Yair y Elsa Bismut .

"Antes me avergonzaba del estrés postraumático de papá, hoy sé que es un héroe"

Crecer con un padre que no asiste a eventos masivos y decidir no realizar viajes porque “nadie sabe cómo lo encontraremos a la vuelta” no es sencillo. Yair Bismut sufre de estrés postraumático por las duras experiencias que le tocó vivir durante una operación militar en Jenin hace 20 años. Su esposa y sus seis hijos, que lidian con una turbulenta rutina en casa, afirman que, a pesar de las dificultades, no renunciarán a él ni a la vida.

Hagar Kochavi - Adaptado por Leandro Fleischer |
Published: 21.11.21, 13:23
Han pasado casi 20 años desde que Yair resultó herido en la operación "Escudo Defensivo" en Jenin. Pero hace apenas unos años, cuando ya era padre de cinco hijos y con el sexto en camino, la depresión y el sufrimiento lo inundaron, tanto a él como a su familia, ya que el estrés postraumático se apoderó de su vida y, por lo tanto, también de la de su familia. En una entrevista especial con motivo del Día de Reconocimiento a los Heridos del Ejército, su esposa Elsa y su hija Roni hablan sobre la lucha sin fin, el dolor, el amor y, por sobre todas las cosas, su decisión de elegir la vida día a día.
“Siempre supimos que Yair estaba 'envenenado', su vida era el Ejército. Siempre se presentaba como reservista y estaba muy activo. Con los años, su estado se ha deteriorado hasta el punto de la depresión clínica", cuenta Elsa.
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Yair.
Yair.
Yair y Elsa Bismut .
(Álbum familiar)
Elsa también se refiere al punto de inflexión en la vida de Yair. "Su colapso total ocurrió cuando estaba embarazada de mi sexta hija. Su condición empeoró especialmente cuando los niños comenzaron a crecer; cuando lidiar con ellos no consistía solamente en cambiar pañales. Se derrumbó. No podía oír ruidos, asistir a eventos o pararse frente a una gran cantidad de gente y saludar. También tuvo muchos ataques de ira. En algún momento ya no fue posible decir: 'Bueno, tuvo un día duro en el trabajo'. Una vez, en medio de un viaje en automóvil, comenzó a hablar sobre la su herida en Jenin. Dejó de respirar y tuvo un ataque de pánico. Por la noche se acostaba y durante largas horas no se levantaba. Por la mañana ya estábamos buscando ayuda terapéutica profesional", agregó la esposa de Yair.
- ¿Qué sabías sobre la herida y sobre su servicio militar?
- Sabíamos que había combatido y que algunos de sus amigos habían muerto o habían resultado gravemente heridos. Después de que Yair se derrumbó, pude ordenar todas las historias que me había contado. Hoy sé más gracias a ello. Él también tiene huecos en la secuencia de eventos, y estaba constantemente tratando de llenarlos. Mientras yo estaba en el trabajo, no lograba comunicarme con él debido a que siempre estaba mirando películas sobre Jenin. Lo hacía durante largas horas. Se sentía culpable por la muerte y las heridas de sus amigos en el campo de batalla y temía haber actuado incorrectamente. Hasta el día de hoy, 20 años después, sigue mirando películas, fotografías y mapas de la zona.
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Yair.
Yair.
Yair Bismut durante su servicio militar.
(Álbum familiar)
"Una mañana, Yair salió para un día de formación en el trabajo. Por la noche me llamaron para preguntarme dónde estaba y por qué no había llegado", continúa Elsa. "Puedes imaginar lo preocupados que estábamos. Arribó al lugar tarde, en medio de la noche, debido a que se había detenido en Jenin. Estuvo frente al letrero de la entrada a la ciudad durante horas. Todo esto lo persigue, no lo deja dormir ni vivir. Siente los olores que sentía en los combates, y cuando yo corro por la casa entre las habitaciones, me imagina corriendo con una kufiyya, como los terroristas que corrían armados en los techos de las casas de Jenin", añade.
