la 1337 somos diferentes”, cuenta.
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Un 10% del alumnado está compuesto por mujeres.
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Muhammad Ayman Fermi, autodenominado como un “matemático apasionado por los algoritmos”, es un compañero de clase de Fátima y sus historias son similares. Tiene 24 años y se unió al Campus 1337 después de renunciar a una escuela preparatoria para ingresar a la carrera de ingeniería. Hoy sueña con crear una empresa de inteligencia artificial, y asegura que no se arrepiente.
El campus también recibe estudiantes extranjeros, como el caso de Robert Bright Foca, de 23 años y oriundo de Camerún. Robert tocó una computadora por primera vez a los 11 años y llegó a Marruecos como inmigrante ilegal, después de marchar por Níger, Nigeria y Argelia. “Llegué justo a tiempo para la prueba de ingreso”, revela. Hoy sueña con abrir una escuela de programación en su tierra natal.
Los alumnos admitidos en el Campus 1337 son seleccionados según las habilidades que exhiben en las pruebas de lógica y memoria, así como en función de la motivación que demuestran. “La idea es encontrar a las personas con mayor potencial”, afirma un asesor estratégico de OCP que pidió permanecer en el anonimato.
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