El cofundador de MusashiAI Ran Poliakine.
El cofundador de MusashiAI Ran Poliakine.
LUZ Corporate Photography
El robot de la empresa MusashiAI

Robots que reemplazan el trabajo humano: ¿una decisión económica o moral?

El empresario Ran Poliakine habló sobre su sueño de 'liberar' a los empleados atrapados en trabajos que podrían ser realizados por máquinas. ¿Qué harán los humanos a partir de entonces?

James Spiro - Calcalist |
Published: 04.08.20 , 15:23
Una nueva flota totalmente autónoma de máquinas autónomas diseñadas para su uso en fábricas está configurada para reavivar el debate en torno de la robótica y el futuro del trabajo. MusashiAI, una empresa conjunta entre SixAI Ltd., con sede en Israel, y Musashi Seimitsu, con sede en Japón, anunció la disponibilidad de inspectores autónomos de control de calidad visual y conductores autónomos de montacargas. Concretamente, se trata de robots que pueden hacer que el papel de los humanos en las fábricas sea casi obsoleto.
"Lo que hicimos fue construir el primer robot que puede reemplazar, tanto en precisión como en velocidad, el juicio de un ser humano", señaló Ran Poliakine. Añadió que el 80 por ciento de los trabajos de la fábrica son operados por robots que siguen comandos simples, y que el 20 por ciento restante queda para que los humanos realicen las tareas más difíciles, como inspecciones de calidad y toma de decisiones.
Luego de completar las pruebas de sus sistemas autónomos de gestión de flota y sistemas de control de calidad, esa cifra del 20 por ciento se reducirá aún más a medida que Musashi Seimitsu expanda el despliegue de los robots a sus 33 fábricas en todo el mundo.

El robot de la empresa MusashiAIEl robot de la empresa MusashiAI
El robot de la empresa MusashiAI
(LUZ Corporate Photography)

MusashiAI fue co-creada por Poliakine con el objetivo de “combinar las capacidades de inteligencia artificial y software de Israel con la robótica de Japón”. Musashi Seimitsu es una empresa de autopartes que diseña, desarrolla y fabrica productos para automóviles y motocicletas. Al implementar los “empleados robóticos” de MusashiAI en la fábrica, el equipo cree que los humanos podrán liberarse para realizar trabajos más creativos y significativos.
En los últimos años, ha habido una variedad de predicciones sobre el impacto que la robótica y la automatización tendrán en los trabajos en todo el mundo. La firma Oxford Economics predijo que aproximadamente 20 millones de trabajadores serían reemplazados para 2030 y consideró que los trabajos más repetitivos serían los más propensos a ser suplantados por las máquinas.
"Desde una perspectiva social, mi opinión es que la tecnología debe tratarse como algo que mejora las áreas donde necesitamos productividad", refirió Poliakine. “Supongamos que la tecnología puede hacer todo. ¿Dónde quieres ver seres humanos? Los robots pueden reemplazar a los maestros en la escuela, pero ¿queremos una sociedad donde los robots sean maestros? No."
El cofundador de MusashiAI Ran Poliakine. El cofundador de MusashiAI Ran Poliakine.
El cofundador de MusashiAI Ran Poliakine.
(LUZ Corporate Photography)
Poliakine enfatizó que los robots sólo están completando la transición que ha estado ocurriendo durante un siglo. Hace cien años, vimos fábricas que dependían de mucho más trabajo físico de los humanos. Hoy, estos lugares son más seguros, más eficientes y más baratos. Los inspectores de seguridad y las carretillas elevadoras de MusashiAI son sólo la siguiente etapa en la liberación con la que sueña Poliakine.
Cada año existe mayor riesgo de que los humanos sean reemplazados por tecnologías que pueden hacer mejor su trabajo. Además, estos nuevos robots no vienen con las restricciones que se imponen a los humanos por la simple biología. Los robots no necesitan descansos para ir al baño; no requieren un ingreso básico, ni se sindicalizan si no están contentos con su entorno laboral. La esperanza es que los humanos tengan el tiempo y la capacidad de canalizar sus mentes hacia un trabajo más significativo.
“Queremos encontrar un lugar donde los humanos sean importantes. Esta no es una decisión tecnológica, ni es una decisión comercial. Esto es más una decisión moral”, concluyó Poliakine.

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