Con dolor y tremenda intensidad, Elsa habla del amor juvenil que compartió con Yair, que ha cambiado. "Siento que perdí a mi esposo, que crecí con otra persona y que hoy la descubro de nuevo. Intento encontrar un camino hacia él, en todos los sentidos. Somos amigos de la infancia y lo extraño. Estoy aprendiendo a conocerlo nuevamente. Los primeros años fueron duros, no siempre supe cómo afrontarlo. Hoy entiendo mucho más, los síntomas, los detonantes, su evasión. Sé cómo comportarme mejor en este laberinto. Fue emocional e íntimamente difícil. Después de los partos, por ejemplo, no siempre pudo estar presente para apoyarme”, comenta.
"Hubo momentos en los que me sentí sola y herida. Hoy sé las razones de eso", dice Elsa. "Hay días difíciles y hay días en los que estamos juntos. Arriba y abajo, de ida y vuelta. Cuando él está conmigo, siento que ‘vino de visita’ y le cuento todo lo que ha estado sucediendo en casa. En general, hoy aprendo de la experiencia y a prepararme. En el bar mitzvá de nuestro hijo no salió de la habitación, los eventos lo estresan. Pero ya me acostumbré a actuar en estos casos. Les digo a los niños: 'aunque papá no esté, celebraremos’. Antes solía derrumbarme ante este tipo de situaciones”, agrega.
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Yair.
Yair.
La familia Bismut.
(Álbum familiar)
- ¿Cómo lidian los niños con la situación?
- Ellos crecieron en esta realidad y no conocen otra, pero las consecuencias no son simples, todo está enfocado en él. Somos muy cuidadosos, todos. Crecieron con muchas preguntas, por ejemplo: ‘¿Por qué en casa todo es tan triste?’. Cuando Yair tiene un ataque de ira o de pánico, mi hija mayor se levanta por la noche y va a ver si él está bien, si está respirando. Ella incluso se negó a hacer un viaje anual de dos días por miedo a lo que podría encontrar cuando regresara.
"Mi hijo mayor, que está en la escuela secundaria, ha asumido mucha responsabilidad en casa, incluso por sus hermanos”, expresa Elsa. "Recuerdo que rechazó ir a un evento de deportes extremos para padres e hijos. A pesar de que a él le encantan, no quiso ir. Le dije: 'Esta es nuestra vida, todos tienen sus propios problemas. Puedes elegir quedarte en casa y sufrir, o bien ir, tal vez con el abuelo, para divertirte'. Les digo a todos que está bien llorar y sentir que uno no puede seguir, pero siempre nos levantaremos. Elegimos la vida”, agrega.
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Yair.
Yair.
Yair Bismut en familia.
(Álbum familiar)
“Entendí que papá podía renunciar a la vida”
La hija de Elsa y Yair, Roni, tiene hoy 17 años. Cuando le pregunto qué significa la palabra “papá” para ella, responde que se trata de un “asunto delicado”. Solo después de un largo silencio, expresa: "No me gusta que me hagan daño, y no me gusta que le pasen cosas malas. Cuando está en una situación difícil, asumo una especie de responsabilidad. Él dice que soy como su perro guardián. No siempre ha sido así, solía alejarme mucho de él. Me avergonzaba de él. Trataba de no estar mucho en casa. Luego, cuando me di cuenta del héroe que era, todo cambió", agrega.
Roni vivió una experiencia particularmente compleja cuando una mañana despertó y vio a su padre tomando varias pastillas. “De pronto me di cuenta de que podía renunciar a su vida en un instante. Supe que se levanta todas las mañanas para su peor pesadilla y que está lidiando con una enfermedad grave. Después de saber más, el vínculo entre nosotros se volvió muy fuerte. Él se esfuerza por mí y yo por él. Aprecio incluso las pequeñas cosas, como cuando me pregunta cómo me fue en la escuela”, cuenta. “Hablo mucho con mis hermanos. Ya no nos da vergüenza, estamos orgullosos de la familia que tenemos”, concluye.
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