Ron Ben Yishai
Ron Ben Yishai.
Ynet
A pesar de la captura de uno de sus líderes, la Yihad Islámica Palestina por el momento no ataca objetivos israelíes.

La guerra psicológica contra la Yihad Islámica en Gaza

Opinión. Las FDI están esperando un error de los terroristas para golpearlos con fuerza. Para los ciudadanos del sur es preferible unos pocos días de restricciones antes que una lluvia de misiles. El gobierno debe compensar económicamente a los israelíes afectados.

Ron Ben Yishai - Adaptado por Tom Wichter |
Published: 04.08.22, 08:10
En los últimos tres días, tras la captura del líder terrorista Bassam Al Saadi, en la Franja de Gaza se desató una guerra psicológica. Y es deseable que siga así: una situación de restricciones de movimiento para los residentes de las localidades cercanas al enclave es preferible a que cohetes y misiles antitanque se cobren vidas humanas y supriman por completo la rutina de vida a ambos lados de la frontera.
Hay voces que desde hace un tiempo lamentan la pérdida de disuasión de las FDI en Gaza. Lo cierto es que la misma Yihad Islámica Palestina que hace unas semanas lanzó cohetes desde Gaza sin ninguna razón real, esta vez se está contentando con amenazas verbales y un dudoso triunfo: la interrupción breve y no grave de la vida de los israelíes en algunas localidades del sur. Y eso que esta vez el grupo terrorista tiene una buena razón para sentirse humillada.
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Yihad Islámica Palestina
Yihad Islámica Palestina
A pesar de la captura de uno de sus líderes, la Yihad Islámica Palestina por el momento no ataca objetivos israelíes.
(AFP)
Se estima que una de las principales razones de la Yihad Islámica para no pasar de las palabras a los hechos es que teme enviar escuadrones para disparar misiles antitanque contra vehículos israelíes y que estos agentes no vuelvan a sus casas. Evalúan, y probablemente con razón, que la inteligencia israelí acecha y solamente está esperando que lleguen al campo para golpearlos. A ellos, a los francotiradores, o a los escuadrones de morteros de la organización palestina. El liderazgo de la Yihad Islámica evita que su personal ataque objetivos israelíes. Esta es la definición práctica de la disuasión.
La disuasión también se aplica al lanzamiento de cohetes, que la organización tiene de a miles, pero que no disparan por temor a la reacción de Hamás y Egipto. Hamás sabe qué daño causarán las FDI a su sistema de producción de cohetes si la Yihad Islámica lanza misiles contra territorio israelí. Y la presión egipcia sobre los grupos terroristas de Gaza también es un elemento disuasorio: los egipcios controlan completamente las entradas y salidas del enclave palestino.
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Yihad Islámica Al Saadi
Yihad Islámica Al Saadi
Bassam Al Saadi, líder de la Yihad Islámica capturado por Israel.
(Ynet)
Tal vez finalmente termine volando un cohete hacia Israel, por iniciativa del liderazgo de la Yihad Islámica en Gaza o de algún exaltado que lo haga por cuenta propia. No hay garantías de que no ocurra. Pero solamente entonces llegará el momento de que Israel pase de la moderación a la agresión. Es importante recordar que la misión suprema de las FDI y el Shin Bet es evitar la pérdida de vida y daños físicos de ciudadanos israelíes. Lograr ese objetivo a costa de unos días de incomodidad, es preferible a un costo en sangre y recursos militares que deriven en una amarga escalada.
La Yihad Islámica Palestina y Hamás son las mismas organizaciones terroristas de siempre. Vivir en el mismo vecindario nos obliga a una lucha constante. Se intentó solucionar el problema varias veces con iniciativas militares que no funcionaron. En cada ronda de combates se logró apenas una tregua hasta la siguiente escalada. Así fue que el poder de disuasión israelí se fue erosionando.
Una situación de restricciones de movimiento para los residentes de las localidades cercanas a Gaza es preferible a que cohetes y misiles antitanque se cobren vidas humanas y supriman por completo la rutina de vida a ambos lados de la frontera.
Israel no está dispuesto a volver a conquistar Gaza y establecer allí miles de soldados. Incluso si lo hiciera la paz no está garantizada. Mientras no haya una alternativa a Hamás que tome el control del enclave y garantice la paz en ambos lados de la frontera, no habrá una solución y debemos conformarnos, como hoy, con una gestión inteligente y fructífera del conflicto. A veces es mejor dejar que el terrorismo se adjudique pequeños logros mientras no haya muertos o daños a la propiedad en Israel. Es un beneficio a largo plazo basado en fríos cálculos de costos y beneficios, que prescinde de eslóganes populistas y no se deja llevar por la codicia de ráting de los medios de comunicación.
Las FDI están actuando como lo hicieron hace dos años en la frontera norte, cuando Hezbollah amenazó con bombardear territorio israelí en venganza al asesinato de uno de sus agentes en Siria. Aquella vez el ejército bloqueó carreteras y entradas a asentamientos cercanos a la frontera con Líbano. Al final, cuando Hezbollah no se contuvo y disparó un misil antitanque hacia una ambulancia israelí, las FDI respondieron con fuerza. Las amenazas de Nasrallah deben tomarse en serio, pero lo cierto es que desde aquella vez no se desarrollaron jornadas de combate con Hezbollah.
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Ruta Sur FDI
Ruta Sur FDI
Carretera bloqueada en el sur israelí.
(EPA)
Es preferible ceder un pequeño logro a la Yihad Islámica para preservar un logro militar más realista: el arresto de un líder terrorista en el corazón del campo de refugiados de Jenín. Él y sus amigos están bajo interrogatorios del Shin Bet, contando muchas cosas que el liderazgo de Hamás en Gaza y Líbano no querrían que la inteligencia israelí supiera. La historia demuestra que la superioridad en inteligencia y actuar con la cabeza fría es sinónimo de éxito y disuasión.
A su vez, el Estado de Israel debe hacer todo lo posible para minimizar el sufrimiento de los residentes de la zona fronteriza con Gaza. Deben ser compensados sin demora por los daños económicos de estos días sin trabajar. Y se deben erigir obstáculos físicos para neutralizar el peligro que representan los misiles antitanques para el servicio de trenes y vehículos civiles. Una serie de terraplenes y vegetación permitirá a estos residentes vivir y moverse libremente, inclusive en tiempos de tensión como el actual.
Otro punto para reflexionar está vinculado a los gritos de angustia de algunos residentes del sur israelí frente a las cámaras de televisión. Esto no hace más que reforzar el logro psicológico del terrorismo y animar a la Yihad Islámica a seguir amenazando. ¿Realmente vale la pena ese minuto de pantalla?
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