Trasplantes
"Eldad quería hacerle ese regalo, y no se rindió”.
Eldad Almao y Netanel Tala luego de la cirugía

Primera donación de órganos en la comunidad etíope en Israel

Eldad, de la ciudad de Afula, le donó uno de sus riñones a su primo Netanel, que padecía insuficiencia renal y su vida corría peligro. Eldad es el primer miembro de la comunidad de israelíes etíopes (es uno de los descendientes del grupo más antiguo de judíos originarios de Etiopía) que se convierte en donante vivo para un trasplante: “Háganlo todos; es una enorme satisfacción”.

Dr. Itai Gal - Adaptado por Beatriz Oberlander |
Published: 02.13.20 , 20:38
Hacía diez años que Netanel Tala, de 27, vivía a medias. Desde que colapsaron sus riñones estuvo sometido a diálisis, un tratamiento que se aplica al menos tres veces por semana durante cuatro horas. Eso le impedía tener una vida normal: "Los días de diálisis sientes que no vives”. Pero la otra mitad de la semana, en la que se suponía que vivía, estaba llena de exámenes, problemas, medicamentos, y sabiendo que el colapso total de los riñones podía acabar con mi vida”, cuenta.
Cuando tenía 17 años, Tala comenzó a sentir dolores de vientre y orinaba con sangre. Una serie de exámenes mostró que tenía una enfermedad llamada IgA Nephropathy, que destroza los riñones por medio de los llamados “autoanticuerpos”. Los médicos lograron equilibrar la enfermedad durante tres años, después de los cuales insistió en hacer el servicio militar.
Después de ocho años en uniforme, su estado se siguió deteriorando, hasta que los riñones colapsaron y se vio obligado a comenzar la diálisis. “Ya entonces soñaba con encontrar un donante que me salvara. Mi familia decidió someterse a exámenes para ver si alguno de ellos era un donante compatible, y uno de ellos era mi primo Eldad”.
Eldad Almao y Netanel TalaEldad Almao y Netanel Tala
Eldad Almao y Netanel Tala luego de la cirugía
(Gentileza)
Para sorpresa de todos, fue Eldad quien tuvo que convencer a Netanel para que aceptara el riñón. “Tenía miedo de lo que le pasara a él. Vas y le quitas un riñón a una persona sana... Solamente después de todas las reuniones preparatorias y de las explicaciones de los especialistas, entendí que era un procedimiento médico relativamente seguro”, recuerda Tala.
Finalmente, hace dos semanas se hizo el trasplante en el Hospital Shiba. “Hay muchos miedos, pero para todos hay respuestas”, cuenta Eldad, el donante. “El personal médico del Hospital Shiba se reunió con nosotros, y nos explicó todo con mucha paciencia. Se prevé que dentro de tres meses vamos a volver a funcionar con toda normalidad”.
Eldad manifestó que la satisfacción fue inmensa. “Fue muy emocionante oír que Netanel nos contaba que pudo orinar por primera vez después de mucho tiempo, un acto elemental al que nosotros los sanos no le damos ninguna importancia. O que tenía mucho tiempo libre: el que le dejaron las largas horas de una diálisis ahora innecesaria. Háganlo todos. Pienso que cuando alguien es compatible, tiene que hacer esa buena acción. Ver que una persona enferma cuya salud se deterioraba hasta que los riñones colapsaron de repente despierta a una nueva vida, da una satisfacción enorme inmensa”.
Eldad Almao y Netanel TalaEldad Almao y Netanel Tala
"Pienso que cuando alguien es compatible, tiene que hacer esa buena acción"
(Gentileza)
Todos deben ser conscientes de la importancia de donar órganos: puede salvar vidas
En esta historia de donación de un órgano, comenta la doctora Tamar Ashkenazi –directora del Centro Nacional de Implante de Órganos–, hay dos elementos a destacar: que todos deben ser conscientes de la importancia de donar órganos, y que los enfermos a veces tienen miedo de pedir ayuda. “A muchos pacientes en diálisis no les resulta cómodo hablar de donación de órganos delante de la familia. No les resulta agradable tener necesidad de una donación. Algunos tienen vergüenza. Otros sienten que es un acto de generosidad demasiado grande, enorme, y creen que no se lo merecen. Si la gente no se ofrece como voluntaria, sino que son los donantes quienes se proponen a ellos mismos, los pacientes no lo plantean por iniciativa propia", señala la doctora Ashkenazi.
“A Netanel, sencillamente, no le entraba en la cabeza que una persona cercana a él estuviera dispuesta a un regalo de esa magnitud. Le costaba aceptarlo. Pero nosotros siempre nos encargamos de que haya una transparencia total, le informamos al donante de todos los riesgos y peligros, así como de todo el proceso, y lo protegemos mucho. Eldad quería hacer ese regalo, y no se rindió.”
Además de alentar la donación de órganos entre familiares, Ashkenazi señala que este caso supuso un gran avance en cuanto a la concientización porque se trató del primer donante de la comunidad de origen etíope en Israel. “El primero es el que a menudo transmite el mensaje; es quien porta la antorcha. Se le puede preguntar, considerarlo un ejemplo, y conocer todos los matices de la situación. Nosotros insistimos en que todos sean conscientes de la importancia de donar órganos. Cuan to mayor sea el número de donantes de órganos, más vidas se van a salvar”, afirma.
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