Una mujer abraza a un soldado ucraniano tras la retirada rusa de las afueras de Kiev.
Una mujer abraza a un soldado ucraniano tras la retirada rusa de las afueras de Kiev.
AP
Elena y miembros de la delegación israelí.

Delegación israelí salvó de la guerra a una mujer ucraniana con cáncer terminal

Cuando a Elena, una madre soltera, le dijeron que le quedaban un par de semanas de vida, decidió hacer lo que fuera para escapar de Ucrania por su hija. Gracias a la delegación del Centro Médico Hadassah, encontró un nuevo hogar.

Einav Halabi - Adaptado por Marcos Olivera |
Published: 04.04.22, 12:31
Cuando Elena entró en el hospital de campaña israelí de Przemysl, en la frontera entre Ucrania y Polonia, con su hija Ksenia, de 14 años, era evidente que estaba agotada. No sólo por el viaje, sino también por el cáncer terminal contra el que lucha.
Las dos fueron recibidas por un neumólogo pediátrico y médico del sueño, el Dr. Alex Gileles-Hillel, que también es miembro de la delegación israelí encabezada por el Centro Médico Hadassah, que dirige, junto con la Cruz Roja, la única clínica activa en el campo de refugiados.
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Elena y miembros de la delegación israelí.
Elena y miembros de la delegación israelí.
Elena y miembros de la delegación israelí.
(Portavoz del Centro Médico Hadassah)
Al entrar, Elena -que padece un cáncer de mama terminal- pidió analgésicos para aliviar su estado, después de pasar días en viaje. Ella es madre soltera y vivía en el centro de Ucrania con su hija antes de que estallara la guerra con Rusia, el 24 de febrero.
"Mi vida desapareció, todo lo que teníamos, y no teníamos mucho, fue destruido, y no supe qué hacer en ese momento"
Elena, refugiada ucraniana
Unos años antes de la invasión, cuando tenía 50, le diagnosticaron cáncer de mama. Como no podía permitirse atención médica, su estado se deterioró y las células cancerosas hicieron metástasis por todo su cuerpo.
"Unos días antes de que empezara la guerra, me dijeron que sólo me quedaban unas semanas de vida", contó Elena, con lágrimas en los ojos, a médicos israelíes. "Sentía que el cielo se me caía encima, era una situación dura y me di cuenta de que era necesario cuidar de mi hija Ksenia porque cada día sólo me acerca más al final", agregó.
Cuando empezaron los bombardeos rusos, su casa y todo lo que había dentro quedó destruido. "Mi vida desapareció, todo lo que teníamos, y no teníamos mucho, fue destruido, y no supe qué hacer en ese momento", manifestó.
Sin parientes en los que apoyarse, Elena sabía que tenía que escapar para garantizar la seguridad de su hija de 14 años antes de que el cáncer le quitara la vida. "No tenía ni idea de cómo iba a hacerlo, y ni siquiera sabía por dónde empezar, pero tenía que intentarlo, y escapar de la guerra fue el primer paso".
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Elena y Ksenia con la delegación médica israelí.
Elena y Ksenia con la delegación médica israelí.
Elena y Ksenia con la delegación médica israelí.
(Portavoz del Centro Médico Hadassah)
"Me di cuenta de que había que hacer algo para ayudar a esta valiente mujer a encontrar un nuevo hogar para su hija. El tiempo es esencial: cada momento que pasa la acerca más al final, y yo quería que ella supiera que su hija estaba a salvo antes de que eso ocurriera"
Gileles-Hillel, medico israelí
Elana y Ksenia tomaron un tren hasta la frontera polaca y luego, en autobús, llegaron al campo de refugiados de Przemysl. En el campamento, las dos encontraron al equipo médico israelí, y cuando el Dr. Gileles-Hillel escuchó su historia, supo que los analgésicos no serían suficientes.
"Me di cuenta de que había que hacer algo para ayudar a esta valiente mujer a encontrar un nuevo hogar para su hija. El tiempo es esencial: cada momento que pasa la acerca más al final, y yo quería que ella supiera que su hija estaba a salvo antes de que eso ocurriera", explicó el Dr. Gileles-Hillel.
"Atendí a Elena y luego le pedí a ella y a su hija que esperaran en la clínica porque habíamos decidido ayudarla". El doctor israelí se dirigió al director general de Hadassah International, Jorge Diener, que también acompañó personalmente a la delegación.
Diener, que llevaba semanas en el campo de refugiados, estableció relaciones de trabajo con la Cruz Roja polaca y otras organizaciones, incluidos los donantes locales que también decidieron ayudar.
"Me puse en contacto con una mujer polaca llamada Agatha Minerska, que ayuda a refugiados, y cuando se enteró de la urgente necesidad de encontrar un hogar para Elena y Ksenia, llamó a la ex primera dama polaca, Jolanta Kwaśniewska, que actualmente dirige un fondo de ayuda que rescata a los refugiados de Ucrania. Y decidió que se ocuparía de su caso personalmente", aseveró Diener.
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Elena y Ksenia con la delegación médica israelí.
Elena y Ksenia con la delegación médica israelí.
Elena y Ksenia con la delegación médica israelí.
(Portavoz del Centro Médico Hadassah)
"Salvaron nuestra vida. Desde ahora, podemos esperar un futuro mejor gracias a ustedes"
Elena, refugiada ucraniana
"La señora Kwaśniewska encontró una pareja en Polonia que estaba dispuesta a acoger a Elena y Ksenia en su casa. Prometieron que cuidarían de las dos, con la esperanza de que Elena tuviera la oportunidad de curarse, pero también dejaron claro que estaban dispuestos a dar a Ksenia una nueva familia, un nuevo hogar y una nueva vida", agregó Diener, con emoción.
Cuando Elena y los médicos se despidieron, la mujer dijo que en los dos últimos días había conocido a más gente amable que en toda su vida.
"Salvaron nuestra vida. Desde ahora, podemos esperar un futuro mejor gracias a ustedes, y estoy deseando conocer a la pareja que nos abre su casa y su corazón", expuso.
Los miembros de la delegación, también emocionados, respondieron: "Cambiamos la trayectoria, es mejor de lo que [Elena] esperaba. Les deseamos lo mejor", finalizaron.
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